OTRAS VECES...
Otras veces los azulejos del baño se han empañado. Es ya casi habitual establecer una relación complicada con la jabonera, cuando su limpieza ya no depende solo de mí. Sentir que el baño es un poco menos mío tiene vocación de colectividad. ¿Para qué se podría querer ejercer la libertad absoluta si no fuese agradable darse cuenta de que la ducha está sucia? Aunque, por otro lado, siempre me ha gustado encontrar los productos capilares, ordenados de mayor a menor intensidad. Sin interferencias. El equilibrio es difícil. Se mece como una Balsa de la medusa que complica lo poco que hay inteligible en el ser. -«¡Cómo es Madrid!»-, me dijo. ¿Se puede realmente conversar sin decir nada?, ¿Sin querer decir nada? Temo que la batalla sea aún más sencilla, siempre girando en torno a cuánta cal es capaz de soportar el grifo donde, quiera o no, desde el COVID, siempre tengo que lavarme las manos antes de comer. DATOS DE LA POETA : María Eugenia Ala...