RESPIRAR ES LO IMPORTANTE
¿tienen los peces memoria? ELLA mira fijamente a través del cristal mientras su madre canturrea en la cocina. Acerca el dedo muy despacio hasta sentir la superficie lisa y fría, la barrera que separa su extraordinario universo del diminuto y refulgente pez, y este acude agitando su geométrica aleta y sus labios diseñados como a punto de estampar un beso. Se pregunta si la distingue o si percibe todos los rostros iguales, amenazantes y obtusos, si añora lo que nunca ha conocido, si la soledad le pesa demasiado. ¿Sueñan los peces con dioses? ¿Necesitan esperanza para seguir nadando? ¿De qué escapan si no hay enemigo en ese espacio cóncavo, artificial? Ella sabe que la huida es un acto de supervivencia. No importan dirección, avance o retroceso: hasta las flores se trasladan a través de semillas o de manos dadivosas. Que sólo el último aliento nos detiene y, aun así, el viento acabará esparciendo las cenizas. Que lo importante es respirar aunque sea a través de branquias. DATOS DE LA POET...