MÚSICA FINAL (POEMA PARA EL DÍA DEL FLAMENCO)
No la razón del piano: las del hombre te condujeron desde que eras niño y entre la fría luz de la patria angustiada a la que no habías de volver. Ya entonces intuiste la caediza ráfaga del amor, la carrera del tiempo, los impuros motivos del tambor y las armas, la soledad en que, como con el regalo de un dios inexorable, se mueve nuestra vida hacia su término. Ya retenías aquello en el sollozo, más viril y más tierno, de las cuerdas. Ya eras del todo y para siempre tú, testigo y mensajero, condolido inventor de una esperanza para los humanos o de aquel llanto en luz con que creerla. Polkas y baladas, las amargas delicias de un nocturno, los estudios por los que nieve y fuego, o muerte y vida, se entrecruzan temblando, eran emanación de aquella fuerza con la que el corazón del universo, cuanto nos ilumina y abandona, expresión te pedían, ser fijados de alguna forma, a salvo de tu muerte. Eso te desgarró y nos d...