SORORIDAD LO LLAMAN. POEMA PARA EL 8M



Y yo te digo a ti, hija,
que cuando te sientas sola,
y el frío corrupto te envuelva,
cuando la vida golpee
y tú te sientas tan rota,
abrígate con las voces
de las mujeres remotas,
que consiguieron derechos,
que disfrutamos ahora.

Que el calor de sus palabras
arrope bien tu piel suave,
y su corazón guerrero
el latir del tuyo ampare.

Y yo te digo a ti, hija,
que si alguna vez te llaman
                                        loca
por salirte de la norma,
por querer cambiar las cosas,
por mostrarte incontenible,
por rebelde e inhabitable;
                                          
siéntete muy orgullosa,
porque tú y tu alma, entonces,
no habréis sido aplastadas
ni con vileza calladas.
                                           Tú
siéntete muy orgullosa
con tu identidad intacta;
por levantar los cimientos
de un hogar dentro de tu alma.

Y yo te digo a ti, hija,
que si la violencia llama
y quiere imponer su altura
sometiendo tu grandeza;
si quieren borrar sonrisas
tornándolas mueca helada;
si quieren frenar tu vida
creyéndote rama muerta;
y si quieren convencerte
de que sin él no eres nada;
si te gritan porque te aman
que "perdones, que no es nada";
entonces llama a mi puerta.
Que yo te recordaré mil veces
que tienes la mejor arma
tu voz y ahora tu rasmia
y en mí, un ejemplo de alhaja.

Levanta, grita y empuja
que entre carne y sangre muerta
tu vida ya no se para.
Respira con mucha fuerza
y empuja sombras que avanzan.

Recuerda que las mujeres
que antaño nos resguardaban
más las que ahora te aman,
tu mano con fuerza agarran.

Sororidad se llama, cariño.
Y es la fuerza más hermosa
que te hará sentirte libre,
rica, fuerte y nunca sola.



DATOS DE LA POETA:  Lourdes Alhajas Lafuente (Zaragoza, 1974) es maestra en pedagogía terapéutica y educación infantil. Desde pequeña, escribía a escondidas con una linterna bajo las sábanas, buscando un lugar donde sentirse libre. La poesía se convirtió en esa necesidad vital, en una forma de respirar y abrazar lo invisible.
Ha colaborado con la revista literaria de cultura y pensamiento crítico “El eco de los libres” y con la revista artística multidisciplinar “Tendido Eléctrico”. Ha participado en el ciclo “Mujeres de verso en pecho”, organizado por la Asociación Cultural Noches de Poemia, y en “El Poeta y su Voz” y “Poesía para perdidos: promovidos por la Asociación Aragonesa de Escritores. También participó en el recital “ La palabra Palabra” de la asociación cultural “ Trivium et quadrivium”. Es una asidua en los micros abiertos de la ciudad y organizadora del proyecto poético musical “Versos Acompasados”. También ha intervenido en el III Encuentro Poético de Bujaraloz y en la Feria del Libro de Cadrete. Además, forma parte de “Versos para poblar”, una asociación que lleva la poesía a la España vacía, a través de recitales y música.
En 2025 publicó su primer poemario titulado “La seda de nuestros cuerpos” con la nueva editorial “El eco de los libres”.
Para ella, escribir es un intento de olvidar, aunque sea por momentos, el sufrimiento, a través de la forma. Es una manera de conectar con el otro a través de un lenguaje silencioso y profundo que nos une más allá de las palabras.

Fuente: la propia autora.

COMENTARIO: ¿Sabes que las palabras tienen su historia? ¿Que sufren los acontecimientos y los vaivenes del tiempo? Las palabras nacen, se ponen de moda, se manipulan, se usan en un sentido y en otro y se desgastan, e incluso, pueden convertirse en lo contrario a lo que designan o pueden incluso morir Le ha pasado también, al parecer, a la palabra feminismo. Le puede ocurrir a la palabra sororidad.  Porque hoy asistimos a un escenario donde estos términos son a menudo maltratados, retorcidos para generar miedo o rechazo. Por eso, es urgente recuperar su significado original y claro. El feminismo no es una doctrina de odio ni una búsqueda de superioridad; es, sencillamente, la convicción de que hombres y mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades. Es igualdad. Por su parte, la sororidad es la solidaridad entre las mujeres, literalmente en la lucha por su empoderamiento cuando esa igualdad se vulnera o se quiebra. No son conceptos vacíos ni herramientas de división: son la respuesta ciudadana, democrática, a siglos de silencio. Por definición, y si creemos en la justicia, todos debemos ser feministas.

Y, sin embargo, ¿qué está pasando hoy en día? Lo vemos en nuestras aulas, ante nuestros propios ojos. Por dejadez o hartazgo, por inconsciencia o ignorancia, de un tiempo a esta parte, como reconocen las últimas estadísticas, el porcentaje de mujeres (15-29 años) que se identifican como feministas ha descendido notablemente. Aunque una gran parte considera la igualdad necesaria, muchos jóvenes perciben el feminismo actual como una herramienta de manipulación política. Algunos, que no defienden el feminismo, han ganado el discurso.¿Y qué podemos hacer desde la educación pública? La respuesta reside en volver a lo humano, en despojar a los conceptos del ruido partidista para devolverles su urgencia vital. Necesitamos que la poesía y el pensamiento crítico (aquel que no se cree lo que dice un tiktoker en 1 minuto, que tiene las herramientas adecuadas para distinguir una manipulación interesada sobre, por ejemplo, las denuncias falsas, la brecha salarial, etc.) permita establecer que los derechos no son conquistas eternas, sino derechos que deben ser cuidados cada día. Desde la educación, nuestra tarea es demostrar que el feminismo no es una doctrina, sino el nombre que recibe la dignidad de nuestras madres, hermanas y compañeras cuando se niegan a ser borradas. Frente a la manipulación que busca dividirnos, las aulas deben ser el espacio donde se aprenda que la igualdad es, por encima de todo, una cuestión de respeto y libertad básica. Y que hay líneas rojas en educación: no se puede no respetar los Derechos Humanos, la igualdad, el feminismo. Si el alumnado sale de la ESO o de Bachillerato sin ser un defensor de los estos derechos, el profesorado ha fracasado como docente. Da igual la materia que imparta.

