COMO EL BAILE HIPNÓTICO DE LOS ESTORNINOS




A veces el mundo se parece a ellos:
tiemblan cuando el cielo los atraviesa,
se entretienen en la forma,
                                     que no les pertenece.

También el amor traza figuras invisibles.

Así nuestra belleza, sin voluntad,
como el baile hipnótico de los estorninos,
porque a veces también nosotros
nos parecemos al mundo.


DATOS DE LA POETARocío Expósito (Badalona, 1984).​​ Aunque nacida en Barcelona, es almeriense, del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Ha​​ vivido los últimos cinco años en Córdoba. Licenciada en Humanidades y Máster en Estudios​​ Avanzados de Literatura Española y Latinoamericana, es profesora de francés en Educación​​ Secundaria. Actualmente reside en Madrid, donde trabaja en el Centro para la Innovación y el​​ Desarrollo de la Educación a Distancia del Ministerio de Educación. Participa en recitales de​​ poesía en distintas ciudades y ha sido finalista en las ediciones XI (2023) y XII (2024) del​​ Premio Internacional de Poesía Jovellanos,​​ publicadas por la Editorial Nobel.​​ Asombro​​ es su​​ primer libro.

COMENTARIO¿Cuántas veces caminamos por la calle, mirando el suelo o la pantalla del móvil, ignorando lo que sucede delante de nosotros o sobre nuestras cabezas? No es extraño: en muchas ocasiones, lo que nos rodea se nos presenta gris, injusto y caótico, por lo que preferimos distraernos en un mundo digital que parece mucho más amable y controlado en muchos sentidos. Sin embargo, ese refugio en las pantallas nos acaba desconectando de la realidad física. A veces, un poema es lo único capaz de cambiarnos el paso y obligarnos a mirar el mundo de otro modo. Rocío Expósito nos propone, precisamente, una tregua a través de la observación. La belleza, según este poema, no es algo que poseamos o que fabriquemos nosotros; es algo que simplemente sucede, como el vuelo (a veces coordinado, a veces caótico) de los estorninos. Reclamar la capacidad de asombrarse ante el dibujo que trazan los pájaros en el cielo o la forma caprichosa de una nube no es una pérdida de tiempo: es un acto de resistencia. Encontrar lo hermoso en los pequeños detalles es la única manera de no permitir que la fealdad del mundo nos endurezca el corazón por completo.

Pero, ¿qué es exactamente lo que nos endurece el corazón?, ¿qué es lo que ha terminado por atrofiar nuestra mirada ante el mundo y la belleza que nos rodea? Vivimos en una cultura de la inmediatez y del consumo voraz, donde solo parece tener valor aquello que es útil, productivo o que tenga un precio altísimo. Nos hemos acostumbrado a una sobreestimulación digital que nos exige reacciones rápidas (un like, un comentario, un scroll infinito), pero que rara vez nos pide contemplación (sin ser exactos, la etimología de esta palabra une con-, es decir, compartir con otra persona; y templum, que remite a algo sagrado). Esta prisa constante actúa como una costra que insensibiliza nuestra capacidad de asombro; hemos dejado de mirar, para, simplemente, ver de pasada. El cinismo, vídeos virales de gatitos haciendo cualquier cosa, imágenes de la propia IA que consumimos a diario, etc., terminan por blindar nuestra sensibilidad como un mecanismo de defensa. Sin embargo, al querer evadirnos de la realidad de esta forma, también nos hemos vuelto ciegos a lo sublime, a lo sagrado, a lo extraordinario. Rocío Expósito nos recuerda en estos versos que para sanar esa atrofia es necesario desaprender la urgencia y recuperar la mirada lenta, esa que entiende que la belleza no necesita ser útil para ser esencial.

