DECLARACIÓN DE UN MERCENARIO

[Transcrita —con los mínimos retoques imprescindibles— 
de un reportaje sobre la guerra emitido en un 
canal de televisión por cable. Las preguntas del periodista 
—occidental— se han eliminado por evidentes.]



He visto cuerpos muertos saltando por los aires,

cuerpos muertos de jóvenes de apenas veinte años,

destrozados, desnudos, amputados. Sus rostros

no tenían ni tienen expresión, no tenían

entonces ni la tienen ahora en mi recuerdo;

y he visto cuervos, buitres, milanos, disputándose

su carne.

              De las cuencas vacías de sus ojos

sale humo del fuego que ha abrasado sus miembros,

sus entrañas despiden un hedor que me alcanza

todavía. Las armas junto a ellos parecen

tener vida: señalan hacia un punto que nunca

llegarán a tocar las balas que aún conservan…

He visto hombres desnudos dispararse en la frente

ante las mismas puertas de la ciudad que guardan

después de haber matado a sus familias. Mujeres

huir despavoridas de una nube de polvo

creyendo que eran ellos, los otros, esos otros

que siempre son los mismos para ellas.

                                                               He visto

tantas casas arder, tantos niños y viejos

con un mudo sollozo en la mirada, con esa

mirada que me alcanza como el hedor de cuerpos

todavía.

            No puedo decir cuántos han sido

los lechos que he encontrado aún calientes, los hornos

con pan a medio hacer, las bolsas con dinero

o ropa abandonadas para huir más deprisa.

No recuerdo las veces que he golpeado a alguna

muchacha rezagada para poder tenerla…

La guerra es un camino sin final ni principio

para mí, para todos los que siguen con vida;

si aquí termina vamos a otra parte, no importa

que defienden los unos o los otros, importa

morir o seguir vivo…

                                 ¿Ideales? Basura.


DATOS DEL POETA:  Ángel Paniagua (Plasencia, 1965) es licenciado en Historia del Arte, campo en el que realiza habitualmente trabajos de traducción y corrección de estilo. Ha publicado críticas de cine, y de exposiciones de pintura y escultura en los diarios La Verdad y La Opinión de Murcia, así como poemas, traducciones y reseñas de libros en revistas literarias. Ha sido incluido, entre otras, en las antologías Jóvenes poetas junto al Mediterráneo (J. A. Cilleruelo, Silvestra, 1988), 10 menos 30. La ruptura interior en la poesía de la experiencia (L. A. de Villena, Pre-Textos, 1997), y Spanish Contemporary Poetry: An Anthology (Diana Cullell, Manchester University Press, 2014). Es autor de los libros de poesía: En las nubes del Alba (1989); Si la ilusión persiste (1991); Treinta poemas (1997); El legado de Hamlet (2003); Una canción extranjera (2004); Gaviotas desde el «Ariel» (2005); Monólogos en el vacío (2011).

Fuente: http://www.angelpaniagua.es/ Mantiene además este interesante blog: http://ajustesyotrascuentas.blogspot.com/


COMENTARIO Nos pillan tan lejos las guerras (las de Siria, Yemen, Chad, Mali, Somalia, entre otros lugares del mundo) o estamos tan acostumbrados a ella en nuestra sociedad que, convertida en objeto de consumo, no reparamos nunca en ella (películas, libros, videojuegos, cómics incluso). Este poema, a partir de un relato transcrito de un mercenario es sobrecogedor. Las escenas aterradoras que describe, los detalles concretos que narra, la autenticidad que emana de las palabras  elegidas resulta descorazonador. Hay tanta exactitud en los versos, que resulta descorazonador pensar que un asesino hable con tanta integridad y precisión de la locura que supone vivir con el sinsentido más absoluto. 


