LA LAGARTIJA

De mi niñez recuerdo apenas

una nerviosa lagartija.

De tanto sol sobre su lomo

parecía hecha de vidrio.



Entre las piedras y las matas

del jardín, ella aparecía.

Tal vez quería ver el mundo

o desearme buen día.



Este saurio hábil y paciente

que el sol transforma en diamante

me hace alabar la maravilla

oculta en la infancia distante.



Pues grande cosa es para un hombre

sentir que en el alba de la vida

toda la belleza del universo

estaba en una lagartija.


(La versión de este poema es de  Manuel Núñez Nava, aunque podéis encontrar otras posibilidades en sus libros traducidos o buscando por la red.)


DATOS DEL POETA: Ledo Ivo, poeta, narrador y ensayista nacido en Maceió (Alagoas, Brasil), en 1924 y murió casualmente en Sevilla, en 2012. Es una de las figuras más destacadas de la moderna literatura brasileña, notablemente en poesía. De su obra, ampliamente premiada, destacan sus novelas As alianças (1947) y Ninho de cobras, su libro de crónicas A cidade e os dias (1957), el poemario Finisterra (1973) y sus memorias Confissôes de um poeta (1979).



COMENTARIO: Es un lugar común hacer de la infancia el paradigma de la felicidad: risas, mimos, regalos, juegos, cuidados. Y puede que así sea para la mayoría de los niños y niñas que nos rodean. La algarabía en cualquier parque o asistir a un cumpleaños del compañero de clase parece atestiguarlo y ser prueba suficiente para coincidir en el tópico.
Y, sin embargo, al leer el poema de Ivo uno se percata de una circunstancia concreta. Los recuerdos que conforman esos momentos pueden ser mínimos y, tal vez, lo más turbador pasa por admitir una verdad incómoda. Puede que para muchos niños y niñas la infancia no sea siempre el culmen de la felicidad. Pienso esto a raíz de la sugerencia que una niña de navarra, de apenas 9 años, ha dejado a su maestra para colocar un "banco de la amistad" en su colegio. "Para quien se sienta sola se siente y alguien le vea sentado y le pregunte: ¿quieres jugar conmigo? Gracias".


Esta iniciativa reproduce otra campaña de Acacia, una niña estadounidense, que nació sin la mano derecha, con la izquierda deformada y sufrió bullying en su centro. Ella quería un banco así, de colores, para sentarse, para perdonar, encontrar ayudar o simplemente convivir con los otros. En cualquier caso, Acacia o la española, muestran una realidad más cruda que la tierna y agradable infancia que parecemos añorar los adultos. Y esto es una enseñanza que no debemos olvidar nunca. El dolor, el sufrimiento no entiende de edades y a veces damos por sentado que ellos no lo pasan mal. Por eso necesitamos ese rayo de luz del que habla el poema, para que ilumine las zonas negras que nos acompañan y que nos impiden ver que a nuestro alrededor hay muchas cosas que hacer todavía por la infancia. Si estamos atentos y trabajamos codo con codo, tal vez, podamos hacer que cada niño tenga su lagartija cuando ya la vida sea una pesada carga por culpa de los años. El texto de este magnífico poeta brasileiro debe servir para ello, la poesía, por extensión, tiene sentido si nos enseña a mirar de otra manera el mundo, no con indulgencia y con una mirada almibarada que se conforma con la belleza neutral, si no más bien, con ojos atentos y solidarios, en busca siempre de la justicia y el abrazo sincero. Ojalá este espacio siga sirviendo para ello.

ACTIVIDADES:
  • ¿Es la infancia siempre un lugar maravilloso?
  • ¿Todos los niños y las niñas tienen realmente las mismas oportunidades de ser feliz en su vida? Establece mecanismos para que todos tuviéramos desde la infancia la misma oportunidad de ser feliz.
  • Escribe un recuerdo de tu infancia que te haga feliz. Intenta hacerlo con un poema. Si no eres capaz, te proponemos una actividad de Creatividad Literaria para describir el lugar concreto de tu felicidad: Habrá siempre.
  • Repetimos una pregunta que ha aparecido en este blog muchas veces: ¿crees que la poesía puede ser útil para cambiar la realidad o por el contrario es inútil intentarlo con poemas? (En el buscador interno puedes encontrar otros poemas en los que aparece esta cuestión, busca o pincha en las etiquetas: utilidad de la poesía, inutilidad de la poesía).
  • Intenta crear en tu centro un banco de la amistad. Si lo consigues, te invitamos a que lo compartas en las redes o en este espacio.
  • El modo en el que llegó esa carta a la maestra del colegio Fernando de Rojas de Burgos me lleva a esta actividad de Creatividad Literaria: Deposite aquí su propuesta.
(Más información, aquí
    
  • Seguro que en tu centro hay personas con algún tipo de discapacidad: ¿se te ocurren ideas para hacer del recreo un patio inclusivo? Intenta ponerlas en marcha en tu centro o compártelas aquí. Seguro que todos aprendemos de todos.
  • En mi centro han aparecido misteriosamente unos escalones con palabras, con mensajes. Era inevitable plantear, por tanto, esta actividad de Creatividad Literaria: PALABRAS COMO ESCALONES:
    (Pincha aquí)

  • Deja un comentario a modo de lagartija si quieres, un blog se alimenta de eso -de los comentarios, claro, no de las lagartijas.

