MUNDO INTERIOR


 

Profe, tú tienes pinta de tener mucho mundo interior

            (Comentario de una alumna de 2º de ESO)

 

Se vende, se traspasa, se alquila

mundo interior perfectamente reformado

en zona bastante egocéntrica.

Son un total de 39 metros inútiles

bien amueblados de preguntas raras,

dos pasillos largos para la ansiedad,

dormitorio ideal para perturbadores sueños

y amplio trastero de vidas imposibles.

 

Incluye todas las facilidades:

sangriento trauma de infancia,

pánico a la muerte instalado

en todas las habitaciones

y discapacidad afectiva renovable cada año.

Situado en calle Angustia Existencial número ay

no dispone de ascensor al más allá,

pero sí muchas posibilidades

de escribir algún poemita.

 

Aunque todas las ventanas dan

al interior de la autocompasión,

algunas noches la vecina de al lado

abre la ventana de una sonrisa mitológica

y entonces, solo entonces,

tiene vistas.

 



DATOS DEL POETA: Miguel Martínez nació en el barrio de Moratalaz de Madrid en los años ochenta de madre cubana y padre andaluz. En la actualidad es profesor de Filosofía en Madrid. Su primer poemario se tituló 'Mis pies de mono' (Baile del sol, 2014). En 2016 obtuvo el premio Ciudad de Badajoz con el libro 'Viajes a una fresa' (Algaida). En 2020 ganó el premio Internacional de poesía Jorge Manrique con su tercer libro 'Filosofía de la cuchara' publicado en 2021 con la editorial Cálamo. En 2023 ganó el premio Manuel Alcántara de poesía con su poema 'Una obra municipal'; y en 2024 su cuarto libro 'Hermano pulpo' resultó ganador del Premio Leonor de poesía.



COMENTARIOA menudo cometemos el error de pensar que la poesía requiere de grandes gestas, de viajes épicos o de haber sobrevivido a tragedias inabarcables para ser legítima. Creemos que el poeta debe ser un aventurero o un ser atormentado que escribe desde el abismo. Sin embargo, este poema de Miguel Martínez nos demuestra que la chispa lírica puede saltar en el lugar más insospechado: un aula de 2º de ESO y el comentario azaroso de una alumna. Lo que define a un poeta no es la magnitud de sus experiencias, sino su capacidad de mirar la vida de otro modo, de recoger una frase cotidiana y darle la vuelta hasta encontrar en ella una verdad profunda. La poesía nace de lo elemental, de una anécdota mínima o de una imagen diaria que, al pasar por el filtro de la mirada lírica, se transforma en algo universal. No hace falta vivir a lo loco para escribir; lo que hace falta es tener la sensibilidad necesaria para detectar el peso del mundo en una conversación casual y la maestría para convertir un comentario simpático en una radiografía del alma humana.

Es en este escenario donde Miguel Martínez despliega una de las herramientas más poderosas y valientes de la literatura: la ironía. A menudo se piensa que la poesía debe ser grave o solemne para ser profunda, pero el uso del humor y del ingenio permite al autor distanciarse del dolor para observarlo mejor. Al convertir su angustia existencial en una oferta inmobiliaria de metros inútiles y trasteros de vidas imposibles, el poeta le quita peso a la tragedia y establece un pacto de complicidad con el lector a través de la sonrisa. Hay una generosidad inmensa en quien decide transformar su propio naufragio en una broma compartida. Porque, al final, hay que quedarse al lado de la persona que te hace reír, que te saca una sonrisa con su sola presencia, porque es luz y te hace volar, más allá de lo inmediato. Reírse de uno mismo es una forma de resistencia y de salud mental. Necesitamos a esas personas que hacen de lo ordinario algo extraordinario, aunque sea tomar un café o una frugal comida en un sardiné, personas capaces de utilizar la palabra no solo para describir el pánico o la ansiedad, sino para convertirlos en algo que podamos mirar sin miedo, con la alegría de quien sabe que la risa es la mejor (re)forma de mirar lo absurdo de este mundo. Porque esas personas existen, como vecinas con sonrisas mitológicas, como diosas que andan entre nosotros y que nos rodean sin que lo sepamos.