Cuando leo este poema mi situación de lector se sitúa en un doble plano. Por un lado, el más inmediato, despierta un sentimiento de solidaridad hacia las víctimas de las guerras, y no hay víctimas buenas o malas, todas se encuentran en el mismo plano (He visto hombres desnudos dispararse en la frente y siguientes) de insensatez e injusticia. Pero, por otro lado, el tono del poema, la pulcritud de las expresiones usadas por el narrador/asesino me hace compartir un sentimiento de culpabilidad que en él aparece en forma de olvido y, en mi caso, se transforma en indiferencia cotidiana. No somos mercenarios, ni mucho menos. No somos asesinos ni comerciamos con la muerte y el dolor ajeno. Y, sin embargo, algo dentro me dice que nuestro desinterés, nuestra indolencia nos hace de alguna manera cómplice de un trabajo que no debería existir y que resulta muy complicado justificar éticamente. (Me detengo en este paréntesis, para comentar algo que ocurre a menudo en los debates en el aula: todo se parece justificar, incluso, puede ocurrir por el fragor de la discusión, este tipo de "trabajo" en nombre de la familia, de la necesidad de alimentar a los propios hijos, etc., ¡y qué trabajo cuesta hacer reflexionar al alumnado de que no todo vale, ni todos los argumentos son válidos, aunque sea en nombre de la familia y los hijos..!). 
El poema, por tanto, es duro y lo es por el contenido y por el final, que nos deja sin esperanza ni fuerzas para intentar revertir la situación. Sin embargo, y bajo mi punto de vista, el acierto del autor recae en la fuente, en el punto de partida que se toma como referencia. Me recuerda directamente a los Poemas Plagiados de Peicovich que ya aparecieron en este blog a finales de 2016 (si quieres recordarlo, pincha aquí). Al igual que el poeta argentino, Paniagua demuestra ser un poeta excepcional, su fino oído ha convertido un terrorífico relato en un texto renovado, un poema tajante, en el que no sobra ni falta nada. Y esto último, precisamente, es un criterio determinante para decidir si un poema resulta bueno o no. A mí este me lo parece en gran medida y espero que a alguno de vosotros también.

ACTIVIDADES:

  • Ángel Paniagua describe escenas a partir de las palabras del mercenario. Busca fotografías de conflictos bélicos por internet (que sean "conocidas", es decir, que se tengan los datos del conflicto, lo que se cuenta en la imagen, el autor de la fotografía, etc.). Haz una presentación de tu elección.
  • Helmut Gernsheim decía sobre la fotografía: "La fotografía es la única ‘lengua’ comprendida en el mundo entero, y al acercar todas las naciones y culturas enlaza a la familia humana. Independiente de la influencia política —allí donde los pueblos son libres—, refleja con veracidad la vida y los acontecimientos, nos permite compartir las esperanzas y angustias de otros, e ilustra las condiciones políticas y sociales. Nos transformamos en testigos presenciales de la humanidad e inhumanidad del género humano". Intenta hacer una fotografía de un paisaje, de un objeto, de una persona que sea testigo de la humanidad o inhumanidad del género humano.
  • ¿Por qué crees que el mercenario piensa que tener ideales es un error? Estás de acuerdo con su posición.
  • Infringir daño, dolor, sufrimiento, e incluso matar ¿puede hacerse por dinero?, ¿crees que ser mercenario es un trabajo, aunque esté bien pagado?
  • ¿Conoces algún videojuego que  trate el problema de la guerra?, ¿qué te parece convertir la guerra en un entretenimiento de ese tipo?
  • Si tienes tiempo, dedícaselo a este documental: Las guerras abiertas en el mundo en 2019 o pincha aquí. ¿Qué conclusiones extraes del mismo?
  • Si no tienes tanto tiempo, busca alguna noticia sobre las guerras actuales citadas en el Comentario. ¿Cuáles son las principales causas de dichos conflictos?, ¿crees qué de algún modo nos afecta como ciudadanos europeos o españoles?
  • Realiza la siguiente actividad de Creatividad Literaria que nos inspiró Esteban Peicovich y su Poema Plagiado que hemos citado más arriba: APROVECHA EL (PASA)TIEMPO
     
  • Si necesitas ayuda para hacerla o para descargarla, pincha aquí.
  • Con los periódicos y titulares de las noticias se pueden hacer, como sabéis, DISLOCADURAS, NO TAN LOCAS, a lo Alberto Muñoz y que también han aparecido en este blog con antelación (pincha aquí). 
  • En cualquier caso, puedes dejar un comentario un poco más abajo, intentaré contestar al tuyo lo antes posible.

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