ODA AL NÚMERO PI (=3,141592653...)




Ingrávido ejemplar que estás al mando 
de un cosmos que controlan tus esferas. 
Detrás de solo tres partes enteras 
te siguen infinitos, caminando.

Cociente diametral, irracional, 
de griego monosílabo perfil. 
Perdura en mi memoria estudiantil 
recuerdo de tu parte decimal.

Catorce generales tras la coma 
presiden el desfile de tu imperio. 
Sin orden, sin periodo, sin criterio 
tus dígitos se pierden tras la loma.

¡No todo en tu figura es placentero! 
Quizás, gastado ya de tanta soba, 
los ciento ochenta grados por joroba 
han hecho que tu seno valga... cero.


DATOS DEL POETA: DIEGO ALONSO CÁNOVAS (Vera, Almería, 1949). Licenciado en Matemáticas, Doctor y Licenciado en Psicología y Diplomado en Magisterio. Ha compaginado la docencia y la investigación en ambas áreas, ejerciendo como Catedrático de Matemáticas de Secundaria, Profesor de Análisis Matemático en la Universidad de Granada y Profesor Titular de Psicología en la Universidad de Almería. Además, está muy vinculado a la música como miembro de agrupaciones corales y de habaneras.

Su producción lírica se caracteriza por el uso de formas clásicas (como el soneto o la décima) y por introducir el mundo de la ciencia y las aulas en el verso. Sus poemarios principales son: Desde Ángulos Distintos (2015). Poemas de andar por clase (2018) —escrito junto a Diego Reche y galardonado con el Premio Argaria 2018 por el Gremio de Libreros de Almería. Resistir en verso. Décimas para una pandemia (2020). Efímero Infinito (2021). Espejo de emergencia (2025), su publicación más reciente en formato de poemario.

Posee la Pluma de Oro otorgada por el Ayuntamiento de Vera en 2019 en reconocimiento a su obra poética. Pertenece activamente al colectivo Poetas del Sur Almería y a instituciones como el Centro Andaluz de las Letras. Su firma sigue muy activa en revistas culturales, destacando el III Accésit en el IV Certamen Internacional con la Estrofa Julia (2024) y su inclusión en la antología Almería es poesía. 75 años de poesía almeriense (1950-2025).

Puedes conocer más sobre sus publicaciones, ensayos y creaciones en el ámbito de la psicología, las matemáticas y la música en su blog personal: diegoalonsocanovas.blogspot.com


COMENTARIO: Hay un error muy común en las aulas y en la vida, me temo, que consiste en pensar que la poesía es un asunto puramente místico, algo que se entiende por arte de magia o por simple inspiración, desde los tiempos de Platón. Mentira. Leer un poema requiere exactamente la misma actitud que enfrentarse a un problema de matemáticas: hay que conocer los conceptos, abrir el diccionario, rastrear las palabras, descifrar su significado y solo entonces, encontrarles el sentido. La poesía no es un refugio para perezosos; es una disciplina del lenguaje. Y este poema, esta Oda al número «pi», es la prueba de carbono de que si no te remangas para buscar qué hay detrás de cada término, te quedas en la absoluta intemperie del analfabetismo funcional.

Imaginad a un alumno leyendo los primeros versos. Si pasa por encima de cociente diametral o irracional como quien oye llover, se está perdiendo la jodida magia del asunto. El autor no ha elegido esas palabras porque rimen bien; las ha elegido porque son la definición exacta y científica del número pi. Nos está diciendo que el cosmos tiene un orden de esferas perfectas, pero que justo detrás de la aparente firmeza de sus tres partes enteras, se desata un desfile infinito de decimales.

Es ahí donde el poema nos regala una metáfora social y existencial apabullante al hablar de esos catorce generales tras la coma que presiden un desfile sin orden, sin periodo, sin criterio. Pensadlo bien. Los estamentos del poder, la burocracia, las leyes del mercado y las estructuras rígidas del mundo en que vivimos se empeñan constantemente en uniformarnos, en ponernos en fila recta, bien disciplinados, como esos generales que abren la marcha. Quieren que seamos predecibles, cuadriculados, controlables. Lo que parece que son las matemáticas, pero es que esto tampoco es así. Es un tópico que hace daño, porque nos llena de prejuicios sobre esta disciplina y el área científica.

