Día 9 Del hecho árido

 



I

Pido silencio al pulso del pluviómetro,

escampa árido el rictus de la raíz. 

Ay cómo se clava endógena la puntería al entrecejo,

se agota enteramente la duda de los lagos,

la boca abierta-pez,

descolocamos los muebles,

abrimos las bujías 

con estos codos que aristan distancia y putrefacción,

cómo de inhóspito es el caldo cocido con pastillas de Avecrem,

cuánto hormigón cocinas.


Me pregunto dónde quedó el tacto que nombras:

las vacas que oigo mugir pastan en cuatricromía

a distinto porcentaje magro,

en hilera láctea, frente al azúcar y el café.

Un tipo con gorra bajo techo (sospechosamente conjuntado) friega el pasillo.

El llanto es el ruido del vidrio que rompe un bote de zanahorias bebé,

qué tipo de mundo es éste en donde se venden botes de zanahorias bebé,

son tan pequeñas 

y tan zanahorias 

y tan







caen.

Los ríos de sonrisa blanqueada, innaturablemente dispuesta, sin que quede hueco al soplido.


Qué fucsia es el idioma de los patos,

cabe su TIC TAC en una lata de conservas bonita pero que muy bonita,

viaja, plumífera, en cestas de Navidad.

Con gafas de visión 3d palpo la nieve:

es boca de algodón al mordisco, gallinejas de santo en freidora de hogar.

Cuán grasa es la celebración,

el aire que agota los pulmones de globos aerostáticos,

los cielos asfixiados de celebración,

cuán tímida y chiquitita es la risa de los viejos con su palito dulce de hace cien años de feliz compromiso con la [naturaleza,

la naturaleza asfixiada de celebración,

es necesariamente la celebración,

el rito,

aquí solo bailan gotas de café y etcétera

para el porcentaje del sonido dulce,

cuánta diabetes cabe en este error


Lamo la yema del dedo, paso una página.



II

Me pregunto cuánta bondad nos cabe

 en el quejido

de un techo en cornamenta y alacrán.


DATOS DEL POETA: Andrea López Montero (Madrid, 1989) es poeta, artista plástica y gestora cultural. Formada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha especializado su trayectoria en la creación y la teoría poética a través de seminarios y talleres impartidos por autores como Gonzalo Escarpa, Mariano Peyrou y Berta García Faet en La Casa Encendida, además de cursar el Máster de Creación Poética en la escuela Billar de Letras.

En su faceta editorial e ilustradora, ha impulsado la publicación La Croqueta y ha formado parte del consejo editorial de Agua, revista de poesía líquida. En 2020 publicó su primer libro de poemas, Intentar la casa (Editorial Piezas Azules). Posteriormente, en 2023, coordinó y prologó la obra colectiva Herbarios de Amores Dulces y obtuvo el X Premio Internacional de Aforismos José Bergamín por su libro Los Sinhueso (Editorial Cuadernos del Vigía).

Compagina la escritura con la gestión cultural, coordinando el ciclo mensual de lecturas poéticas Poemar’s en el Barrio de las Letras de Madrid, espacio desde el que promueve el diálogo y la difusión de la poesía contemporánea.


Mantiene la siguiente página: https://www.andrealopezmontero.com/


COMENTARIO: En una escena de la recién estrenada La bola Negra, un soldado desubicado lee un soneto de Federico García Lorca y admite que no lo entiende. Da igual, la vida se lo explicará. Porque hay poemas que son ríos, torrentes desbocados que arrancan el lenguaje de los lugares comunes, de la comodidad diaria. Son la auténtica poesía. Ritmo, grito, contracorriente en la que caes y que, misteriosamente, te lleva con naturalidad hacia (no) lugares que se convierten en tu verdadero hogar. Esta semana nos encontramos ante uno de este tipo.

El texto de Andrea López Montero nos sitúa de golpe frente a esa poesía que no busca agradar ni ofrecer consuelos fáciles, sino incomodar, agitar e interrogar. Vivimos rodeados de discursos edulcorados, rutinas prefabricadas y ficciones de felicidad empaquetada que anestesian nuestro pensamiento. Se nos adiestra para consumir emociones rápidas, para aceptar ritos de insustanciales y para acatar normas sociales que ahogan la auténtica naturaleza de las cosas. Sin embargo, frente al ruido de la sobreestimulación y las apariencias blanqueadas, el arte verdadero (la poesía, el cine, la música) actúa como una bujía que prende fuego a la farsa y hace saltar por los aires las convenciones. Por eso el poema de esta semana es tan apropiado.

