SIESTA


SIESTA

Un zumbido de moscas anestesia la aldea.
El sol unta con fósforo el frente de las casas,
y en el cauce reseco de las calles que sueñan
deambula un blanco espectro vestido de caballo.

Penden de los balcones racimos de glicinas
que agravan el aliento sepulcral de los patios
al insinuar la duda de que acaso estén muertos
los hombres y los niños que duermen en el suelo.

La bondad soñolienta que trasudan las cosas
se expresa en las pupilas de un burro que trabaja
y en las ubres de madre de las cabras que pasan
con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde,
no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo...
¡Es tan real el paisaje que parece fingido!



DATOS DEL POETA. Oliverio Girondo, ver todos sus datos aquí.


COMENTARIO:
Comenzaré con una anécdota de Girondo. Cuando era joven, el poeta llegó a un trato con sus padres: estudiaría Derecho siempre y cuando ellos le enviaran todos los años a Europa. Así, en los años 20 se dedicó a viajar y España fue de los destinos más visitados, concretamente, Andalucía y, en particular, Sevilla. Os recuerdo esto, para que nos pongamos en situación. Un argentino, poeta, viajero, que será uno de los poetas vanguardistas más interesantes de la poesía hispanohablante, llega a nuestra tierra y hace un poema con una de nuestras palabras claves SIESTA. 

Con ella, proyecta una imagen que parece detenida en el tiempo. Al menos, en las dos primeras estrofas, la descripción es exacta: Un zumbido de moscas anestesia la aldea./ El sol unta con fósforo el frente de las casas. O, Penden de los balcones racimos de glicinas/ que agravan el aliento sepulcral de los patios. ¿Cómo no estar de acuerdo con dichas imágenes en el verano sevillano y andaluz, por extensión?

Sin embargo, encuentro en el poema de Girondo un tono sarcástico e incluso crítico con Andalucía. Es cierto que es fácil caer en los tópicos y que para los ojos de los “turistas”, la siesta, las fiestas, el folklore parece definir nuestra idiosincrasia. Ya hace tiempo que se escribió el poema (1923), pero su último verso resuena como un aldabonazo en mi oído (¡Es tan real el paisaje que parece fingido!) y reclama lo que pide la letra de nuestro himno: ¡Andaluces, levantaos! 
La siesta es un buen invento, casi necesario para la salud en estas tierra, pero también es necesario despertarse, luchar y conseguir de una vez por todas lo que nuestro himno proclama. O lo hacemos, o la duda de Girondo se resolverá contra nosotros: acaso estén muertos/ los hombres y los niños que duermen en el suelo.

Dejadme que me sienta así de reivindicativo esta semana en la que celebramos el DÍA DE ANDALUCÍA. El resto de la humanidad nos espera para llenarlos de luz y de esperanza. El reto requiere no dormirse en los laureles por más tiempo. Yo, no estoy muerto. ¿Y tú, andaluz? 


ACTIVIDADES.
  • Visita la página del poeta y extrae un poema o un dato de su vida u obra que te llame la atención.
  • La siesta es una de nuestras contribuciones a humanidad como andaluces, ¿qué otras puedes señalar?
  • ¿Cuál es la idiosincrasia de Andalucía? Justifica tu respuesta.
  • Recuerda el Himno de Andalucía, ¿qué parte te gusta más? Justifica tu respuesta. 
  • ¿Crees qué los andaluces son capaces de hacer lo que el himno proclama? Justifica tu respuesta aportando personajes ilustres o hechos históricos que avalen o refuten la letra del himno.
  • Por curiosidad y si lo deseas, puedes indicar las reacciones un poco más abajo: divertido / interesante / aburrido. También un comentario a esta entrada, un blog se alimenta de ellos. 

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