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Mostrando las entradas etiquetadas como poesía fonética

DUDURUDÚ, DIME

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¿Qué guardarías en una cajita? ¿Qué guardarías tú? Yo soy una cajita y te guardo, Dudurudú        te guardo a ti      Dudú         desde dentro me masticas           Dudú Dudurudú     ¿quién eres? En medio. Un pedacito de carne y a esto llamaremos lengua nos dijeron no somos ni lengua tampoco      Dudú      Dudurudú         no somos una voz oímos a través de una brecha en este cúmulo rosado abierto hacia ti y yo yo la carne no es carne es mira y miramos un cachorrito de carne rosada saliendo entrando la finísima sutura entre mis cuerpos Dudurudú Dudú.        Deforme y libre nadie nos desea Somos la cajita parlante. Una membrana,        Dudú. ¿Sabes lo que es eso? Busca en el diccionario,     Dudurudú Ninguna palabra nos dice ¿sabes lo que es eso?        Du...

LA GUERRA Y LOS NIÑOS

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Para mi amigo Marwan Los niños de Gaza duran poco. Casi nada. Tres bombas. Duran muy pocos meses sin comer. Están mal hechos los niños gazatíes. Y las niñas. Qué débiles. Solo dos bombas y ya está. Uno enciende la tele, pone la radio, lee la prensa digital y ahí están, muertos, muertas. Sin padres. Sin abuelos. Sin maestras. Sin tías. Muertos y muertas a tan temprana edad. No sé cómo pueden. Ni siquiera sienten curiosidad por la palabra “adolescencia” Niños y niñas que se mueren igual, desfachatadamente. Y uno aquí, tan adulto. Tan víctima de sus cadáveres. La ONU lo ha dicho sin remilgos: “Hay más niños muertos en Gaza en 5 meses que en todas las guerras ocurridas durante los últimos cuatro años”. Las estadísticas no engañan. Y uno aquí, tan adulto. Con la cerveza calentándose, evaporada de estupor. Que se acabe la guerra, digo yo, porque de lo contrario tendrán la cara dura de seguir muriéndose. Que se acabe la guerra, digo yo, porque no hay nada peor que un huérfano acusándonos de s...

AMOR LÍQUIDO

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 ¿Qué nos ata, ¿navegante? Si siendo aún brújulas sin norte apuntamos al amor incondicional… algo se estira hasta que se rompe.   Fugitivos de tierras rígidas huyendo a un mundo líquido… ya hacíamos aguas antes de habernos conocido. Llamando amor a esta vela partida… Náufragos a la deriva en mares de latidos… ¿Qué nos ata, navegante?   Un náufrago grita Sálvate tú, No esperes nada, todo acaba, Todo es relativo. Y yo digo ¿de veras dudas de las leyes de la física, de la atracción entre opuestos como origen de la vida? Amor, yo he encontrado el límite he tocado el ancla que me ata a tierra firme y es… mi cuerpo estremecido. Mi cuerpo es una cuerda que se trenza entre deseos y miedo, entre recuerdos y futuros Y saberlo rompe la inercia.   Así que ato. Suave y firme ato el nudo de tu ombligo a los ojos de mi casa y dejo el control y la medida para quien necesite ser distancia. Porque ya no confundo miedo con sólido....

LOS FEROCES AÑOS VEINTE

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Abro el año con la prudencia del zorro y la decisión del adolescente, también como el que cala un melón que sabe podrido... y aun así sonrío para el selfie que subo a Instagram, Facebook y Twitter. Abro el año con la ingenuidad del que cree abrir un año.   Entre propósitos ajenos y un gélido viento arena, es el año el que, en realidad, se cuela entre nosotros. No sé si se han dado cuenta: los años llegan cada vez más psicópatas más mirada perdida, más reojo traspiés más puñal invisible, más patada ciega más pintada cobarde, más abrazo dolor... pérdida sulfúrica, cruz arma, sonrisa amenaza hermano traición, amistad obscena, latigazo ludópata inquietud cotidiana, hemorragia rotura... Más silencio trampa silencio monotonía silencio cloroformo.   Los feroces años veinte acaban de llegar, son feroces porque no queremos escucharlos como a los hijos que nos echarán de nuestras casas ¡ni siquiera han tenido que llamar a la puerta!, les hemos abierto, nos hemos apartado sumisos con u...

LA MÚSICA DEL POEMA (DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA)

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La música del poema Quien no escribe ni está enamorado ni se psicoanaliza, está muerto. Julia Kristeva Para escuchar la música de un poema hay que abandonarse se precisa la lejanía la interrupción del continuo humano y su cansancio prosaico ritmo de voces y pájaros contrasentido del mundo que nos permite aullar porque sabemos del terror que produce estar en la superficie. Oda al ruiseñor siento en mi garganta un lenguaje agitándose poesía y dolor estado de vigilia en la apertura de la noche cesura de un verso migra el sonido pardo de sus alas herida de la lengua el poema peligra en la escritura el silencio habita el lenguaje y al mismo tiempo en sus fronteras. Qué callado debió estar aquel mar para el milagro de la palabra. Desde lo más profundo de la arboleda, un ruiseñor sacia con su melodía la obscuridad deseada (P. B. ...