Esta poesía de la incomodidad, por decirlo así, cumple una función ética imprescindible: nos coloca frente a nuestra propia personalidad escondida, frente a ese territorio íntimo repleto de contradicciones, heridas y deseos inconfesables que no caben en los moldes estandarizados de la norma. Hay en este poema una defensa implícita de todo lo que la sociedad biempensante intenta acallar o tachar de extravagante o marginal. Las identidades diversas, la vivencia del deseo al margen de lo normativo, las formas heterodoxas de amar y de sentir (tal vez, porque todavía estoy bajo el efecto de la película de Javier Ambrosi y Javier Calvo, creo que esa sensibilidad libre y disidente que en su día encarnó Lorca y que tantos han intentado silenciar) encuentran en el lenguaje poético el único refugio capaz de nombrarlas sin culpa ni pudor.

Frente a la inercia de un mundo que vende felicidades de plástico y promueve una existencia edulcorada, la literatura nos exige coraje. Nos invita a romper el envoltorio bonito de la complacencia, a sentir el vértigo de las palabras que escuecen y a aceptar que la verdadera libertad interior pasa por reconocer nuestras propias sombras. Solo cuando nos atrevemos a habitar esos textos que nos incomodan, descubrimos quiénes somos realmente bajo las capas de impostura con las que la sociedad nos disfraza cada día. 

Es tan hermoso descubrir poemas como el de Andrea López Montero... Encontrarse de pronto con palabras que nos sacuden sin tener que reconocer el sentido exacto que indican, encontrarse con una voz tan peculiar, con formas que desafían nuestra comodidad no solo conmueve, además transforma. Ya no somos la misma persona después de dejarnos arrastrar por el poema -o por La bola negra. Descubrir nuevos territorios en la poesía nos abre la mente a realidades insospechadas y nos ensancha el alma, recordándonos que el lenguaje es un horizonte por explorar. Incluso cuando esa búsqueda pasa por profundizar en las grietas del dolor existencial o en el desamparo de nuestra época, el arte nos regala una lucidez nueva: nos enseña que nombrar la herida es el primer paso para comprender de qué estamos hechos y para habitar el mundo con una libertad mucho más profunda.

Agradecemos desde aquí la paciencia infinita de Andrea López Montero, ya forma parte de La voz de la poesía, aunque haya tardado más de lo habitual. Mil gracias. 


ACTIVIDADES:

  • Inventa otro título para el poema. Justifica tu elección.
  • Identifica en el poema dos elementos de la vida cotidiana o del mercado que la autora utiliza de forma sarcástica o chocante para denunciar la artificiosidad del mundo actual.
  • Al principio del poema se menciona el uso de un «pluviómetro» y una «raíz». ¿Qué atmósfera o estado de ánimo busca transmitir la autora al vincular elementos de la naturaleza con la aridez y la tensión?
  • ¿Qué papel juega el espacio en blanco en el poema? ¿Y la forma de recitarlo de la poeta, qué efectos produce al escucharlo en su voz?
  • ¿Qué sentido o significado tiene la imagen de calzar «gafas de visión 3D» para palpar la nieve y compararla con alimentos como el algodón de azúcar o las gallinejas en la freidora? ¿Qué denuncia la poeta sobre la forma en que experimentamos la realidad?

  • ¿Qué sensaciones o desconcierto te ha provocado el poema de Andrea López Montero, qué te ha tocado más? 
  • El poema que no entiende uno de los personajes de La bola negra es el siguiente: 

Elige tres versos del poema. Aunque no hayas visto la película, basándote únicamente en esos tres versos y en la imagen que tengas de Lorca, debes escribir un texto que explique por qué algunas personas no pueden entender el poema. Explica el soneto con tus palabras.

Hay otro poema clave en la película. Encuéntralo y descifra la importancia dentro de la película. ¿Por qué la obra de los Javis está teniendo tanta repercusión mediática y gustando tanto entre el público?
  • ¿Por qué crees que la poesía no siempre tiene que explicarse de forma obvia?
  • ¿De qué manera puede la literatura convertirse en un territorio de libertad y refugio para defender la diversidad frente a la presión social?
  • Escribe un breve texto reflexivo (de entre 6 y 8 líneas) en el que utilices imágenes contundentes o inesperadas para señalar un aspecto de la sociedad actual que sientas que nos adormece o nos disfraza.
  • Visita la página oficial de la autora. Busca uno de sus artículos o aforismos breves. Selecciona una frase o reflexión que te llame la atención sobre cómo entiende ella el lenguaje o la poesía o con cualquier tema que te interese. Compártela con el resto de la clase. 
  • Visita también la obra gráfica de Andrea López Montero. ¿Qué conclusiones extraes de esa faceta suya? Elige la obra que más te haya impresionado y explica tu elección.
  • Deja un comentario más abajo, si te apetece.

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