A UNA DAMA QUE LAMENTA LA DUREZA DE MIS VERSOS


Sucede que cuando salgo, lo primero que veo

es un vagabundo que hurga en la basura.

A veces, una loca sombrea su miseria

frente a mi casa.  Y el vacío de sus ojos insomnes

entenebrece la luz de la mañana.

Esquinas y semáforos invadidos por gentes

que venden cualquier cosa…  enjambres de niños

se precipitan a limpiar automóviles

a cambio de un peso, un insulto, un golpe.

Adolescentes ofertan el único bien: sus cuerpos.

Mendigos, limosneros, drogadictos: la ciudad entera

es una mano famélica y suplicante.

Usted vive un mundo hermoso: frondosas arboledas

canchas de tenis, piscinas donde retozan

bellos adolescentes. Por las tardes

niñeras uniformadas pasean en cochecitos

a rubios serafines.

Su marido es funcionario importante.

Usted y su familia vacacionan en Nueva York o París

y en este país están sólo de paso.

Lamenta mis visiones ásperas.  Las quisiera suaves,

gratas como los pasteles y bombones que usted come.

Siento no complacerla.  Aquí, comemos piedras



DATOS DE LA POETA: Daisy Zamora (Managua, 1950) Ha publicado poemarios en español (Dieciocho poemas de amor y de la muerte, Tierra de Nadie, Tierra de Todos, Cómo te ve tu hombre,  La violenta espuma) y en inglés. En limpio se escribe la vida (1988), fue visto como “el primer manifiesto feminista nicaragüense”. Actualmente enseña en la Universidad de San Francisco y en San Francisco State University.  Ha recibido reconocimientos del Centro Nicaragüense de Escritores por sus aportes a la literatura de su país en el 2002, y de El Nuevo Diario por sus colaboraciones al suplemento literario Nuevo Amanecer Cultural, en 1992. Es miembro del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE) y pertenece a la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE). Formó parte de la resistencia clandestina, fue combatiente, y finalmente se convirtió en la voz de la Radio Sandino durante el exilio político. Tras el derrocamiento de la dictadura somocista regresó a Nicaragua. Fue designada viceministra de Cultura del nuevo gobierno, desde donde impulsó el renacimiento de la vida cultural, que floreció después de tanta muerte y destrucción.

COMENTARIO
Sucede que para muchas personas, para muchos lectores, la poesía no puede ser comprometida. Sucede que muchas veces las posiciones políticas e ideológicas prejuzgan, para bien o para mal, un poema, lo que se dice en él, e incluso al autor del mismo. Sucede que la poesía social está denostada. Es como si los poetas no pudieran posicionarse en conflictos o problemas sociales que parecerían que nada tienen que ver con la escritura. Pero sucede que la realidad está ahí, no fuera, ni lejos, ni en pausa o ajena a nosotros. La realidad se impone y muchos poetas, a lo largo de la historia de la poesía, no han dejado de mostrarla tal y como es.


Porque preferimos ignorar la injusticia, la desigualdad, las carencias de un sistema que permite y profundiza en las brecha social. No hay que ser Joseph Stiglitz para decir abiertamente que el 1 % de población tiene lo que el 99 % necesita. No hay que ser un Premio Nobel como él para reconocer que la pobreza y la miseria están al orden del día. Pero claro, la mayoría de los que estamos en una situación privilegiada somos como esa mujer bienintencionada que reclama versos más dulces, poemas que aborden otras temáticas: un horizonte, la infancia perdida, el amor (correspondido o finiquitado, esto nos da igual, pero amor al fin y al cabo), la esperanza…


Sin embargo, la poeta nicaragüense nos da una lección de vida. Porque en ella, las palabras se sustentan en hechos. Sus palabras son como puños, porque la realidad es descarnada. Aunque si lo pensamos, con el título, esa dureza se matiza mediante la ironía, un recurso que no se utiliza para desdramatizar o dulcificar la realidad, como sucede en otras ocasiones en otros poemas. Bajo nuestro punto de vista, hay una belleza efímera y discreta en los versos que describen la podredumbre en las escenas centrales del poema. Frente a la dureza de esas descripciones, notamos como Zamora nos coge la mano y la pone en su pecho para que notemos su respiración solidaria y comprensiva antes las adversidades de personas reales y concretas. Ese contacto con el dolor y el sufrimiento es lo que hace que  el poema no sea un panfleto (como tal vez este comentario…) y sí en cambio un grito humano por la dignidad de lo humano. Si no comprendemos esto, seguiremos comiendo piedras como si fueran bombones indigestos.



ACTIVIDADES:
  • Investiga lo ocurrido en Nicaragua y la dictadura de Somoza.
  • Haz una reflexión acerca de los datos de la poeta que aparecen más arriba. ¿Qué te parece el compromiso social de esta autora?
  • Imagina la vida de la dama. Inventa una carta de respuesta de esta mujer a Daysi Zamora después de leer el poema que nos ocupa.
  • Busca información sobre las tesis de Joseph Stiglitz. ¿Qué plantea para acabar con las desigualdades económicas?
  • Busca expresiones del tipo que aparecen en el último verso y que se utilizan para describir la pobreza, las injusticias, las desigualdades, etc. Inventa alguna y explica su significado.
  • En el buscador interno de este blog, busca "poesía social", "injusticia" o "injusticias". Elige otro poema que te haya llamado la atención y explica tu elección.
  • Seguro que conoces otros poemas con temáticas parecidas que se han convertido en canciones. Compártelas con tus compañeros.
  • Deja un comentario a esta entrada con vuestras propuestas de la actividad anterior o haz un comentario sobre el poema, la poeta o cualquier otro asunto que te inspire la lectura del poemas de esta semana.

Comentarios

  1. La dama lamenta esas visiones ásperas, el poema en sus últimos versos lamenta el lamento de aquella. Ni lo uno ni lo otro servirán ni dejarán de servir ' pa na'.

    " Es propio de aquellos con mentes estrechas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza"
    Antonio MACHADO

    La estrechez de mente afecta al individuo indiscriminadamente, al margen de su posición social.

    Me gustó mucho el poema, profesor, mil gracias.

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    Respuestas
    1. Querida Isabel, otra vez tus palabras complementan este espacio. Creo que, poco a poco, este diálogo que propones siempre es tan esperado como el poema en sí. Te lo digo porque una alumna, de 1º de la ESO (Manuela, para más señas, una alumna en la que tengo depositadas muchas esperanzas), se percata de ello y no deja pasar una, créeme. Así que si cada poema lo leen, de media, unos 600 lectores, en cada entrada, más de un ojo lector se percatará de lo mismo.
      Por cierto, y aunque sin ánimo de rebatir, sino de insistir en las cuestiones importantes: ¿de verdad cree usted inútil la poesía en estos envites...? Es una pregunta que repito mucho en las actividades, por cierto. Será que todavía no estoy convencido de que sea así.
      Abrazos sevillanos y los míos, de mis brazos.

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  2. De verdad creo que, a Dios gracias o por suerte (escójase la expresión según se prefiera), nuestras insignificantes a la par que pretenciosas vidas están llenas de tantas cosas inútiles tan necesarias sin embargo...

    Saludos cordiales, profesor.

    Gracias por enmascarar de vez en cuando mis monólogos como si de diálogos se tratara.
    Reconforta casi como ese abrazo.

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