POEMA PARA EL DÍA DE LA MUJER

No me interesa lo que

dicen los disidentes de la dictadura.

Pero confieso que me gustaban los chocolates Toblerone

que mi tía me traía en Navidad.



No creo en los presos políticos,

ni me impresionan los niños descalzos

que les muestran los dientes a las máquinas Minolta

de los turistas italianos.



No voy a pedir asilo.

Desconozco los avances

o retrocesos económicos de mi país.

Ya he hablado de Drácula lo bastante.

Ya he recogido fresas en Andalucía.

Ya he sido gitana, ya he sido puta.

No necesitan volver a preguntármelo.



Lo que me preocupa -y, eso, sí puede ser relevante

para el fin de la historia- es saber

cuándo fue que me transformé,

yo que era una loba solitaria,

en este caniche de apartamento que les habla ahora.



 DATOS DE LA POETA: Golgona Anghel, nacida en 1979 en la Iliria Oriental, es una poeta de nacionalidad rumana que escribe en lengua portuguesa y castellana. Es licenciada en Estudios Portugueses y Españoles en la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa y doctora en Literatura Portuguesa Contemporánea por la misma universidad, donde actualmente es profesora e investigadora auxiliar. Es autora de dos libros de ensayo, Eis-me acordado muito tempo depois de mim, uma biografia de Al Berto (Quasi Edições, 2006), Cronos decide morrer, viva Aiôn. Leituras do tempo em Al Berto (Língua Morta, 2013) y ha preparado una edición de los diarios del poeta Al Berto, publicados en Assírio & Alvim en 2012. Como poeta es autora de tres libros por los que ha cosechado abundantes elogios, así como diversos premios de prestigio: Crematório sentimental – Guia de Bem-Querer (2007), Como uma flor de plástico na montra de um talho (2013) y su más celebrado Vim porque me pagabam (2011), publicado ahora en edición bilingüe por Kriller71.
Fuente: http://kriller71ediciones.com/vine-porque-me-pagaban-golgona-anghel/



COMENTARIO: Aunque parezca obvio recordarlo, la poesía no es un tratado, no es un ensayo filosófico sesudo, coherente y cerrado. La poesía no obstante, por otros medios, sirve para hacernos levantar la cabeza y mirar el mundo desde otras perspectivas. A veces, más luminosas o positivas, aunque en ocasiones lo hace desde la duda y la contradicción. 

¿Qué significa ser mujer? Una mujer es una persona, sin más, como otra persona cualquiera. No hay una sola manera de ser mujer. Cada persona vivirá esa realidad como crea conveniente. Una mujer puede ser una desaprensiva, una desprendida que mira por su propio interés porque va a lo suyo. Hay miles de personas así, hay miles de mujeres así. Negarlo es como negar las cualidades del chocolate. Pero también supone reconocer que hay personas impasibles ante el dolor humano ajeno. Los presos políticos, desde luego, no nos afectan en nuestra vida cotidiana lo más mínimo. Tal vez sí un desgraciado. Nadie se queda imperturbable ante la imagen de la pobreza más absoluta, pero tenemos que admitir que somos capaces de mirar para otro lado y pasar la página del periódico, cambiar de canal e incluso convertir ese dolor en una especie de souvenir de grandes aventureros -ser turista da para mucho- que abandonaremos como se abandonan miles de fotos en la memoria de nuestros aparatos electrónicos.


Pero entonces, ¿quién es la mujer del poema?, ¿qué es exactamente lo que nos quiere decir?  Me gustaría pensar que Anghel usa cierto contraste que nos sitúa ante una tesitura sin fundamento bajo nuestros pies. Es su forma de posicionarse, de empujarnos, inadvertidamente ante la cruda realidad. Porque hay un momento en el poema que es fundamental. Cuando esa mujer que nos presenta se convierte en las innumerables caras del suplicio, algo se trastoca para siempre. Esa mujer son muchas mujeres: mujeres a las que le roban la sangre, mujeres que levantan la economía desde los trabajos más básicos, más duros y menos remunerados o viven en los márgenes de la exclusión social y su cuerpo pasa a ser mera mercancía... Ahí el sentido del poema cambia.