No conocemos personalmente al poeta, pero como compañero me imagino su forma de dar las clases y de vincularse con el alumnado. Es fácil adivinar en estos versos a un docente que entiende que su labor no se circunscribe a la transmisión de datos, sino que empieza en la escucha activa de quienes habitan sus pupitres. Existe una necesidad urgente de defender a ese profesorado que, mediante la literatura, la lectura y la escritura, va más allá de las páginas de un libro de texto y amplía horizontes al alumnado, enseñándoles que las palabras son herramientas de autoconocimiento y refugio. ¿No deberíamos apostar por fomentar la lectura como un servicio a la comunidad educativa? Miguel Martínez nos recuerda que la poesía sana y salva de este mundo injusto y gris que nos rodea; no es un adorno para aburridos, sino una tabla de salvación que permite a los jóvenes (y a nosotros mismos) ventilar ese mundo interior tantas veces asfixiante. Educar a través de la sensibilidad poética es, en definitiva, darles a los alumnos la llave para abrir esas ventanas que, aunque a veces den a la autocompasión, pueden terminar ofreciendo las mejores vistas de la existencia gracias al poder de la empatía, la solidaridad y la creatividad.

En nuestro blog dedicamos muchas entradas a defender la utilidad de lo inútil, como puede ser la poesía, el diálogo o la solidaridad; aspectos que parecen carecer de valor en un mundo que parece regirse ahora por la ley del más fuerte, como en épocas remotas. Sin embargo, frente al estruendo de los conflictos y la frialdad de los intereses estratégicos, debemos apostar por crear, mediante el diálogo, la palabra y la poesía, un mundo más justo, humano y solidario. Nada tiene que ver este poema de Miguel Martínez con las actitudes que estamos viendo en las últimas horas en el plano geopolítico, donde la empatía parece haber sido desterrada. Mientras el mundo exterior se empeña en levantar muros y demostrar poder, el poeta nos enseña que la verdadera reforma, la reforma perfecta de nuestro mundo interior, consiste en dejar espacio para la duda y la sonrisa del otro. La literatura se convierte así en un acto de resistencia: frente a la barbarie de la fuerza, la palabra; frente a la imposición, el abrazo de una metáfora que nos iguala en nuestra fragilidad. No olvidemos esta función primordial de lo que parece inútil y es más necesario que nunca.

Agradecemos a Miguel Martínez su generosidad con nuestro blog. Ya forma parte de La voz de la Poesía. Seguro que algún día nos conoceremos personalmente.


ACTIVIDADES:

  • Inventa otro título para el poema. justifica tu elección.

  • El poeta dice que su mundo tiene "39 metros inútiles" y "dos pasillos largos para la ansiedad". ¿Por qué crees que relaciona la ansiedad con pasillos largos? ¿Qué sensación te produce imaginar un pasillo que no termina nunca cuando estás nervioso? Busca otra estancia de una casa (cocina, baño, terraza) e inventa qué emoción podrías colocar en ella.

  • Define con tus propias palabras, y buscando ejemplos en el poema, los siguientes términos que aparecen en el texto: Autocompasión; Angustia existencial.; Discapacidad afectiva. ¿Por qué crees que el autor usa términos casi médicos o técnicos para hablar de sentimientos?

  • Todos guardamos en un "trastero" cosas que no usamos pero que nos resistimos a tirar. ¿A qué crees que se refiere el poeta con "vidas imposibles"? ¿Son planes que no salieron bien, sueños abandonados o personas que ya no están? Razona tu respuesta.

  •  Una ventana sirve para mirar hacia fuera. Si una ventana da "al interior", ¿qué nos está queriendo decir el poeta sobre su estado de ánimo en ese momento? Explica la diferencia entre mirar el mundo y "mirarse el ombligo"


  • En el poema, solo hay vistas al exterior cuando "la vecina de al lado abre la ventana de una sonrisa". ¿Quién crees que representa esa "vecina" en la vida real? ¿Es una persona física o es también una metáfora de otra cosa?

  • Recuerda el  famoso soneto de Francisco de Quevedo "Érase un hombre a una nariz pegado"¿Crees que Quevedo usa la ironía para reírse de alguien o para demostrar su ingenio? ¿En qué se parece su uso del humor al que hace Miguel Martínez en su poema?

  • Investiga la figura de Gloria Fuertes. A menudo se la asocia solo con la poesía infantil, pero su poesía para adultos está llena de humor, ironía y soledad, muy en la línea de este Mundo Interior. Busca un poema suyo que te haga sonreír y explica qué tragedia o tristeza crees que está escondiendo detrás de esa risa (en nuestro blog aparece este y este, por si te sirven de ayuda).

  • El comentario menciona que la literatura es un "acto de resistencia" frente a la ley del más fuerte. ¿Por qué crees que en las guerras lo primero que se suele censurar o destruir son los libros y la libertad de expresión? ¿Qué poder tiene la palabra que asusta tanto a los que usan la fuerza?

  • Si tenéis tiempo, podéis repasar estos títulos clásicos: 



¿Conoces a profesores o profesoras que sean distintos o que te hayan marcado positivamente? Cuéntalo en forma de carta de agradecimiento a dicho docente.





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