CELEBRACIÓN MENOR


Cada día de enero

yo hago de mi vida un exorcismo

aquí en la Polinesia,

y un buzo adolescente flota azul

por una perla enorme,

enorme como el hambre.




Varios días al año

hago hermosos poemas

que tratan de mi ombligo,

y aquí y en Bangladesh,

en Lesbos o en Bagdad,

en los verdes y negros

infiernos colombianos,

flotan niños sin nombre,

cifras que Dios ignora:

tienen ojos de perro,

sonrisa de otro mundo.





Varias veces al día

me veo envejecer frente al espejo,

y aquí, junto a los templos de Bangkok,

en Zaire y Palestina,

aquí, en las millonarias

filas de la pobreza,

es un extraño el ángel de la guarda.



DATOS DEL POETAMiguel Ángel Barrera Maturana (Granada, 1962), donde trabaja como funcionario de la Administración de Justicia. Ha publicado los poemarios De imposturas (Colección Llama de amor viva, editada por Rafael Inglada en Málaga, 1996), Las horas muertas (Premio de Poesía Miguel de Cervantes, 1998, Colección Arabuleila de Poesía, Ed. Ayuntamiento de Armilla) y Si mal no recuerdo (Editorial Juancaballos, Fundación Huerta de San Antonio, Úbeda, 2017); y ha sido incluido en las antologías Más de cien poemas para la primavera (Ed. Asociación Granada Histórica y Cultural, Granada, 2000), Todo es Poesía en Granada (Esdrújula Ediciones, Granada, 2015), Caballo del Alba. Voces de Granada para Federico (Diputación Provincial de Granada, 2018) y Para decir amor, sencillamente, homenaje a Rafael Guillén (Diputación Provincial de Granada, 2021).




COMENTARIO: Para el profesorado, el año no empieza el primero de enero. Nuestro verdadero calendario, el que marca el ritmo de nuestras vidas y nuestras esperanzas, arranca en septiembre. Este mes es un reencuentro con los libros y también el inicio de más  burocracia sin sentido, por mucho que lo maquillen. Pero no nos importa, porque también  es un acto de refundación personal y colectiva. Volvemos a las aulas para ejercer un servicio público esencial, convencidos de que la educación no es un privilegio ni un negocio, sino la garantía de la igualdad de oportunidades y la defensa innegociable de la calidad de la enseñanza. Nuestra tarea fundamental consiste en sacar lo mejor de cada alumno y cada alumna, descubriendo sus capacidades, acompañando sus tropiezos y enseñándoles a pensar por sí mismos.

Sin embargo, enseñar en el tiempo que nos ha tocado vivir nos exige mucho más que impartir contenidos. No podemos permitir que la escuela sea una burbuja de cristal ni un ejercicio de complacencia autorreferencial. En un momento histórico en el que los valores fundamentales de la democracia, la libertad y los Derechos Humanos sufren el embate del cinismo, el cortoplacismo y la manipulación masiva mediante bulos y desinformación, las aulas deben mantenerse como espacios de resistencia crítica. Cuando las fake news buscan polarizar y poner en duda incluso los principios inalienables de la dignidad humana, la labor docente se convierte en un pilar indispensable para proteger la verdad y la convivencia pacífica.

El poema que inaugura este curso 2026/2027 nos sitúa con una lucidez aplastante ante este compromiso. En sus estrofas se denuncia con dureza ese ensimismamiento tan humano que nos lleva a mirarnos el ombligo, a preocuparnos en exceso por nuestras pequeñas rutinas o por el paso del tiempo ante el espejo, mientras en rincones olvidados del planeta la infancia sigue pagando el precio de la desigualdad, la guerra y el hambre. El texto nos advierte contra la anestesia moral: no podemos seguir contemplando las tragedias del mundo como si fueran meras cifras lejanas en una pantalla.

Educar de verdad es enseñar a mirar la intemperie. La filosofía y la literatura no están en la escuela para alimentar el ego de cada profesor o profesora, sino para sacudir la indiferencia y formar ciudadanos libres, críticos y profundamente empáticos. Iniciar el año en la escuela pública significa asumir la responsabilidad de defender una sociedad donde nadie quede al margen y donde la búsqueda de la justicia sea el faro que guíe cada lección.

Defender la escuela pública, apostar por el diálogo guiado por la razón y fundamentar el debate en argumentos sólidos frente a las soflamas, la desinformación y los eslóganes vacíos que alimentan el odio, no es una opción, es una obligación ética que no admite tregua. Seamos, queridos compañeros y compañeras, un muro inexpugnable contra el racismo, la xenofobia, la aporofobia y cualquier forma de violencia gratuita dirigida hacia los más débiles. Miguel Ángel Barrera nos habla en su poema de un ángel de la guarda que resulta ser un extraño en los rincones olvidados del mundo: no olvidemos que, en nuestro día a día, la educación pública es ese verdadero salvavidas que nos pone en guardia contra los demonios que alimentan el populismo más descarnado.

Mucha suerte y mucho ánimo, esto empieza ya.


ACTIVIDADES:

  • Imagina otro título para el poema. Justifica tu elección.

  • En la primera estrofa del poema, el autor habla de hacer un "exorcismo" de su vida mientras contrapone su rutina con la dureza de la pobreza extrema en la Polinesia. ¿Qué significa ese "exorcismo"? ¿Por qué crees que el poema compara una perla enorme con la magnitud del hambre?

  • El texto critica con dureza el acto de escribir "hermosos poemas que tratan de mi ombligo" mientras en Lesbos, Bagdad o Colombia hay niños desamparados. A partir del comentario del profesor sobre la "anestesia moral", ¿qué diferencia existe entre una literatura puramente egocéntrica y una literatura comprometida con los Derechos Humanos?

  • ¿De qué manera podemos convertir el aula en un muro inexpugnable frente a los bulos, el populismo y los discursos de odio sin caer en el adoctrinamiento ni en la complacencia?

  • La aporofobia y la defensa de los derechos de la infancia han sido temas recurrentes en nuestro blog. Encuentra otros poemas que traten estos temas y encuentra diferencias y concomitancias con Celebración Menor.

  • Recientemente, los sucesos ocurridos en la frontera de Ceuta volvieron a poner de manifiesto la vulnerabilidad de cientos de personas, incluidos menores de edad. En ese contexto, determinados sectores y cuentas en redes sociales difundieron bulos, imágenes sacadas de contexto y discursos del odio para presentar una emergencia humanitaria como una invasión. ¿Qué emociones (miedo, ira, desprecio) buscan activar este tipo de enfoques en la sociedad? ¿De qué manera el poema nos ayuda a desmontar esa narrativa engañosa devolviéndole a cada cifra y a cada persona su dignidad humana?

  • A partir de la lectura, redacta un breve manifiesto (de entre 10 y 12 líneas) en defensa de la universalidad de los Derechos Humanos. Explica por qué el respeto a la vida y a la dignidad de cualquier ser humano —sin importar su origen, su color de piel o su estatus legal— debe estar siempre por encima de fronteras, intereses electorales o prioridades económicas.

  • Deja un comentario más abajo, si te apetece.

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