A veces, hay que decirlo con palabras sencillas, con estructuras fáciles, con metáforas reconocibles. En una semana como esta, el poema de Alhajas es muy oportuno para dar un paso más. No podemos quedarnos en casa, de perfil, aprovechando una jornada de huelga como un simple paréntesis de descanso. Hay que implicarse. Estar presentes en las calles, defender la igualdad frente a quienes retuercen los conceptos y manipulan las palabras con el único fin de dividir y confundir a las propias mujeres y al resto de la sociedad. La verdadera trampa del machismo moderno no es solo el ataque directo, sino la siembra de la duda: hacer creer que el feminismo es una amenaza para las mujeres que no piensan de una forma determinada o que la sororidad es un club excluyente. Frente a ese intento de fractura, la respuesta es definir con exactitud y el pensamiento firme. Por eso, ocupar el espacio público es recordar que la libertad de una joven hoy depende de que no se rompa el hilo con las que lucharon ayer. Participar no es seguir una consigna política, es blindar un derecho humano frente a los que quieren convertir nuestra dignidad en una guerra de bandos.

Porque, al final, la poesía no sirve para otra cosa que para ampliar nuestro mundo, para dotarnos de un lenguaje que nos permita habitar la realidad con más profundidad. Gracias a Lourdes Alhajas, hoy recordamos conceptos que son escudos: feminismo, sororidad y, sobre todo, aprehendemos una palabra llena de coraje que ahora conocemos gracias a ella: la rasmia. Se trata de sumar con las palabras, no de restar; de abrazar a todos y a todas en una causa que es puramente humana. Debemos reivindicar, con alegría y valentía, lo que ha sido una lucha ejemplar de las mujeres (acompañadas también por muchos hombres) a lo largo de la historia. No podemos permitir que este legado se pierda por culpa de corrientes que buscan la deslegitimación mediante etiquetas peyorativas (feminazi, ¿qué es una feminazi, quién ha inventado ese nombre, de qué corriente ideológica proviene?), que intentan invertir los roles presentando al hombre como víctima o que ridiculizan el lenguaje inclusivo como si fuera un ataque, cuando solo es un gesto de humanidad plena. Frente a la burla y el retroceso, la rasmia poética nos enseña que nombrar la igualdad es la única forma de asegurar que el futuro sea un mundo donde quepamos todos y todas, con nuestra identidad intacta y sin miedo a ser borradas de esta historia tan necesaria. Pero, ay, necesitamos ser personas críticas de verdad.

Agradecemos a Lourdes Alhajas su envío. Ya forma parte de La voz de la poesía.


ACTIVIDADES:

  • Imagina otro título posible para el poema. justifica tu elección.
  • ¿Qué significa para ti la palabra rasmia después de leer el poema? Describe una situación cotidiana donde una mujer que conozcas (o tú misma) haya tenido que "empujar las sombras" con valentía.
  • ¿Has escuchado alguna vez términos como "feminazi" o "chiringuito"? ¿Cómo crees que estas palabras ayudan a "confundir" y "dividir" en lugar de ayudar a la igualdad?
  • ¿Crees que un hombre pierde derechos cuando una mujer los gana? Pon un ejemplo de cómo la igualdad (por ejemplo, que los padres tengan los mismos meses de baja por nacimiento que las madres) beneficia también a los hombres.
  • En el texto hemos hablado de la manipulación sobre las "denuncias falsas" o la "brecha salarial". Busca un dato oficial (INE o similar) que desmienta uno de esos "vídeos de 1 minuto" que circulan por redes. ¿Por qué crees que es tan fácil caer en la trampa de la desinformación?
  • Imagina que pudieras enviarle un mensaje de WhatsApp a una de esas mujeres que consiguieron el voto. ¿Qué le dirías sobre la situación actual en 2026? ¿Le pedirías algún consejo para no dejarte confundir por quienes manipulan las palabras? 
  • Escribe una "línea roja" personal. Algo que, por mucho que escuches en redes sociales o en la tele, tengas claro que no vas a permitir que nadie te arrebate (ejemplo: "No voy a permitir que nadie controle mi móvil porque diga que me quiere").
  • Nombra a una mujer de la historia o de tu familia que consiguiera un derecho que tú disfrutas hoy (estudiar, votar, jugar a un deporte...). Dale las gracias en un vídeo de un minuto y súbelo a Redes Sociales.
  • La huelga del 8M no es solo laboral, es también de cuidados y de consumo. Si las mujeres dejaran de cuidar (limpiar, cocinar, atender a hermanos o abuelos) por una semana, ¿qué pasaría en tu casa o en tu entorno?
  • La poeta nos pide que "respiremos con mucha fuerza". Diseña un eslogan para este 8M que no ataque a nadie, sino que invite a todo el mundo a sumarse a la alegría de vivir en una sociedad más justa. Escríbelo en el blog.
  • Desde La Voz a ti Debida, os dejamos esta campaña para recibir un poema para el 8 M.


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