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Mostrando las entradas etiquetadas como carmen camacho

VENGO A SER TESTIGO

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Vengo a ser testigo de un milagro, la resurrección de las palabras emergiendo del mar con ansias de justicia.   Vengo vestida con el disfraz de la penumbra para escuchar el murmullo de las cosas que habitan en cada casa de madera y chapa.   Pensamientos prohibidos que llegan a la orilla y mecen la basura que vomitan. No hay caminos de conchas ni arena transparente sólo plástico fino y grasa de motores como una capa más sobre la tierra, como una mascarilla que ahoga a las gaviotas y envenena a los niños que salen a buscar erizos en las rocas.   Vengo a ser testigo de las contradicciones con las que fraguan el cemento de los grandes edificios que nunca se terminan y acaban cobijando en sus rincones las venas de los chicos que se inyectan escamas de serpiente triturada.   Vengo a desesperarme porque no encuentro a Dios en la miseria. DATOS DE LA POETA : Ana Merino (Madrid, 1971), Licenciada en His...

COLOMBRE, MÁS ALLÁ DE LOS LIBROS

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Cuando despertó, el barril ya no estaba allí.  Un refugio de calma, paz y silencio donde se oyen las voces de lo real, donde entre la persona y la historia no existen diferencias. Un brotar dentro de la propia semilla a pesar del peso, a pesar de la tierra, a pesar del peso de la tierra pisada, pasada. La luz que alumbra este callejón, quién lo diría, es poesía. Lo fugaz del espacio hace desmedido este tiempo. Volamos de regreso al nido. Cada vez más adentro, cada vez más hondo. Cada vez lo inesperado más se nos adentra y vuela. aquí inauguramos el aire pórtico hoja de lata bajante del desahogo canto de andar por casa Aquí he visto, ladrillos de colores que cuentan historias, puertas que al cerrarse abren mundos más allá de un cuento de Buzzati Sábanas de ácaros arropan las palabras Martin Amis convive con los ácaros botellines, maletas olvidadas. Las risas de un bebé, fotografías que fueron y u...

LETRA PEQUEÑA

LETRA PEQUEÑA  Hay daños que no cubre el seguro combinado del hogar, lo sé. Las llamadas perdidas, por ejemplo, las cartas rotas, la soga de seda, la noche que hay detrás de los espejos, esta plaga de cristales en el pecho. La ablación de mi sed. Así contraje la enfermedad de los jabones. Por eso le quise, con todo el hastío. Contra la vida en vilo fui hueco en su hueco, frío en la guantera, materia inmóvil. Dejé crecer las paredes de esta casa conmigo dentro. Pasaron siglos, siglos de reloj. No abundaré en detalles, señorita. Sólo diré que he arrancado la puerta de cuajo, que he tenido la misericordia de tirar al barro el azúcar glasé, que ahora me entra luz en la despensa. Ya sé, tampoco contempla la póliza el amor a terceros, el temporal de sol, el tumulto en las calles ni el motín de la hormiga. Pero este es un caso de delicadeza mayor. Y yo sólo llamaba para decirle, amiga, que me acabo de conceder a to...

LA FRANQUICIADA DE LA IRA

LA FRANQUICIADA DE LA IRA yo el estimado cliente la distinguida señora la señora doña la receptora de afectuosos saludos de los abrazos de los felices años de las felices fiestas de las condecoraciones y de los accésits estoy cansada de los gestos blancos como las marcas de las opiniones neutras de los saludos tibios estoy cansada de que abismo sea una plácida tiniebla con pedagogía muerte al pedagogo y al psicólogo muerte al sociólogo y al payaso sin fronteras cansada de la tierna tinta sobre el mundo quiero situarme frente a frente levantar las manos hartas de lo supuesto reventar el instante de toda dinámica tranquilizadora darle photoshop a la memoria vectorizar mi miedo en dos líneas solo inventar luego su textura y drogarme con la idea de la guerra abierta de ser infeliz a todas horas que os den por el culo miserables porque la estimada la distinguida la señoradoña piensa clama y ruge no me daréis más tranquimazin para ...