ESCENA CON NIÑOS
Estalló la rabia, ese sentimiento primitivo de espuma pegajosa y amarga. La ira soberana entraba por la nariz como un aire salado que saturaba los pulmones de los náufragos. Estalló la rabia ciega tratando de abrirse paso en la oscuridad del mundo, su desesperación era el epígrafe de los desplazados que abarrotaban las lanchas llevando en sus brazos a sus hijos asustados, rígidos, por los gritos y el frío del mar. Esencia de vida arrebatada, instante compartido con un gesto en todas las pantallas de un siglo que presume de tener el poder de verlo todo al mismo tiempo. Infinitas pantallas de plasma, superficies táctiles, espejos de luz para asomarnos al abismo de los desesperados y ser espectadores, mirones en un anfiteatro sin gradas donde los gladiadores son ahora los niños esclavos de las guerras que salen a luchar contra las olas. Ilusión transparente que reparte sonrisas con las manos, el poder de un tiempo cibernético donde los pulgares al...