SIN TÍTULO

I
Hojas llenas de vida y muerte,
repletas de amistad.
Hojas llenas de sangre roja
hojas rojas. Vida y muerte. 
                  Momentos y recuerdos
                  alegrías y penas.
                  Nostalgia y realidad.   
                  Días más felices
                  y mejores días de amistad.
Y sé qué volverán,
y sé qué vendrán
como vuelve el Sol para dar luz a los días,
como vuelve la lluvia para  de agua el Mar,
como vuelve la noche...
como vuelve la Luna...
como vuelve la noche para acompañar mi soledad.


II


Caigo en una hoja en la que reposar
y reposo cuanto quieres
y reposo cuanto me dejas reposar,
luego caigo a otra hoja     
                     y a otra
                     y a otra más

    caigo , caigo

    y al final caigo al mar.



III


Mar de agua eterna.
Agua eterna en que flotar.
Flotar ligero y suave,
pero pasan tanto los momentos y recuerdos...
               Alegrías y penas
               Nostalgias y realidad
               Días más felices
               y mejores días de amistad.



DATOS DEL POETA: José Luis Fernández Puentes, Ingeniero Técnico Industrial, profesor, director de escena, dramaturgo, poeta, sobretodo amigo, de una humanidad rebosante, bueno, generoso. Te hacía amar la vida y el teatro sin opción a negarte.

COMENTARIO
No voy a ser un comentario al uso sobre el poema, no podría tratándose de mi amigo del alma, en el que pienso cada día, esperando oír su voz, su risa, sentir su calidez humana, su vitalidad..
Por  qué he escogido este poema de su libro Palabras para la máquina editado por la Universidad de Jaén. porque fuimos eso, amistad, amistad que construía puentes, puentes bellos, que cubrían aguas no conocidas a veces, pero con sentidos , que traían rumores de espacios y tiempos extraños, bellos, divertidos, tristes a veces, 
Podíamos hablar durante largo rato por teléfono, yo que apenas puedo hacerlo unos minutos sin quedarme sin palabras, él sabía creármelas y lanzarlas al viento. 
Él sabe que la amistad lo salvará, él que tantos amigos tuvo y tiene. Era como un niño grande que iba descubriendo lo bueno y lo malo de la vida. conoció el sufrimiento, el dolor, pero supo vivir, amaba la vida y, siempre, el teatro, la alegría, la amistad, siempre la amistad.
Para siempre estará sonriéndonos con esos ojos que están, estarán, vivos entre los olivos de su Cazorla.

Por María Aurora Martín Ruano
(Nota aclaratoria: Como podéis comprobar el poema de esta semana tiene una carga personal y emocional muy especial. Además de servir como humilde homenaje de parte de María Aurora Martín Ruano y mío propio a un compañero inolvidable. Esta profesión tiene muchas adversidades, pero en contrapartida te ofrece la posibilidad de conocer a gente maravillosa, como José Luis, como Mª Aurora. No en vano, esta última acaba esta semana de jubilarse y que mejor manera de hacerlo que con este comentario. Yo me quito el sombrero ante esta maestra auténtica, sincera y radical de la que tanto hemos aprendido los que la hemos conocido, seguro que José Luis la apreciaba tanto como yo).


ACTIVIDADES:
  • Como el poema de la semana es un homenaje a una profesor que amaba el teatro, os proponemos que busquéis un fragmento de una obra de teatro que os parezca inolvidable y la compartáis con el resto.
  • Ensaya una breve composición teatral, un fragmento, sobre la amistad. Inspírate en el poema de José Luis Fernández para darle vida a uno de los personajes que debe aparecer en dicho texto.
  • Investiga un poco sobre el paisaje de Cazorla, sobre sus mares de olivos, etc. ¿Te parecen acertadas las palabras de José Luis para referirse a su tierra?
  • Escucha esta canción de uno de los artistas que más le gusta a María Aurora Martín: ¿puedes establecer alguna relación con el poema y con el comentario de María Aurora?
  • Deja un comentario en esta entrada, un blog se alimenta de ellos.

Comentarios


  1. Cuando un amigo se va
    queda un espacio vacío
    que no lo puede llenar
    la llegada de otro amigo.
    cuando un amigo se va
    queda un tizón encendido
    que no se puede apagar
    ni con las aguas de un río.
    Cuando un amigo se va
    una estrella se ha perdido
    la que ilumina el lugar
    donde hay un niño dormido.
    Cuando un amigo se va
    se detienen los caminos
    y se empieza a revelar
    el duende manso del vino.
    Cuando un amigo se va
    queda un terreno baldío
    que quiere el tiempo llenar
    con las piedras del hastío.
    Cuando un amigo se va
    se queda un árbol caído
    que ya no vuelve a brotar
    porque el viento lo ha vencido.
    Cuando un amigo se va
    queda un espacio vacío
    que no lo puede llenar
    la llegada de otro amigo.

