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Vendo roca de Sísifo, añeja, bien lustrada, llevadera, limada por los siglos, pura roca de infierno. Para tediosos y desesperados, amantes del absurdo o para culturistas metafísicos. Almohadilla de pluma para el hombro sin coste adicional. …   Vendo una isla de segunda mano. No la puedo atender. Perfecto estado: arenas y ensenadas, olas, acantilados, arboledas, delfines. Instalación de sueños casi intacta. ...  Vendo toro de Dédalo. Discreción. Quince días de frenético ensayo. Se entrega a domicilio. Se adapta a todo tipo de orificios. … Revendo laberintos usados, muy confusos. Se garantiza pérdida total por siete u ocho años. Si no queda contento, reembolsamos el hilo de Ariadna. …  La vida es una empresa laboriosa: veinte segundos de ficción en pie y una tenue canción desesperada. Somos microrrelatos que caminan: Soy No-fui, No-seré, No-soy cansado. Vivir es patinar breve ...

27 (MUJERES POETAS EN TORNO A LA GENERACIÓN DEL 27)

Salgo a la calle y voy en ascua viva, o voy temblando porque el mundo es triste. Y vuelvo de la calle y entro en casa y el mundo sigue triste sin remedio. Y no es que falte un ángel en la estancia que nos sonría, que nos hable al menos. Y no es que falte un dios para las cosas, ni ese deseo de pasar soñando sin escuchar las quejas que en el aire vagan por encontrar por fin el eco. (27, en Niño y Sombra , 1936) DATOS DE LA POETA : Concha Méndez (27/07/1898, Madrid; murió en 1986, en México D.F.) fue el campeón femenino de natación. Pero además era una mujer valiente, que supo romper moldes. Obtuvo el título de profesora de español en el Centro de Estudios Históricos, a escondidas de su familia. No fue únicamente la mujer del poeta Manuel Altolaguirre, ni la novia de Luis Buñuel, pero su actitud de vida intrépida, su lucha constante, su coraje para encargarse de la imprenta del marido, y, por supuesto sus versos, no le ayudaron a su reconocimiento tal y como se merecía. ...

CONTABILIDAD

CONTABILIDAD El debe y el haber doble columna que el tiempo va asentando sobre el libro de cuentas de los días con mano minuciosa y rigor que no admite apelaciones. Tarde ves el balance, las deudas, los desfases, las pérfidas movidas del contable que hizo que aquel cruzara muy temprano y este otro muy tarde por tu vida. Y está lo que no ves, lo consignado con miserables tintas invisibles: la puerta que tocaste diez minutos después de alguna despedida. La voz que nunca oíste, la calle no cruzada, el paradero en que tuviste miedo de bajarte. Y en un rojo indeleble, la cadena de tratos y pactos y traiciones, la irreversible línea que te suma y te resta,                     la que te multiplica y te divide. DATOS DE LA POETA : Piedad Bonnett (Amalfi, Antioquia, 1951) es licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad de los Andes y profesora de esta Universidad desde 1981. Tiene una maestría en Teoría del A...