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VOLVERÁS ABRIL (DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO)

Alza la mano, solo para pedir besos y flores. *** Noches inquietas: gira la cerradura, desnuda el miedo. *** ¿Quién olvida   los pétalos alegres en las espinas? *** Todo el silencio respira insuficiente en el dolor. *** No sé quién soy, desconocido calor en la mejilla. *** Si todos sabíais, ¿por qué se escondieron mudas lenguas? *** Miro el espejo: duelen gastadas lágrimas, más que la sangre. *** Borra tu figura un nuevo mapa mudo, vuelvo a volar. *** Ya no hay lágrimas,   ni el dolor de siempre, solo silencio. *** Maldigo el cerco que alienta la derrota, penas y dudas. *** La peor pregunta   ¿y tú también, hijo? Tuvo respuesta. *** Se oyen vecinos, un cercano almíbar, para naufragios *** Una llamada, que   no la pare el viento. No hay silencio. *** Soy universo, huella microsc...

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I Hojas llenas de vida y muerte, repletas de amistad. Hojas llenas de sangre roja hojas rojas. Vida y muerte.                    Momentos y recuerdos                   alegrías y penas.                   Nostalgia y realidad.                      Días más felices                   y mejores días de amistad. Y sé qué volverán, y sé qué vendrán como vuelve el Sol para dar luz a los días, como vuelve la lluvia para   de agua el Mar, como vuelve la noche... como vuelve la Luna... como vuelve la noche para acompañar mi soledad. II Caigo en una hoja en la que reposar y reposo cuanto quieres y reposo cuanto me dejas reposar, luego caigo a otra hoja                    ...

LETRA PEQUEÑA

LETRA PEQUEÑA  Hay daños que no cubre el seguro combinado del hogar, lo sé. Las llamadas perdidas, por ejemplo, las cartas rotas, la soga de seda, la noche que hay detrás de los espejos, esta plaga de cristales en el pecho. La ablación de mi sed. Así contraje la enfermedad de los jabones. Por eso le quise, con todo el hastío. Contra la vida en vilo fui hueco en su hueco, frío en la guantera, materia inmóvil. Dejé crecer las paredes de esta casa conmigo dentro. Pasaron siglos, siglos de reloj. No abundaré en detalles, señorita. Sólo diré que he arrancado la puerta de cuajo, que he tenido la misericordia de tirar al barro el azúcar glasé, que ahora me entra luz en la despensa. Ya sé, tampoco contempla la póliza el amor a terceros, el temporal de sol, el tumulto en las calles ni el motín de la hormiga. Pero este es un caso de delicadeza mayor. Y yo sólo llamaba para decirle, amiga, que me acabo de conceder a to...