Comentarios

  1. Eso debería ser siempre la infancia, un lugar maravilloso...es un reto que tenemos por delante, pero a los adultos nos cuesta mucho sostener el sufrimiento de los niños y niñas y en muchas ocasiones tendemos a quitarles importancia a sus asuntos por nuestro miedo a sostener su dolor. Me hace reflexionar tu comentario sobre esto y mi trabajo diario acompañando a niños y niñas que sufren. A lo la largo de los años han sido muchas sus enseñanzas y sus afectos. A los adultos nos toca cuidar este mundo, lograr que la infancia sea ese lugar maravilloso, escuchemos y paremos a observar nuestros niños y niñas, en los parques, a la salida del colegio, en el paseo junto a sus padres, en el juego en la calle...aprendamos. De vez en cuando, visitemos al niño o niña que vive dentro de nosotros, no nos olvidemos de ellos....que cada banco sea un banco de la amistad..el poema precioso. Gracias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por participar en este blog, mduran. No sé si la infancia es un lugar maravilloso, de ahí mi comentario. He querido leer que, de ese lugar maravilloso, el poeta brasileño solo atesora un recuerdo. Y eso me hizo leer el poema como una carencia, frente, precisamente a los que creen en las bondades de ese periodo de nuestras vidas. ¿De verdad la infancia es maravillosa? Ojalá lo fuera, pero creo que nuestra perspectiva es siempre la de los privilegiados y eso nos ciega frente al resto.
      No quiero ser pesimista y no quise meterme en otros tipos de infancia, pero me temo que de todos los niños que nacen, la gran mayoría sufre por causa del hambre, la miseria, la sed, las guerras, etc. Y si tú los conoces de primera mano, no hace falta irse muy lejos. Están cerca, muy cerca de nosotros. No nuestros niños, que van al cole alegres, al parque o de paseo con sus padres y tienen tiempo para jugar porque no tienen que huir del terror. Ojalá esos niños a los que me refiero y en los que pienso, encuentren su lagartija. Esa belleza sí se la debemos al poema y por eso es precioso, como dices.
      En fin, un saludo y gracias por participar. Espero verte por aquí en más ocasiones.

      Eliminar
  2. Ojalá la encuentren!.Claramente nos tocó vivir en el lado amable de la vida.

    ResponderEliminar
  3. Hace tiempo, cuando era niño, perdí mis lagartijas.
    No fue hace mucho, en mi cuerpo todavía las partes no terminan de crecer y lo que soy por entero tal vez es sólo una parte de lo que seré, ¿cómo saberlo? A veces miraba el cielo a la hora en que las estrellas brillan y se me empañaban los ojos.
    No todas las infancias son felices, pero, ¿por qué deberían serlo?
    Ya no lloro cuando brillan las estrellas ni sigo el camino de los astros. No necesito mirar el abismo del espacio porque en este mundo hay suficientes penumbras para desear la ceguera.
    Sin embargo, el sol brilla y, aunque no sé si lo haga mañana ni si estaré para verlo, me gustaría estar por aquí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta tu respuesta. Desde luego, la poesía y este blog tiene sentido por comentarios como el tuyo. Espero que las Lagartijas no anden lejos y con la sensibilidad que has demostrado, seguro que están cerca, pese a las sombras, pese a crecer, pese a las dudas.
      Un saludo y gracias por participar, aunque no sepa quién eres.

      Eliminar
  4. Los domingos por la mañana cuando íbamos toda mi familia a casa de mis abuelos a comer churros con chocolate y después jugábamos a un montón de juegos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro que hubo algún juego en concreto que te llenará de veras cuando lo necesites. Gracias por pasarte por aquí.

      Eliminar
  5. Lidia Segovia Castillo
    El recuerdo de mi infancia es cuando nos íbamos de vacaciones y mis primos y mi hermano jugábamos en la playa a una guerra de arena en la que acabábamos con arena por todos lados .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El mar siempre es fuente de recuerdos inolvidables y en familia, mejor. Tener muchos primos es una ventaja, sin duda

      Eliminar
  6. Mª Dolores Romero Camero
    Mi mejor recuerdo de la infancia es cuando íbamos mi abuelo, mi hermana y mis primos al campo a pasar la tarde, merendábamos y jugábamos al escondite. Nos lo pasábamos muy bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Otra Lagartija que debes buscar cuando te sientas mal. Un saludo y gracias por participar

      Eliminar

Publicar un comentario