EXAMEN TIPO TEST

 Aquella vez que marcaste la casilla del sí

en vez de la del no


el día que dudaste entre ahora o nunca

y pusiste la cruz en el ahora aún convencida

que la respuesta correcta era nunca


entre la rabia y el perdón 

no tuviste dudas

te decantaste por lo primero

y aún lo estás pagando


puede que la nota final

no pase de un aprobado raspado

pero ante la duda

jamás consideraste la posibilidad

de dejar una casilla en blanco



DATOS DE LA POETA: Itziar Mínguez Arnáiz (Barakaldo, 1972). Poeta, narradora y guionista. Licenciada en derecho por la Universidad de Deusto. Ha sido reconocida con numerosos premios, entre ellos, I Premio Internacional de poesía Nicanor Parra; X Premio Internacional de Poesía Surcos, entre otros. Ha publicado los poemarios, La Vida me Persigue, Luz en Ruinas, Cara o Cruz, Pura Coincidencia, Wikipoemia, Cambio de Rasante, Que viene el lobo, QWERTY, Idea intuitiva de un cuerpo geométrico y La vuelta al mundo en 80 haikus (y una nana para despertar). Como ella misma dice en el vídeo, este poema pertenece a Lo que pudo haber sido.


COMENTARIO: Si estás en la ESO o en Bachillerato, la semana antes del puente y después del puente del 6 de diciembre, resulta, por decirlo suavemente, criminal. Las pruebas escritas, los exámenes de toda la vida se suceden sin solución de continuidad. Los profesores y profesoras parecen verdugos, sin compasión, sin misericordia. Necesitan completar unos boletines de notas que convierten en números un resultado que pretende recoger lo que es imposible (da igual evaluar contenidos teóricos, estándares, competencias, o como quieran llamarles los gurús de la educación). Lo que ha pasado un trimestre en las aulas lo podemos llamar proceso de enseñanza y aprendizaje, pero, sin embargo, es la vida lo que transcurre. Y en eso se nos va la vida, en hacer exámenes. 

Por eso hemos esperado a llegar a esta semana para ofrecer un espacio de sosiego, en el que podamos entender qué significa hacer un examen de verdad y no esas pruebas de la que tanto abominan los estudiantes y muchos docentes, por cierto (resulta curioso que los docentes nos empeñemos en seguir haciéndolos sin que se nos exija desde hace tiempo tener que recurrir a ellos para evaluar, pero eso es otra historia). En el poema de Itziar Mínguez se aborda el análisis de una vida a modo de examen tipo test. En realidad, como un proceso de lo que llamaríamos autoevaluación y que recuerda a un examen de conciencia sobre las propias decisiones. Por lo que nos cuenta el poema, las decisiones tomadas, tal vez, no hayan sido las más acertadas: decir sí, cuando era no; elegir el ahora, cuando lo prudente era el nunca, tiene consecuencias. No se puede repetir el examen de la vida. Cada uno está rodeado de circunstancias que determinan las propias decisiones y en ellas, nos las jugamos. Equivocarse es fácil e igual de fácil reconocer, a posteriori, el origen de esos errores y fallos. Por eso no podemos tomar dichas decisiones a la ligera, aunque lo hagamos con frecuencia, guiados por opciones que poco tienen que ver con la razón, sino más bien, con los sentimientos o las intuiciones. A veces, las más arriesgadas y peligrosas, se toman por azar e inconscientemente. 

A todo lo anterior, hay que sumarle que, en la vida, resulta complicado tener otras oportunidades, poder repetir los exámenes no está al alcance de cualquiera y en cualquier momento (en muchos casos, casi al antojo del alumnado, como sabemos bien los crédulos profesores y profesoras). Y, sin embargo, tal vez podamos coincidir con la poeta vasca sea cual sea la prueba a la que nos enfrentemos. Al menos en dos aspectos. El primero tiene que ver con la apuesta por el ahora, por el instante. No como el recurrente carpe diem que tan distorsionado suena en los oídos de los jóvenes, al confundir esa expresión con irse de fiesta y ya está. Si no más bien, en el sentido de aprovechar cada momento del día. Si lo hiciéramos, si de cada instante sacáramos el mayor partido, entonces, por ejemplo, las clases, las lecciones (de matemáticas o de griego, de filosofía o de física y química) por aburridas que fueran, cambiarían, tanto para los alumnos y alumnas, como para los docentes. Si pensamos seriamente que esa clase será irrepetible, que no volveremos nunca más a ella, la única forma de hacerlo soportable sería mediante la pasión, poniendo la máxima atención..., pero eso es para personas audaces. En segundo lugar, bajo nuestro punto de vista, aunque hay que aprender a decir no, la vida requiere un sí la mayoría de las veces. Aunque el dolor y el sufrimiento tomen partido en esa decisión afirmativa, resulta más interesante, más valiente incluso, como pensaba Nietzsche, decir sí a la vida. Abrirse a ella y a sus posibilidades, aunque paguemos los errores. 

