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ESCRIBO ESTO MIENTRAS CRUZO UN OCÉANO DE VUELTA AL HOGAR EN UN AVIÓN DE AEROMÉXICO

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No tengo a nadie a quien rezar, pero sí tengo a quien decir ‘te necesito’. Pensaba esto en el camino de regreso: varias horas cruzando el océano, varias horas comiendo galletas de fresa en París, varias horas mirándote mientras duermes, dan para mucho. Dan para demasiados sentimientos como hormigas subiendo y bajando por los párpados de mi jet lag. Así me imagino la palabra amor, y la palabra sueño, y el verbo envejecer. Así, así me entretengo repasando tus afiladas cejas mientras la noche de Barcelona es diamante, y en su cielo no hay nada salvo dos lunas a la que no sé rezar. DATOS DE LA POETA : Luna Miguel ( Alcalá de Henares el 6 de noviembre de 1990), vive en Barcelona desde 2011.  Trabaja como editora en Penguin Random House. Como periodista, sus artículos y columnas han aparecido en medios como  El País, eldiario, El Cultural, Público, S Moda, Mercurio, RTVE  o  Quimera .  Ha publicado los libros de poesía  Estar enfermo ...

EL FONENDOSCOPIO (Poema para Carmen Zafra, que lo tiene sin recurrir al cachivache)

EL FONENDOSCOPIO (Poema para Carmen Zafra, que lo tendrá sin recurrir al cachivache). El fonendoscopio es el único instrumento capaz de situar la subterránea tristeza del corazón. Plantaciones de margaritas, cubiertas de hielo, obuses rojos, se descubren con increíble asombro al amplificar el sonido de adentro. El ahogo de algunos corazones irrecuperables se detecta en los oídos como un pitido débil, mientras que los corazones con amplios espacios de hierba retumban en los tímpanos durante horas. El fonendoscopio permite detectar la hondura roja y los soplos de viento en el corazón. La existencia de viento en el latido puede deberse a muchas causas. Dormir sobre caballos alados, encerrarse en una habitación con tres mil mariquitas voladoras, rozar una mano con la yema de los dedos. Para los corazones empeñados en hacer viento, el riesgo de locura y de abandono es alto, dado el desequilibrio que supone tener siempre ...