TODO EN ELLA ERA...




Todo en ella era servicio.
Estaba hecha de músculo dulce de miga de pan.
Aprendió a llevar la casa
de su madre y después su casa.
Siempre había sido como esas viejas
criadas alerta y dispuestas a todo:
atendía con diligencia
la cocina, el pulcro orden de la casa.
Era el bálsamo de los cuidados,
la libreta precisa que anotaba
los números precarios,
la voz templada del aliento
y la confianza.
Una manera de hacer 
y hacer el mundo.


DATOS DEL POETA: Gerardo Venteo (Galera, Granada, 1963) estudió Magisterio por la Universidad de Granada. Entre sus poemarios destacan títulos esenciales comoLos verbos conjugados (Adhara, 1996), En el corazón dormido del esparto (Proyecto Sur ediciones, 2001), El nombre del fío (Maclein y Parker, 2018), Casa de dos plantas (Sonámbulos ediciones, 2021) y recientemente La veladora (Olé libros, 2025). Sus poemas han aparecido en distintas revistas especializadas y en diversas antologías.


COMENTARIO: Ahora que se terminan estas fiestas tan entrañables y dolorosas, por las ausencias, resulta necesario fijar la mirada en lo que importa, frente a la vanidad y el oropel que también caracterizan estos días. Pero para ello tenemos que saber mirar de otra manera. Aprender a mirar los detalles, lo pequeño, lo que pasa desapercibido el resto del año, porque no sabemos apreciar lo que tenemos delante de nuestros propios ojos. El poema de Gerardo Venteo nos invita precisamente a ese ejercicio de lucidez emocional: detener el ruido del mundo para reconocer a esas figuras que, desde un silencio absoluto, constituyen nuestra verdadero vínculo con la vida. Hay en la mirada del poeta algo que trasciende lo cotidiano para situar a estas personas en el lugar que les corresponde: ser arquitectas invisibles de nuestro propio mundo.

Está claro que cada lector ha situado ya en su mente la protagonista del poema: la madre, la abuela, la hermana mayor, cualquier otra persona que su existencia suponga el tejido que sostiene nuestra precaria realidad. Y cada uno de nosotros puede conformar un poema como el de Venteo, cambiando palabras, adjetivos, matices o circunstancias personales que, en el fondo, son el mismo poema pero con otra figura. ¿Quién es esa persona en nuestras vidas? Es esa presencia constante que, sin necesidad de grandes gestos, nos ofrece seguridad en tiempos de incertidumbre. Hablamos de alguien que posee la capacidad de transformar la escasez en suficiencia y el miedo en serenidad, simplemente estando ahí, con una disposición que parece no agotarse nunca. Hay personas que son nuestro hogar, nuestro lugar en el mundo. Al final, lo que deberíamos celebrar no son las fiestas, sino una forma de entender la existencia donde la generosidad se convierte en la herramienta principal para construir la realidad de quienes la rodean, permitiéndonos sentir que, pase lo que pase, ha valido la pena coincidir con ella en algún momento de nuestras vidas. 

Pero ¿qué ocurre cuando no hemos encontrado a una persona así? Existe una soledad profunda en quienes caminan por la vida sin haber contado con esa experiencia. Al igual que sucede con quienes nunca llegan a conocer un amor puro (ese que no exige, que no juzga y que simplemente se ofrece como refugio), la falta de una figura protectora convierte la existencia en un lugar mucho más inhóspito y frágil. Sin ese alguien que sostenga nuestra desazón, la realidad se siente como una construcción sin cimientos, donde cada golpe del destino tiene como consecuencia una destrucción o autodestrucción mayor. Quien no ha tenido la suerte de encontrar a alguien así, se ve obligado a ser su propio bálsamo antes de tiempo, a menudo endureciéndose para no romperse. Es la diferencia entre saber que hay un abrazo que acoge y la más absoluta intemperie, es como caminar por la cuerda floja sabiendo que no hay nada que detenga la caída. Muchos huérfanos por causa de guerras, hambres y otros motivos políticos se encuentran en esta situación, nos tememos.

Esta conciencia de la intemperie es la que debe despertar en nosotros una gratitud urgente. No podemos dar por sentado el milagro de tener a alguien que, con su sola presencia, ordene nuestro mundo. Por eso, si sabemos todo lo anterior, que este poema y esta entrada sean un regalo perfecto para que os den la fuerza y la valentía suficiente para ir de nuevo a abrazar a esa persona que tenéis delante de los ojos, porque ella conforma la manera de ver el mundo de una manera más bella, más justa, mejor. Todos tenemos una abuela, una madre, una hermana mayor, una persona que sabemos imprescindible en nuestras vidas. No esperéis a que el oropel de las fiestas se apague para reconocer que vuestra verdadera fortuna no está en los regalos de los Reyes Magos. Id y buscad ese abrazo, porque en él reside la única manera posible de seguir haciendo, día tras día, un mundo que valga la pena celebrar. Pese a las barbaridades que estamos viendo en estas últimas horas, por ejemplo, en Venezuela.

Agradecemos a Gerardo Venteo su generosidad con nuestro blog. Ya forma parte de La voz de la Poesía del curso 2025/2026.



ACTIVIDADES

  • Inventa un título para el poema. Justifica tu elección.

  • El poema describe a la persona como un "músculo dulce de miga de pan". Explica qué dos características aparentemente opuestas se unen en esta imagen. ¿Cómo puede algo ser "músculo" (fuerza) y "miga de pan" (ternura) al mismo tiempo?

  • El poema menciona "la libreta precisa que anotaba los números precarios". ¿A qué crees que se refiere el poeta con "números precarios"? ¿Cómo cambia nuestra visión de esa persona si entendemos que, además de darnos afecto, también gestiona las dificultades económicas o logísticas de la vida?

  • El comentario pregunta: ¿Quién es esa persona en nuestras vidas? Escribe el nombre de esa persona en el centro de un folio y rodéalo de 4 adjetivos que aparezcan en el poema o en el comentario. Explica brevemente por qué cada adjetivo le encaja.

  • El comentario define el amor puro como aquel que "no exige, no juzga y se ofrece como refugio". ¿Crees que es fácil encontrar un amor así? ¿Por qué el comentario compara la falta de esta experiencia con "caminar por la cuerda floja"?

  • ¿Cómo crees que cambia nuestra forma de mirar a los demás y a los problemas si hemos crecido con un ejemplo de generosidad y templanza cerca?

  • El comentario termina invitando a buscar un abrazo. Escribe una nota breve (3-4 líneas) a esa persona agradeciéndole un detalle específico que pase desapercibido el resto del año. Utiliza alguna idea del poema (ej. "Gracias por ser mi voz templada"). Haz que le llegue ese breve comentario de alguna manera, como una sorpresa, como un regalo. 

  • También puedes hacer esta actividad de Creatividad Literaria:




Todo en ella era ______________.

Estaba hecha de _____________   __________ de ______________ de _______________.

Aprendió a llevar ____________   ____________

de su __________________ y después su ___________________.

Siempre había sido como esas ___________

_________________ alerta y dispuestas a todo:

atendía con ___________________

la ___________________, el pulcro ______________ de  la _____________.

Era el ______________ de los _______________,

la ________________  precisa que ___________________

los _____________________  _____________________,

la ________________  ________________  del ________________

y la _________________.

Una manera de hacer 

y hacer _________________ mundo.



  • Deja un comentario más abajo si te apetece dejar un regalo.

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