INFANCIA EN TONLE SAP (Poema de despedida)
Son niños aunque no los reconozcas.
Lejos de muñecos estampados en un bolso
llevan tatuadas las piernas por mosquitos.
Las casas que abandonan por un rato
son rincones donde los murciélagos orinan.
Venden fruta, y el moreno de pobreza
oculta culebras a los turistas.
Son niños de infancias hechas a mano.
Niños sin empacho de osos vestidos
que no saltan sobre castillos de aire.
Son niños aunque no los reconozcas.
Persiguen la magia del girasol
y sueñan sin indecisión lo dulce.
Quiero la firma de sus labios secos.
Quiero alcanzar su mano en el agua
para tocar su dureza aparente.
Pero con bolso y cámara de fotos
resulta imposible arrojarse al lago.
DATOS DE LA POETA: Marga Blanco (Granada, 1973). Profesora de Enseñanza Secundaria de Lengua Española y Literatura, ha publicado En un continente cualquiera (Universidad de Granada, 1997) finalista del Premio Federico García Lorca de Poesía de la Universidad de Granada, A cierta distancia (Cuadernos del Vigía, Granada, 1998), Mirando pájaros (col. Maillot Amarillo, Diputación de Granada, 2003) y La puerta de mi casa (Sonámbulos Editores, 2022). Ha sido incluida entre otras en las Antologías: Milenium: Ultimísima Poesía Española (sel. de Basilio Rodríguez Cañada, ed. Celeste, Madrid, 2000) y La voz ilimitada. Antología de poetas españolas 1940-2002, (sel. de José Mª Balcells, Universidad de Cádiz). Desde septiembre de 2003 hasta noviembre de 2005 fue columnista del diario Granada Hoy. Ha publicado el libro de recopilación de columnas de opinión, Ojo avizor (col. El genio maligno, 2008). También ha publicado la Guía Didáctica sobre el poeta Luis Rosales, Cosas que yo más quería (Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Granada, 2010).
COMENTARIO: Esto se ha acabado prácticamente Las mochilas se vacían y el cuerpo pide a gritos un paréntesis de sol, playa y desconexión absoluta. Es lógico y es lo correcto. Sin embargo, antes de pasar de largo definitivamente, tengo el deber de lanzaros una última advertencia: las vacaciones de la rutina no pueden convertirse en unas vacaciones de la ceguera. No podemos permitirnos el lujo de anestesiar la mirada ante el dolor del mundo, especialmente cuando ese dolor tiene el rostro de los más vulnerables, de los que no tienen voz ni defensa: los niños.
La propuesta que nos regala Marga Blanco nos sitúa ante una realidad desgarradora pero terriblemente cotidiana. Frente a nuestra infancia occidental, saturada de juguetes industriales, comodidades prefabricadas y parques de atracciones acolchados, existe otra infancia que se construye en la desolación. Es la vida de los menores que habitan los rincones olvidados del planeta, marcados por la escasez, la insalubridad y la necesidad de trabajar desde que apenas sostienen el equilibrio. El texto nos obliga a mirar a esos niños que no conocen nuestros privilegios y que, sin embargo, mantienen intacta la capacidad de soñar con la dulzura y buscar la belleza en mitad del fango, como dice el poema.
El verdadero problema, el que nos sacude directamente aquí y ahora, al final de este curso 2025/2026, es nuestra incapacidad para reconocerlos como iguales. Cuando miramos, por ejemplo, a los menores inmigrantes no acompañados que llegan a nuestras costas, que viajan solos en los bajos de un camión o en patera arriesgándolo todo, ¿qué es lo que vemos? El discurso del odio, alentado por el miedo y la manipulación, intenta convencernos de que son una amenaza. Pero la educación debe servirnos para ponerle el nombre exacto a los monstruos: eso que llaman rechazo al extranjero no es xenofobia, es aporofobia, el desprecio sistemático al pobre. Si esos niños vinieran en yates privados o con los padres y las maletas llenas de billetes, los recibiríamos con alfombra roja. Los rechazamos porque vienen con las manos vacías y la piel curtida por la miseria.