    ALBERTO CORTEZ, otro de los grandes.

    Qué suerte compartida la suya de tenerse unos a otros!! De tenerse, profesor, infinitivo atemporal, porque hasta ese ingeniero dramaturgo pervive junto a ustedes de algún modo, a la vista está! Enhorabuena por ello. Y gracias por compartirlo.
    El poema canta a la vida, con sus nostalgias y sus alegrías, cierto, tal como es, para qué vamos a fingir engañarnos, sí, pero con un balance global amable, conforme y optimista. Y la amistad de transfondo. Deben sentirse bien seguro reconfortados y orgullosos usted y su compañera, y muchos otros supongo, al percatarse de que fuera precisamente ése, la AMISTAD, el elegido, el que se le impuso en su lenguaje, cuando escribió este poema homenajeando a la VIDA. Pudo hablar del amor, la familia, la pasión, la belleza,..., pero no, tuvo que ser ése. No les parece que dice mucho a su favor, profesores??

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    1. Tienes razón otra vez, Isabel. El tema de Alberto Cortez es idóneo para complementar la lectura de esta semana. Al igual que tu comentario. Gracias por estar ahí. Tendré que hacerte, cuando pueda, un sitio de honor en este blog, te lo mereces.

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  2. Dino Buzzati tiene un cuento que bien puede ilustrar esa bipolaridad referida de la vida.Está publicado en ciudad seva.

    Extraños nuevos amigos
    [Cuento - Texto completo.]

    Dino Buzzati

    Hay otro titulado" Los amigos", del mismo autor, magnífico también. NADA que ver con ustedes tres, más bien todo lo contrario. Pero una joyita. No obstante, quizás útil para ese alumnado tan joven muy dado como tal a dejarse seducir por todo lo relacionado con la posibilidad de presencias paranormales, digamos poco objetivables, en fin, puede ayudarles a tranquilizarse( o arruinarles la diversión) al comprobar las pocas probabilidades de encontrarse con un fantasma.

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    1. Lo busco y lo llevaré al aula, seguro. Gracias de nuevo por la recomendación.

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  3. A todos los enamorados de las palabras y del idioma español...



    LAS PALABRAS



    ‎"…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras."



    Pablo Neruda - Confieso que he vivido

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  4. Confieso que he leído a Pablo Neruda.

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    1. JARA

      Como la cabra tira al monte
      el hombre tira a la palabra
      y habla y habla y habla, habla
      huyendo en aras de su soledad.

      Se desdice y baja, lleno de zarzas,
      de la palabra a resaltar
      para volver de nuevo atrás,
      y ¡tan solo en su voz se ha de quedar¡

      que no hace más que abrazarla
      dejándosela a otros
      sin poderla recuperar,
      volcándola en los ojos.

      Hay así, en las miradas,
      una pausa de ritmo absorto,
      un asomo de sílabas dejadas
      y sin embargo un tono.

      Una calma que traspasa
      una esperanza sin reposo,
      al levantar el rostro
      y encontrarla frecuentada

      por ese soplo de voz volcada
      al fondo, de una mirada
      en polvo, que se alza solitaria
      revelándose en el coro.

      Míralas en mi valle germinar
      enraizadas entre las jaras
      ¿qué más me da sus faltas
      si apartadas buscan claridad?.

      Hay un vals entre sus ramas.

      ¿No ves como en su torso
      el agua no deja de bailar
      sobre la cima donde arde todo
      cayendo por la garganta?

      Tanto le da al monstruo no mirar

      que por el precipicio va: bla, bla, bla,
      va por ahí con su bablear, ¡bah, ja¡,
      despeñando a la realidad, ¡ya,ya¡,
      haciendo de ella un cuento, bla.

      Y así, escalabrando recovecos,
      crea la verdad donde ha de tropezar:
      la vida ciega arista encuentros,
      le es igual, se escalera en lo demás

      que hace de menos a sus esfuerzos
      con el deshecho en flor del paladar.
      Hasta que el monte baja a la cabra
      y la palabra al hombre a despertar

      de los sueños que va retorciendo
      el tiempo en senderos de espiral;
      por los que poder respirar silencios
      y callar sin más: ¡andar¡

      paseando con el viento.

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