CELEBRACIÓN MENOR
Cada día de enero
yo hago de mi vida un exorcismo
aquí en la Polinesia,
y un buzo adolescente flota azul
por una perla enorme,
enorme como el hambre.
Varios días al año
hago hermosos poemas
que tratan de mi ombligo,
y aquí y en Bangladesh,
en Lesbos o en Bagdad,
en los verdes y negros
infiernos colombianos,
flotan niños sin nombre,
cifras que Dios ignora:
tienen ojos de perro,
sonrisa de otro mundo.
Varias veces al día
me veo envejecer frente al espejo,
y aquí, junto a los templos de Bangkok,
en Zaire y Palestina,
aquí, en las millonarias
filas de la pobreza,
es un extraño el ángel de la guarda.
Sin embargo, enseñar en el tiempo que nos ha tocado vivir nos exige mucho más que impartir contenidos. No podemos permitir que la escuela sea una burbuja de cristal ni un ejercicio de complacencia autorreferencial. En un momento histórico en el que los valores fundamentales de la democracia, la libertad y los Derechos Humanos sufren el embate del cinismo, el cortoplacismo y la manipulación masiva mediante bulos y desinformación, las aulas deben mantenerse como espacios de resistencia crítica. Cuando las fake news buscan polarizar y poner en duda incluso los principios inalienables de la dignidad humana, la labor docente se convierte en un pilar indispensable para proteger la verdad y la convivencia pacífica.
El poema que inaugura este curso 2026/2027 nos sitúa con una lucidez aplastante ante este compromiso. En sus estrofas se denuncia con dureza ese ensimismamiento tan humano que nos lleva a mirarnos el ombligo, a preocuparnos en exceso por nuestras pequeñas rutinas o por el paso del tiempo ante el espejo, mientras en rincones olvidados del planeta la infancia sigue pagando el precio de la desigualdad, la guerra y el hambre. El texto nos advierte contra la anestesia moral: no podemos seguir contemplando las tragedias del mundo como si fueran meras cifras lejanas en una pantalla.
Educar de verdad es enseñar a mirar la intemperie. La filosofía y la literatura no están en la escuela para alimentar el ego de cada profesor o profesora, sino para sacudir la indiferencia y formar ciudadanos libres, críticos y profundamente empáticos. Iniciar el año en la escuela pública significa asumir la responsabilidad de defender una sociedad donde nadie quede al margen y donde la búsqueda de la justicia sea el faro que guíe cada lección.
- Imagina otro título para el poema. Justifica tu elección.
- En la primera estrofa del poema, el autor habla de hacer un "exorcismo" de su vida mientras contrapone su rutina con la dureza de la pobreza extrema en la Polinesia. ¿Qué significa ese "exorcismo"? ¿Por qué crees que el poema compara una perla enorme con la magnitud del hambre?
- El texto critica con dureza el acto de escribir "hermosos poemas que tratan de mi ombligo" mientras en Lesbos, Bagdad o Colombia hay niños desamparados. A partir del comentario del profesor sobre la "anestesia moral", ¿qué diferencia existe entre una literatura puramente egocéntrica y una literatura comprometida con los Derechos Humanos?
- ¿De qué manera podemos convertir el aula en un muro inexpugnable frente a los bulos, el populismo y los discursos de odio sin caer en el adoctrinamiento ni en la complacencia?
- La aporofobia y la defensa de los derechos de la infancia han sido temas recurrentes en nuestro blog. Encuentra otros poemas que traten estos temas y encuentra diferencias y concomitancias con Celebración Menor.
- Recientemente, los sucesos ocurridos en la frontera de Ceuta volvieron a poner de manifiesto la vulnerabilidad de cientos de personas, incluidos menores de edad. En ese contexto, determinados sectores y cuentas en redes sociales difundieron bulos, imágenes sacadas de contexto y discursos del odio para presentar una emergencia humanitaria como una invasión. ¿Qué emociones (miedo, ira, desprecio) buscan activar este tipo de enfoques en la sociedad? ¿De qué manera el poema nos ayuda a desmontar esa narrativa engañosa devolviéndole a cada cifra y a cada persona su dignidad humana?
- A partir de la lectura, redacta un breve manifiesto (de entre 10 y 12 líneas) en defensa de la universalidad de los Derechos Humanos. Explica por qué el respeto a la vida y a la dignidad de cualquier ser humano —sin importar su origen, su color de piel o su estatus legal— debe estar siempre por encima de fronteras, intereses electorales o prioridades económicas.
- Deja un comentario más abajo, si te apetece.
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