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LA CORUÑA, NOVIEMBRE DEL 50

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Si los padres volvieran a la vida, y, entre el montón de fotos de anticuario, encontrasen los rostros de sus hijos, y viesen a personas que los tocan y que ríen del miedo avejentado con que miran los niños a la cámara, ¿qué pensarían?, ¿para esto sufrieron  partos, desvelos, trabajo y dolor? Pulcramente vestidos con la ropa  que su madre les puso aquel domingo, quizás los cinco hermanos se pregunten quién entregó un recuerdo de familia al público escrutinio de los otros. ¿Fue uno de ellos? ¿O fueron los parientes citados al reverso de la estampa: "A mis queridos tíos con cariño. La Coruña, noviembre del 50"? ¿Qué razones había para ultrajar la intimidad de los seres que quisimos? Desde el pasado, cinco hermanos miran al extraño que airea sus secretos en la asepsia presente del poema, y no pueden saber ni quién ni dónde ni cuánto ni por cuánto ni por qué. DATOS DEL POETA : Pablo Macías Partida (Arcos de la Frontera, Cádiz, 1979) es licenciado en Filología Hispánica y posee el...

NAVIDAD MONOPARENTAL

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Cada Navidad, mi madre envolvía regalos para ella,  escenificaba la magia de las fiestas  plegando papel y poniendo celo  sobre objetos a medio camino  entre la necesidad y el querer  se hacía regalos a sí misma haciéndolo para mí,  ¿Mamá a ti qué te han traído?  No habría mañana de reyes  si no podía preguntar eso,  no creemos en lo que no podemos compartir con nuestras madres, los mitos son comunes.  Madres solas - y acompañadas, se regalan para que su hija  piense que alguien quiere a su madre,  como a ellas las quieren. DATOS DE LA POETA : Edurne Batanero (Madrid, 1995). Ha estudiado artes y trabajo social, su primer poemario publicado, Infancia es una fruta , ganó el Premio de Poesía Joven de Vaso Roto, y acaba de ganar el Premio de Poesía Crítica Álvaro Tejero Barrio, con el poemario Las posibilidades , que verá la luz en febrero. Realiza activismo y lo considera, como a la literatura, una parte inseparable de si, define...

LOS POEMAS DE MI ABUELO

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 Al leer mi abuelo a Machado viajábamos a Castilla. Niños hechizados, con su voz y dos rimas. Solía recitar tus sueños con canas y sombras chinas. Me compró siempre más cuentos de los que cualquier niño leía. Mi abuelo se fue en mayo, cuando yo era una niña y pensaba que entre estrellas algún día lo encontraría. Los años me han quemado. Apenas pienso ya en ellas, pero aún leo los poemas con su voz en las orejas. En la estrella que más brilla, aún arde allí el pobre fuego de una niña que no es niña y que sueña con su abuelo. DATOS DE LA POETA:  Casilda Fernández de Soria Martín.  Nací el 23 de noviembre de 1997 en Badajoz. Crecí leyendo fantasía mientras mi madre inventaba historias sobre duendes para que nos comiésemos el arroz. En el patio del colegió leía narraciones escritas a escondidas en clase en cuadernos de márgenes llenos de dibujos. Estudié Arte en bachillerato, Derecho en Sevilla y tres másteres, uno de ellos sobre escritura creativa. Ahora subo contenido a red...

CANÍBALES

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Corta por ratos la náusea que corre con sus pies ata- jando la luz barata de un clóset. Están. Sus medias  trajinando dolorosamente, pasan sin poder asirse de  los tobillos del enano. Mi sujeto deforme es el demo- nio que me quitó de la costilla Dios cuando nací.  Yo creía que al menos tendría alas y oro cubriéndo- me la frente pero entre fotogramas viví el pánico del  acero quirúrgico negociando los pulmones de mi  madre con frascos coloreados al azar e intravenosas  que le sacudían la infancia. Entonces ella gritaba a  mi abuela, yo le gritaba a mi abuela, mi hermana le  gritaba a mi abuela, la tía le gritaba a la abuela. Se  tenía que hacer pública aquella hipótesis de que la  abuela era abuela, pero era mala madre. Lo logra- mos. La partimos. Nos comimos sus piernas peque- ñitas y su boca que se sostenía sobre el mentón  de los besos infinitos del 96. Los caníbales celebramos cumpleaños y fiestas de  guardar.  Somos de...

MAMÁ

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  Mamá te llamo para pedirte algo o nada. Te llamo mamá, Madre, aún pudiendo reclamar la atención de tu nombre o quererte madre o desconocida de quien bebí la vida. Mamá tienes un ángel en el nombre y un demonio en la sombra de la última vocal. Mamá pocas veces me has besado porque mi frente lleva escrita tu abandono. Mamá has cosido tu boca con la incertidumbre de un mañana que no existe y me has hecho tragar la aguja. Ni el agua pasa, ni la saliva pasa, ni grita mi garganta para llamarte ¡MAMÁ! En tu silencio habita la voz de la culpa escondida en las trenzas cortadas de tu infancia. Quién fuera niña hoy para amputar las manos a quien arrancó tu uniforme bordado y lo ensució con la misma sangre que os une. Mamá no culpes al eco dormido entre algodones de la niña que ya nació herida en tus entrañas. ¿Por qué engendraste en mí el odio de quien no aguanta el peso de unos ojos incapaces de sentir una tristeza que no le pertenece? Mamá Te llamo para quererte aunque sea tarde. DATOS DE...