A través de la analogía con el amor que plantea en su poema, se nos revela una verdad que a menudo olvidamos: la belleza no necesita ser eterna para ser real. Tal vez la intención de la poeta no sea reivindicar el amor como un refugio estático o una meta alcanzada, sino como algo tan efímero y espontáneo como el propio vuelo de los pájaros. Aceptarlo así es liberador. En un mundo que nos obsesiona con la permanencia, con retener las cosas y con hacer que todo dure para siempre, entender que el amor es una figura invisible que se traza y se deshace en el aire le otorga un reconocimiento que ya sabíamos, con el primer beso, pero que hemos olvidado. Su valor no reside en su duración, sino en la intensidad del momento en que ocurre. Al igual que el baile de los pájaros, el amor es bello precisamente porque no podemos atraparlo ni obligarlo a quedarse, es un acontecimiento que nos atraviesa, nos transforma y, en su propia fugacidad, nos recuerda que lo más valioso de la vida es aquello que, aunque desaparezca, ha sido capaz de deslumbrarnos. Yo no lo sé de cierto, lo supongo, como decía Sabines en un famoso poema.

En definitiva, al leer el poema de Rocío Expósito en este mundo de pantallas y prisas comprendemos que no somos los dueños de la belleza, sino sus testigos accidentales. Al igual que los estorninos no bailan para que nosotros los grabemos con el móvil, sino porque el cielo los atraviesa, la vida sigue ofreciendo espectáculos asombrosos a los que hemos dejado de prestar atención. Recuperar la capacidad de asombro es un ejercicio de supervivencia. Si somos capaces de detenernos ante lo efímero (una nube que cambia de forma, el vuelo de un pájaro, el agua en tu garganta, un poema, la etimología de una palabra), estaremos rompiendo esa costra de individualismo que nos endurece el corazón. No permitáis que la fealdad de lo que ocurre en el mundo os ciegue ante lo extraordinario que ocurre delante de vuestros propios ojos a diario. Al final, somos lo que miramos. Y si aprendemos a mirar con la lentitud que propone la poesía, descubriremos que, incluso en el día más gris, siempre hay una figura invisible esperando, detrás de la puerta, a ser descubierta.

Agradecemos a Rocío Expósito su colaboración, ya forma parte de La voz de la poesía.


ACTIVIDADES:

  • Inventa otro título para el poema. Justifica tu elección.
  • Busca en internet vídeos sobre el "vuelo de los estorninos" (su nombre técnico es murmuration). ¿Cómo logran miles de pájaros moverse como si fueran un solo organismo sin chocar entre sí. ¿Por qué crees que la poeta califica este baile de "hipnótico"? ¿Qué sensaciones te produce ver esas formas que cambian constantemente en el cielo?
  • Si pudieras dibujar el rastro que deja un sentimiento en el aire (como la estela que dejan los pájaros al volar juntos), ¿qué forma tendría para ti la amistad? ¿Y la gratitud? Intenta describir esa figura invisible con palabras.
  • ¿En qué se parece el mundo a los estorninos según los tres primeros versos? ¿Crees que el mundo (la sociedad, las personas) a veces se preocupa más por la apariencia, la forma, que por el fondo?
  • Si la belleza es sin voluntad, ¿significa que no podemos forzarla a aparecer? Explica con tus palabras la diferencia entre algo que es bello porque "quiere" serlo y algo que es bello "porque sí".
  • El poema termina repitiendo la idea del principio: "nos parecemos al mundo". ¿Por qué crees que la autora cierra el poema volviendo a unir al ser humano con la naturaleza? ¿Es una conclusión optimista o pesimista? 
  • El comentario dice que la prisa y el cinismo nos endurecen el corazón. ¿Crees que fijarse en el vuelo de un pájaro es una forma de ignorar los problemas sociales o, por el contrario, es una forma de darnos "combustible" emocional para no rendirnos ante ellos?

  • El texto sugiere que el amor y la belleza son valiosos precisamente porque son fugaces. ¿Estás de acuerdo? ¿Crees que algo es más valioso si dura para siempre, o si es un momento irrepetible? Pon un ejemplo de algo bello que dure apenas unos segundos.

  • El poema de Sabines al que se refiere el comentario es este:





Escribe 3 versos que empiecen con la frase de Sabines: "Yo no lo sé de cierto, pero supongo..." y que terminen con una imagen inspirada en el poema de Rocío Expósito (pájaros, nubes, el cielo, el baile hipnótico, etc.).

Ejemplo: Yo no lo sé de cierto, pero supongo / que la felicidad es ese rastro que dejan las aves / cuando el cielo las atraviesa.

  • Deja un comentario más abajo, si te apetece.

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