Sin embargo, la poeta sigue su discurso como si nada hubiera pasado en el poema. El lenguaje es el mismo, no hay una transformación en las formas. Aunque tal vez, sí en el contenido. Anghel lanza una pregunta que no es ni mucho menos retórica: ¿cuándo a la mujer se la convirtió en caniche, en un ser conformista, acomodaticio y que perpetúa el estatus quo?,  ¿cuándo abandonó su condición de mujer auténtica, indómita, indócil, salvaje, como sugiere ella? No soy nadie para decidirlo. Sin embargo, a la luz del 8M tengo que admitir que el circo de la confusión permite posiciones triviales que juegan a despistar equiparando feminismo con machismo; o señalando un feminismo supremacista, sin sentido; queriendo anular la ley de violencia de género asumiendo los casos de denuncias falsas contra los hombres; negando la brecha salarial o el cielo de cristal; etc. Ante todos estos ataques es imposible continuar actuar como hacen los caniches, sin posibilidad de cambiar nada. Menos mal que en todas las calles de España, muchas mujeres lobas fueron a reivindicar y a gritar conjuntamente qué significa ser mujer hoy en día (por cierto, miles de hombres también les acompañamos).


ACTIVIDADES:
  • ¿Por qué no es equiparable feminismo y machismo?
  • ¿Qué significa cielo de cristal? Busca datos que avalen esa expresión.
  • Busca datos de la brecha salarial, ¿crees que las empresas privadas tienen derecho a perpetuar esa brecha salarial?
  • Lee la siguiente entrada del blog Género y Economía: Precariedad Laboral y mujer. ¿Qué conclusión extraes del artículo? 
  • En el año 2014, presentamos en este blog el magnífico poema de Teresa Suárez (Aquí hay una mujer malabarista). El poema permite jugar con él y, respetando su estructura, crear otros modos de nombrar a las mujeres. Mira los siguientes:










¿Te atreves a realizar el tuyo (puedes ver el resto de los creados aquí)? (El programa usado en todos los casos es el mismo: adobespark).

  • En este blog hemos dedicado numerosas entradas a la mujer. Para mi gusto, una de las más interesantes la presentó nuestro compañero Pedro Ortiz (recuerdo al profesorado y al alumnado que este blog está abierto a su participación) con Annabel Lee (pincha aquí). ¿Qué conclusión extraerías del poema y su magnífico comentario?, ¿cómo imaginas a Annabel Lee, tiene algún parecido a la de Anghel?
  • Esta semana planteamos una breve encuesta en clase: ¿Qué significa para ti, hoy en día, ser mujer? El resultado fue el siguiente:
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Comentarios

  1. Hola, profesor y alumnado, me encanta el poema. Por una vez, o a mí así me lo parece, cambia el discurso tan igual siempre respecto al tema. Me resulta brillante la exposición de la idea y el modo en que lo hace. Mi idea personal al respecto posiblemente no sea políticamente correcta, supongo, no sé. Tengo muchas impresiones: me disgusta sentirme como un oso panda( por aquello del día de...), me molesta la utilización política de ello, me encantó la masiva denuncia pública 'me too', me desespera que absolutamente todo haya que sexuarlo, me duelen algunas actitudes de algunas mujeres más aún que la de algunos machistas varones, y, finalmente, creo que la única revolución posible se consumará cuando cada cual se olvide de ampararse en grandes, aparatosas y globales hazañas épicas y se ocupe responsable y seriamente de barrer su propia puerta con una mínima coherencia.
    Muchas gracias por el extraordinario poema. Y ojalá algún día el sexo cobre la relevancia del número de pie. Se imaginan?... Serían bastante más largos aún lo discursos...jaj jajajaj...pero estaría güay, a que sí? ' ...y ahora que suban a recoger los diplomas quienes calcen un 37, un 38, un 39, un 40,... '
    Saludos a ... jaja ( os ahorro la retahíla del calzado).( evito el ' todos y todas')

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    1. Estoy de acuerdo con usted: allí donde aparece la política, se debilitan los discursos, las posiciones y las perspectivas se vician. Aún así creo también que debemos participar en estas iniciativas, porque todavía hay mucho que cambiar.
      Y me encanta su idea del tamaño del calzado. A veces, ante actitudes absurdas más vale responder con posiciones lúdicas como la que plantea. Pero deberíamos hacerlo como dice Nietzsche: seriamente, jugar sabiendo que es un juego pero como lo hacen los niños. Se me vienen muchas ocurrencias al respecto.
      En fin, gracias por participar y así le leemos y aprendemos todos.

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