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EXPRESO

EXPRESO Tal vez, de madrugada, algún viajero, contemplando la triste asimetría de la ciudad partida en dos por ese terraplén elevado sobre el que se desliza su tren, o meditando a la luz de las lámparas veladas de los compartimentos, repare en mi ventana encendida. Tal vez incluso advierta mi sombra recortándose tras los cristales. Poco ha de durar este espacio común de noche entre nosotros: el viajero recuerda extrarradios hostiles en la oscuridad; yo, trenes que pasan de largo a intervalos regulares. DATOS DEL POETA : José Manuel Benítez Ariza (Cádiz, 1963), es novelista, traductor, ensayista, poeta y colaborador habitual en prensa escrita  . Su obra poética incluye, entre otro, Expreso y otros poemas (1988), Malos pensamientos (1994), Los extraños (1998). En mi biblioteca particular tengo Casa en construcción (Renacimiento, 2007), por eso creo que puede que no sea la primera vez que aparece en nuestro blog. Con posterioridad a esta ant...

ÍTACA (o sembrando poesía a partir de #BARBARISMOS)

ÍTACA Si vas a emprender el viaje hacia Itaca pide que tu camino sea largo, rico en experiencia, en conocimiento. A Lestrigones y a Cíclopes, o al airado Poseidón nunca temas, no hallarás tales seres en tu ruta si alto es tu pensamiento y limpia la emoción de tu espíritu y tu cuerpo. A Lestrigones ni a Cíclopes, ni al fiero Poseidón hallarás nunca, si no los llevas dentro de tu alma, si no es tu alma quien ante ti los pone. Pide que tu camino sea largo. Que numerosas sean las mañanas de verano en que con placer, felizmente arribes a bahías nunca vistas; detente en loa emporios de Fenicia   y adquiere hermosas mercancías, madreperlas y coral, y ámbar y ébano, perfúmenes deliciosos y diversos, cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes; visita muchas ciudades de Egipto y con avidez aprende de sus sabios. Ten siempre a Itaca en la memoria. Llegar allí es tu meta. Mas no apresures el viaje. Mejor que se extienda largos años; y en tu vejez arribes a...

ÍTACA

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias. No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes, ni la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo. Los lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano; que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas. Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, y comprar unas bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano, y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases. Acude a muchas ciudades del Egipto para aprender, y aprender de quienes saben. Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí, he aquí tu destino. Mas no hagas con prisas tu camino; mejor será...