Sin embargo, la vida, la de verdad, la que late y desborda, siempre se rebela justo después. La existencia real es, en muchas ocasiones, radicalmente irracional: se pierde, como dice el poema, tras la loma de forma caótica, indomable y ajena a cualquier criterio impuesto. Pero ojo, que esa irracionalidad no es un defecto de fábrica: es nuestra mayor virtud. En pleno siglo XXI, donde la corteza cerebral y el pensamiento hiperracional e instrumental lo dominan todo, tendemos a demonizar lo que no podemos medir. Olvidamos que en lo más profundo de nuestro cerebro, en la amígdala y el sistema límbico, reside ese sustrato instintivo y subconsciente de las emociones que a menudo nos salvan la vida. Esa parte irracional es la que nos empuja a abrazar, a intuir el peligro antes de que la razón lo procese, a enamorarnos o a indignarnos ante una injusticia sin necesidad de un silogismo lógico. Aprender a conocer y escuchar esas emociones que nos pasan desapercibidas no es perder el control, es aprender a vivir mejor. Somos, como ese número pi, una estructura que necesita tres partes de lógica entera para sostenerse, pero cuyo verdadero motor es un torrente infinito de decimales emocionales que no se pueden domesticar.

Pero volvamos al inicio. El verdadero examen de comprensión lectora, el territorio donde el poema te exige el carné de identidad intelectual, llega en el cuarteto final. El autor nos lanza un órdago lingüístico y matemático que a mí, personalmente, me parece una genialidad. Nos habla de ciento ochenta grados por joroba que hacen que su seno valga cero. Si el lector es plano, pensará en anatomía. Pero si el lector busca, calcula y entiende el lenguaje de la trigonometría, descubrirá que el poema se cierra con una fórmula matemática perfecta e inapelable:

sen 180º= 0

Eso es la poesía: la capacidad de hacer que la ciencia sea divertida, que el rigor rime y que un chiste matemático se convierta en lírica. El uso de seno juega con el doble sentido de la palabra para rebajar la solemnidad del número irracional y recordarnos que hasta las constantes más gigantescas de la física se desgastan de tanto sobarlas. No hay dos culturas; las ciencias y las letras son la misma necesidad de ponerle nombre al mismo misterio del mundo.

Agradecemos a Diego Alonso su generosidad con nuestro espacio. Nos ha regalado más poemas matemáticos que os pasamos en las Actividades. Él ya forma parte de La Voz de la Poesía.


ACTIVIDADES:

  • Imagina otro título posible para este poema.

  • Explica detalladamente el juego de palabras del último cuarteto. ¿Qué es el "seno" en trigonometría y por qué su valor es exactamente cero cuando llega a los 180 grados? ¿Por qué es necesario entender la fórmula para captar el sentido del poema?


  • El comentario afirma que para leer poesía hay que buscar el significado de las palabras. Define con tus propias palabras qué es un número irracional en matemáticas y explica por qué el poeta dice que sus dígitos caminan "sin orden, sin periodo, sin criterio".


  • En el instituto solemos separar de forma radical a los estudiantes de ciencias y a los de letras. ¿Crees que este poema demuestra que esa separación es artificial? ¿Cómo puede la poesía ayudar a entender las matemáticas, y las matemáticas a dar rigor a la poesía?


  • Si tu vida fuera como el número pi, ¿cuáles serían tus "tres partes enteras" (esas lógicas y estables que te sostienen en el día a día) y cuál es ese "torrente infinito de decimales emocionales" que llevas dentro y que nadie puede domesticar? Escribe una breve reflexión personal


  • ¿En qué momentos de tu vida diaria sientes que el sistema te obliga a ir "en línea recta"? ¿Por qué crees que la sociedad le tiene tanto miedo al "caos" o a lo imprevisible?


  • El comentario introduce el papel de la amígdala y las emociones subconscientes como la parte irracional positiva del ser humano. Investiga brevemente qué función tiene la amígdala en nuestro cerebro. ¿Por qué crees que es importante escuchar los "mpulsos irracionales (como la intuición o la empatía inmediata) en un mundo tan hiperracionalizado?


  • En el comentario, hemos hablado de cómo la amígdala y el sistema límbico gestionan esas emociones subconscientes que nos salvan la vida. Pero, ¿dónde van a parar esas emociones si no las procesamos racionalmente? Pues a tu cuerpo. ¿Conoces la rueda de las emociones y sabrías ubicar en el cuerpo las mismas? Mira estas imágenes. 


¿Dónde se localiza, físicamente, el calor (rojo/amarillo) y el frío (azul) ante la Ira, el Miedo o la Vergüenza? Encontrad los mismos conceptos en la Rueda de Emociones. ¿Qué diferencia de vocabulario hay entre la palabra raíz (IRA) y los matices que ofrece la rueda (Rabia, Furia, Frustración, Hostil...)? ¿Cambia tu sensación corporal al matizar la emoción?


  • Entrad en el blog personal del autor (diegoalonsocanovas.blogspot.com). Busca una publicación que hable de Psicología y otra que hable de Música o Coros. Explica brevemente en clase cómo consigue el autor conectar estas pasiones tan distintas en un mismo espacio digital. ¿Creéis que su blog es, en sí mismo, desmiente la distinción entre ser de ciencias o de letras?

El autor nos ha enviado otros dos poemas matemáticos. Haz un comentario sobre alguno de los dos.





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