LA MEMORIA DE LA PIEL


 

La memoria de la piel es un aserradero

cuando estalla la arena del reloj,
cuando las gaviotas huellan la playa
en busca de una presa
verde mar
tras un ejército de hormigas,
atentas a sus renglones torcidos.

El amor es un bastardo sin hospicio,
lo sabes, yo también.
Pero se acerca la hora
y al otro lado de la ventana
las gaviotas, blancas,
afilan su chillido
y azuzan el hambre
con su vuelo rasante.
Cierro los ojos.
Tú me miras desde tu acantilado,
desde él yo te miro.

El silencio es inmortal
en este desmoronamiento
de balbuceo sin vocales,
apenas una consonante.
Me desahucian los besos
rotos ante el espejo,
las hormigas hundidas en el vaso
casi vacío,
su líquido oscuro
derramándose,
atravesando mis pulmones
como un desafío.

Nada tiene sentido
y, sin embargo,
ahí está,
ahí estoy,
sin ti, conmigo,
inerte, materia que estalla,
arena disuelta,
piel con memoria.
Las gaviotas son testigo.


DATOS DE LA POETA: Dolors Fernández Guerrero (Barcelona, 1968) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona (1992). Posee una sólida trayectoria en la gestión cultural y el asociacionismo literario, desempeñando actualmente el cargo de Secretaria General de la Junta Directiva de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña).

Fue finalista del 73.º Premio Planeta de Novela (2024) con su obra Lluvia de cristal, publicada posteriormente en 2026 por Ediciones Vitruvio. En el ámbito poético, obtuvo el Accésit del Premio Vitruvio por su poemario La memoria de la piel.

Narrativa:

  • Lluvia de cristal (Ediciones Vitruvio, 2026).

  • Halogramas y Huye, Alisa (Amazon, 2021).

  • El club del tigre blanco (Gaspar & Rimbau, 2020).

Poesía:

  • El huésped de todas las fiestas (Rutas Binarias, 2025).

  • La memoria de la piel (Ediciones Vitruvio, 2025).

  • Mi corazón mordido por tus labios (La Marca Negra Ediciones, 2017).

Es una prolífica colaboradora en revistas literarias y de humanidades de alcance internacional, como The Riveraine Muse (India), Vallejo & Co. (Perú), Nagari (EE. UU.), así como en cabeceras nacionales de la talla de El Ciervo, Pliego Suelto, Clarín, Estación Poesía y El Punt Avui. Sus relatos y poemas han sido incluidos en numerosas antologías (Vencejo Ediciones, Edicions Viena, Playa de Ákaba, entre otras).

Desde 2015, dirige el blog Despeñaverbos, una "centrifugadora de historias" que se ha convertido en un referente digital con más de un millón trescientas mil visitas.


COMENTARIOHay poemas que te llevan a otros poemas o a otros poetas. No sabemos el motivo, tal vez, una música familiar, una imagen que se describe y que descubre las mismas aristas... A mí, este poema de Dolors Fernández, me lleva a Hölderlin. Me arrastra a esa perplejidad esencial que el poeta alemán desentrañó en muchos de sus poemas: ¿por qué, si la decisión de la ruptura es ya irrevocable, los amantes vacilan y temen ante el abismo de la despedida? ¿Por qué ese titubeo cuando la sentencia ya ha sido dictada por uno o por ambos?

Hölderlin sugería que esas vacilaciones que acompañan a una separación revelan que se ha traicionado al dios que habita en todos los amantes. Si, según el mito, un odio desconocido separó un día a dioses y humanos, es en el vínculo amoroso donde ese odio se disipa, permitiendo que lo divino y lo humano vuelvan a estar juntos bajo los designios de Eros. Por eso, toda ruptura es, en esencia, un sacrificio propiciatorio. No traicionamos al dios porque el amor se haya extinguido, sino porque vacilamos al dar el paso final, resistiéndonos a romper ese mandato de unión.

En el poema de Dolors Fernández, esa resistencia se manifiesta como un aserradero donde la memoria corta y astilla. La imagen de la arena del reloj estallando nos sitúa en el centro de esa fractura: el tiempo del amor ha terminado, pero el tiempo del olvido aún no ha comenzado a reparar la falta. El amor aparece aquí como un bastardo sin hospicio, una fuerza que, al perder el favor del dios, queda desamparada y errante. Las gaviotas, lejos de ser figuras de paz, afilan su chillido y azuzan el hambre, actuando como testigos feroces de un desahucio emocional que ocurre frente al espejo.

La poeta nos sitúa en ese lugar del adiós del que hablaba Hölderlin a través de su Diotima. Es un espacio donde el silencio se vuelve inmortal porque las palabras ya no alcanzan a explicar la grieta. Los amantes se miran desde acantilados opuestos, reconociendo que, aunque la decisión es firme, la piel conserva una memoria que no entiende de razones ni de finales irrevocables. Como sugería el poeta alemán, aunque se busque la indiferencia como solución transitoria, el encuentro futuro siempre nos devolverá a este instante, al lugar donde el corazón sigue, por fuerza, en llamas.

Es tan interesante este poema de Dolors Fernández... Nos enseña que la piel y el cuerpo poseen su propia memoria, a menudo más terca y profunda que la de la mente. Mientras que la memoria intelectual puede intentar racionalizar una ruptura, el cuerpo guarda el registro de lo vivido de manera somática: actúa como una memoria celular y sensorial que no sabe de calendarios. La piel recuerda la presión de un abrazo, el rastro de un beso o la tensión de una huida porque el sistema nervioso almacena los impactos emocionales como huellas físicas. Por eso, en el poema de Dolors Fernández se describe ese proceso en el que el cuerpo sigue procesando el dolor mucho después de que las palabras se hayan agotado. Somos, en definitiva, un archivo viviente donde cada cicatriz invisible es un testigo inerte que, ante un olor o un roce, puede hacer que todo el edificio de nuestra indiferencia estalle de nuevo en mil pedazos, cuando el encuentro vuelva a producirse.

Agradecemos el envío y la paciencia de Dolors Fernández con nuestro blog. Ya forma parte de LA VOZ DE LA POESÍA.


ACTIVIDADES:
  • Imagina otro título posible para el poema y justifica tu elección.
  • La poeta define la memoria de la piel como un "aserradero" y el amor como un "bastardo sin hospicio" ¿Qué sensaciones físicas (tacto, sonido, temperatura) te evocan estas imágenes.
  • Busca en el poema los versos que hacen referencia a la pérdida del habla. ¿Por qué ante un desmoronamiento emocional el lenguaje se rompe? 
  • ¿Por qué crees que los amantes vacilan tanto al despedirse si ya han tomado la decisión?
  • Diotima fue el gran amor y la musa de Hölderlin. Investiga brevemente quién fue en la vida real (Susette Gontard) y cómo aparece en su obra. En el poema de Dolors, los amantes se miran desde acantilados opuestos; ¿crees que Diotima representa ese corazón en llamas que sobrevive incluso cuando llega la indiferencia o más bien sería Hölderlin o ambos?
  • Entra en el blog personal de la autora: Despeñaverbos. Explora su sección de "Centrifugadora de historias". Elige una entrada que te llame la atención por su título y preséntala al resto de la clase.
  • Elige un objeto cotidiano que para ti tenga "memoria" (una prenda de ropa, una taza, una entrada de cine antigua). Escribe un texto breve donde ese objeto actúe como "testigo" de una despedida o de un acontecimiento o anécdota importante de tu vida.
  • Intenta hacer alguna de estas dos actividades de Creatividad Literaria:


  • Deja un comentario más abajo, si te apetece.

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