Pero este poema no solo interpela a los alumnos: nos sacude de manera directa a nosotros, al profesorado. Lo comentábamos hace poco unos cuantos compañeros, los docentes no podemos mirar hacia otro lado ni ponernos de perfil bajo el pretexto de una falsa neutralidad. Cuando en septiembre se abran de nuevo las puertas de los institutos, las aulas deben ser trincheras éticas. Defender los Derechos Humanos frente al racismo, la intolerancia y el desprecio al desvalido no es hacer política en el sentido partidista ni ideológico: es hacer educación de verdad. Es la esencia misma de nuestra profesión. Un claustro que calla ante la deshumanización de un menor extranjero está traicionando la raíz misma de la pedagogía. Nuestra misión en el nuevo curso no será solo rellenar programaciones didácticas, sino educar la mirada de nuestro alumnado para que reconozcan la dignidad sagrada del otro, para que rechacen los discursos de odio, para que sepan reconocer cómo se manipulan sus voluntades sin que lo noten, con eslóganes y expresiones que están vacías de dignidad, corazón y humanidad.
El cierre de este blog en el curso 26/26, en el que hemos publicado a 39 poetas, quiere ser un aldabonazo crítico sobre nuestra propia comodidad. Muchas veces contemplamos el sufrimiento de los menores inmigrantes desde la barrera de nuestro bienestar, protegidos por nuestros privilegios cotidianos, por nuestras pantallas y por el blindaje de una vida cómoda. Marga Blanco nos advierte de que es imposible salvar a quien se ahoga si no estamos dispuestos a desprendernos de nuestros fetiches materiales y arrojarnos al agua con ellos. No permitáis que el verano y la calima os vuelvan indiferentes. Cuando veáis las noticias estos meses, recordad que esos niños que buscan refugio entre nosotros, siguen siendo niños, aunque las fronteras, los discursos del odio y nuestro propio egoísmo se empeñen en no reconocerlos.
Agradecemos la lucidez de Marga Blanco al compartir este poema con nosotros. Con su voz cerramos el curso 2025/2026 en La Voz de la Poesía, recordando que los versos sirven, sobre todo, para rescatar la mirada lúcida, comprometida, que también es dura y bella a la vez.
ACTIVIDADES:
- Imagina otro título para el poema. Justifica tu elección.
- ¿Qué crees que significa la expresión de que tienen una infancia hecha a mano?
- ¿Crees que el turismo de masas a veces convierte la pobreza ajena en un espectáculo exótico en lugar de despertar una verdadera compasión?
- ¿Por qué crees que la infancia, incluso en los entornos más hostiles o durante los procesos de migración, conserva esa fuerza para buscar la belleza?
- Los dos últimos versos del poema plantean que resulta imposible arrojarse al agua para alcanzar la mano de los niños. ¿Qué privilegios tendríamos que soltar para ayudar de verdad a los menores inmigrantes no acompañados?
- En el texto se defiende que educar en los Derechos Humanos y contra la aporofobia no es hacer política, sino "hacer educación de verdad". ¿Cómo podemos blindar nuestras asignaturas el próximo curso contra los discursos del odio que calan en los jóvenes? ¿De qué manera la literatura pueden pasar de ser contenidos teóricos a herramientas de transformación social en el aula?
- Imagina que un menor de tu misma edad ha tenido que cruzar solo el mar o una frontera este año y acaba de llegar a nuestro país buscando una oportunidad. Escribe una carta abierta o un manifiesto dándole la bienvenida, desmontando los prejuicios de quienes los rechazan y explicando por qué tu mirada este verano no va a mirar hacia otro lado. Déjala en los comentarios de esta última entrada del curso para cerrar el año escolar compartiendo vuestra voz.
- Deja un comentario, más abajo, si te apetece.
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