Puede que al final, el resultado coincida con la nota que sospecha Mínguez al cerrar su magnífico poema: un mediocre cinquillo, un aprobado raspado. Pero hemos ganado algo si leemos el poema con atención: pese a las equivocaciones, pese a los errores, ninguna casilla ha de quedar en blanco. Porque además es imposible: en la vida hay que mojarse, hay que decidirse siempre (mediante la razón, el corazón, por casualidades o por puro azar). Aunque la decisión sea no actuar, ya estamos decidiendo la apatía, la desidia o el pasotismo como forma de vida. Por eso decíamos un poco más arriba que resulta más interesante decir sí, que decir no. En cualquier caso, queridos alumnos y alumnas, compañeros y compañeras, lectores y lectoras del blog, la vida va en serio, el examen es de capital importancia. Ignorar que las decisiones en muchos casos son determinantes no es poca enseñanza y tal vez, pero solo tal vez, en este sentido pueden tener razón aquellos que defienden la necesidad de los exámenes como un simulacro exacto de la propia vida. Si es así, volvamos a los exámenes de siempre. El resto no es más que burocracia, calificaciones irreales, notas numéricas alejadas de la realidad diaria en las aulas. 

No conozco personalmente a Itziar Mínguez, pero podemos intuir aspectos de su personalidad como hemos visto en el poema. También, si vemos su currículo y que se ha prestado a colaborar con nuestro Proyecto Aniversario, entonces resulta obvio deducir su generosidad, incluso su amabilidad y paciencia con nosotros. Desde aquí le damos mil gracias por su colaboración y espero que los lectores y lectoras del blog la disfruten como nosotros editando esta entrada.


ACTIVIDADES:

  • Vamos a plantear algunas preguntas del examen que ha pasado Itziar Mínguez:

¿Cuándo es mejor la rabia que el perdón? ¿Cuándo es mejor el perdón que la rabia? Pon dos ejemplos de cada uno.

¿En qué ocasiones es mejor decir sí que no, aunque el sí sea doloroso de admitir? ¿En qué ocasiones es preferible decir no, aunque renunciemos al placer en este caso?

¿De qué decisiones te arrepientes?

  • Itziar Mínguez tiene un poemario muy interesante llamado Wikipoemia. Te proponemos crear tus propios wikipoemas basado en su obra. Algunos podrían ser sobre conceptos como "Examen", "Decisiones", "Personalidad", "Escuela", "Matemáticas", "Griego", "Química", "Física". O incluso sobre conceptos que caen en los exámenes: "Hipotenusa", "Alfa", "Átomos", "Velocidad", "Energía".
     


  • La autora también es una especialista en Haikus. Intenta hacer algún poeta con la estructura y el sentido de los mismos. Esta estación es propicia para ello. Puedes encontrar ejemplos aquí y cómo afrontarlos, aquí.

Itziar Mínguez ganó un premio que lleva el nombre de uno de los poetas más influyentes en la literatura en nuestro idioma, Nicanor Parra. Lee algunos de sus poemas en este blog, aquí  o aquí. ¿Encuentras alguna relación entre la autora y la poesía o la personalidad de Nicanor Parra?

Puedes dejar un comentario sobre el poema de Mínguez o sobre esta entrada más abajo.

Comentarios

  1. Como sabes, compañero, soy también maestra y lucho cada día por aproximarme al máximo a una persona audaz. Muchas veces no lo consigo pero algunas otras casi llego a parecerme bastante a una de ellas. Y sabes cómo sé cuándo estoy casi alcanzando la audacia descrita en tu comentario?, sí lo sabes porque reconocerás ese instante...verdad?...Lo sabemos en ellos, justito cuando se opera el milagro ellos te miran y tú tienes dos certezas, una, que está sucediendo esa magia y dos, que tardará en repetirse.
    Y sí, estoy de acuerdo contigo en que la opción Bartleby es igualmente respetable y de digno derecho.
    Me encanta el poema. Los últimos versos no son opcionales, verdad? No es que hayamos venido a jugar sino que es imposible salirse del tablero.
    Un abrazo, compañero y ánimo para cerrar el trimestre.
    Y gracias por el poema.

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    1. Soy Isa, acabo de verme como desconocida, no tengo ni idea de la causa.

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    2. Creo que es por el modo de entrar en tu dispositivo. Probablemente no lo hiciste con tu correo abierto. Pero ni idea. De todas maneras, yo te reconozco por el tipo de comentarios: críticos, comprometidos, inteligentes y sensibles, entre otros vicios... Un saludo, no desconocida.

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    3. Esos momentos, Isa, ocurren. Y quiero pensar que, como los milagros ignorados, más a menudo de lo que creemos. El "material" que tenemos delante es humano, demasiado humano (otra vez Nietzsche) y piensan y sienten y son esponjas pese a los resultados académicos.
      Seguro que tú provocas esos vínculos con muchos y muchas alumnas.
      Por cierto, uno se puede salir de la partida. Pero eso es ya un tema filosófico muy duro y muy tratado desde nuestro SÉNECA hasta los existencialistas. Lo dejamos, si te parece, para otra ocasión. Aunque yo no soslayo el tema con mi alumnado. Los suicidios entre adolescentes es un tema tabú que hay que tratar también en clase.
      Un abrazo y gracias por pasarte por aquí.

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  2. Gracias por el poema! No me gustan los exámenes tipo test, nunca tienen suficientes opciones. Por eso, para mí una buena manera de afrontarlos es darlos por perdidos al tiempo que lucho por salvar del fracaso los aciertos suficientes que me permitan seguir adelante. A veces hay suerte!

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    1. Tienes toda la razón. Siempre puedes habilitar en las respuestas Otras Opciones.
      Y, desde luego, contar siempre los aciertos más que los errores.

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