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Mostrando las entradas etiquetadas como Wislawa Szymborska

A MI PROPIO POEMA

A MI PROPIO POEMA En el mejor de los casos serás, mi querido poema, atentamente leído, comentado y recordado. En el peor de los casos sólo leído. Hay una tercera posibilidad: aunque escrito, un instante después arrojado a la papelera. Puedes optar aún por utilizar una cuarta salida: desaparecer no escrito ronroneando satisfecho algo para tus adentros. DATOS DEL POETA : Wislawa Szymborska fue una escritora polaca que nació en 1923 en Prowent, actual Kórnik, y se trasladó a Cracovia con ocho años, donde vivió hasta su muerte en 2012. Por problemas económicos no pudo terminar sus estudios universitarios, pero fue en estos años cuando comenzó a publicar poesías en periódicos y revistas. Obtuvo numerosos honores y premios, entre los que destaca el Premio Nobel de Literatura 1996. Antes de su muerte, estaba preparando un libro que al final quedó inconcluso, con tan solo trece poemas. Este es uno de esos trece. COMENTARIO : Esta semana vamos a recurrir a l...

Bajo una pequeña estrella

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad. Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco. Que no se enoje la felicidad por considerarla mía. Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria. Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto a cada segundo. Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero. Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa. Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo. Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco de un minué. Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño a las cinco de la mañana. Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces. Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua. Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula, inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre, absuélveme, aunque fueras un ave disecada. Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa. Que me disc...

Opinión sobre la pornografía

No hay mayor lujuria que el pensar. Se propaga este escarceo como la mala hierba en el surco preparado para las margaritas. No hay nada sagrado para aquellos que piensan. Es insolente llamar a las cosas por su nombre, los viciosos análisis, las síntesis lascivas, la persecución salvaje y perversa de un hecho desnudo, el manoseo obsceno de delicados temas, los roces al expresar opiniones; música celestial en sus oídos. A plena luz del día o al amparo de la noche unen en parejas, triángulos y círculos. Aquí cualquiera puede ser el sexo y la edad de los que juegan. Les brillan los ojos, les arden las mejillas. El amigo corrompe al amigo. Degeneradas hijas pervierten a su padre. Un hermano chulea a su hermana menor. Otros son los frutos que desean del prohibido árbol del conocimiento, y no las rosadas nalgas de las revistas ilustradas, pornografía esa tan ingenua en el fondo. Les divierten libros que no están ilustrados. Sólo son más amenos por frases especiales ...