RESPIRAR ES LO IMPORTANTE



¿tienen los peces memoria?
ELLA mira fijamente a través del cristal
mientras su madre canturrea en la cocina.
Acerca el dedo muy despacio
hasta sentir la superficie lisa y fría,
la barrera que separa su extraordinario universo
del diminuto y refulgente pez,
y este acude agitando
su geométrica aleta
y sus labios diseñados
como a punto de estampar un beso.

Se pregunta si la distingue o si percibe
todos los rostros iguales,
amenazantes y obtusos,
si añora lo que nunca ha conocido,
si la soledad le pesa demasiado.

¿Sueñan los peces con dioses?
¿Necesitan esperanza para seguir nadando?
¿De qué escapan si no hay enemigo
en ese espacio cóncavo, artificial?

Ella sabe que la huida es
un acto de supervivencia.
No importan dirección,
avance o retroceso:
hasta las flores se trasladan
a través de semillas
o de manos dadivosas.
Que sólo el último aliento nos detiene
y, aun así, el viento acabará esparciendo las cenizas.

Que lo importante es respirar
aunque sea a través de branquias.


DATOS DE LA POETAJulia Navas Moreno (Avilés, 1966) es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo. Es una creadora polifacética que transita con éxito entre la novela (¿Qué hay en una habitación vacía?) y la poesía. Como poeta ha publicado Confieso que he perdido el miedo (Hades, dramatizado por la compañía Teatro Círculo), Ombligos y Universos (Canalla Ediciones, 2016), Simulacro (Canalla Ediciones, 2019) y Zapatos sin cordones (Chamán Ediciones, 2021)En junio de 2024 publicó su último libro de poemas, Bailarinas de rafia (Chamán Ediciones). El poema de esta semana pertenece a este último poemario.

Ha colaborado en revistas como Absenta Poetas, Omnivoraz, Secretos a Pleno Pulmón o Piedra del molino (número 36-37, 2022). Ha participado en numerosas antologías colectivas de poesía y relato, entre las que destaca la antología de poesía underground nacional OhDiosas (Ediciones Raro, 2023).


COMENTARIOA las puertas de la Selectividad y con el final de mayo quemándonos en los dedos, os noto a muchos suspendidos en el aire, como ese pez que describe Julia Navas Moreno en su poema. Es cierto que el poema de Julia no va de la Selectividad, va de algo mucho más profundo y punzante: de la relación entre una madre y una hija, de las decisiones dolorosas que tenemos que afrontar en las relaciones humanas, de la distancia y de la fragilidad de la vida. Pero esta semana, el comentario va a girar inevitablemente en torno a la Selectividad, porque, os confieso con el corazón en la mano, que hablar de la muerte, de la distancia o de la enfermedad de una madre todavía me parece un territorio insoportable. Ya conocéis mi historia personal. Por eso prefiero que nos miremos hoy en el espejo de esta prueba injusta (¿cuántas injusticias hay en el mundo que son más dolorosas y ajenas que este examen?y de cuántas hemos hablado en clase) y os preguntéis si necesitáis esperanza para seguir nadando en un mundo sin sentido. La verdad es que os asusta el vacío del próximo año, os abruma la presión de la nota de corte, la maldita salida profesional y el runrún constante de un sistema que os exige, antes de tiempo, ser piezas perfectas de un engranaje sordo y alejado de vuestros intereses.

Por eso, en este último día, quiero traeros a una escritora inmensa, Natalia Ginzburg, y un ensayo que para mí es una texto fundamental: Las pequeñas virtudes. Ginzburg decía que el gran error de la sociedad, de la educación burguesa y de los entornos familiares es que se empeñan en enseñar a los jóvenes las "pequeñas virtudes": el ahorro obsesivo, la prudencia temerosa del no te metas en líos, la astucia para competir y pisar al de al lado, y ese deseo de éxito ciego que se mide en ceros en la cuenta corriente. Nos educan para el miedo.

Frente a eso, Ginzburg defendía que la única educación real es la de las grandes virtudes: la generosidad indomable, el valor para arriesgarse, el amor absoluto a la verdad y, por encima de todo, el amor a la propia vocación, sea la que sea. Esa es la única manera de que no os convirtáis en masa, de que no os diluyáis en el molde que otros han fabricado para vosotros. Hablo de abrazar un amor auténtico y verdadero por lo que hacéis y por quienes sois; un amor que no se conforma con las migajas de la seguridad, sino que tira de una rebeldía profunda y necesaria. Un amor que aspira siempre a más. No os conforméis con sobrevivir de mala manera en las esquinas que os dejen; aspirad al agua entera, a la inmensidad del océano. Sed como ese pez utópico que no se resigna a sus límites, que aspira a ser pez incluso sin branquias, desafiando a la propia biología con tal de respirar el aire de la auténtica libertad. No os quedéis a ver la vida a través del cristal: rompedlo, saltad y descubrid vuestro propio universo. Tened memoria de algunas de nuestras clases. No olvidaros tan pronto de los que es necesario aprehender, sí, con h.

Mirad, os voy a ser radicalmente sincero, como lo he sido siempre en el aula. Yo no soy vuestro padre, ni mucho menos, tal vez, incluso mejor para vosotros y vosotras, pero, sin embargo, os quiero y por eso os digo estas cosas de Ginzburg, porque nadie os lo va a decir, puede que ni siquiera vuestros padres. El mundo os va a pedir que seáis prudentes y que busquéis el éxito fácil. Yo os pido todo lo contrario: os pido el coraje de equivocaros, la valentía de elegir vuestro propio camino y la osadía de defender vuestra verdad, aunque os cueste cara. No os conforméis con las pequeñas virtudes del mercado. Buscad las grandes virtudes del alma. ¡Qué gran frase, qué palabras más huecas, qué verdad gritan!

Como dice el poema de Julia Navas, a veces "la huida es un acto de supervivencia". Fugaros de lo que se espera de vosotros. Romped el cristal del acuario. Al final, no importará la dirección, el avance o el retroceso: lo que importa es que no os dejéis apagar, que sigáis latiendo, que mantengáis el compromiso ético de pensar por vosotros mismos y de indignaros ante la injusticia.

Que sólo el último aliento nos detiene, chavales. Hasta entonces, recordad que lo importante es respirar... y vivir en absoluta libertad. Ha sido el mayor de los honores ser vuestro profesor de filosofía. Idos y nadaros el mundo. Da igual el resultado de Selectividad, lo importante es seguir nadando, como Dory, en Buscando a Nemo... Fue un placer nadar con vosotros y vosotras. 

Agradecemos a Julia Navas su paciencia y su generosidad con nuestro blog, ya forma parte de LA VOZ DE LA POESÍA.


ACTIVIDADES:

  • Inventa otro título para este poema. Justifica tu elección.
  • Busca en el diccionario el significado geométrico y el significado figurado de la palabra obtuso¿Por qué crees que desde la perspectiva del pez nuestro rostro se ve así? Relaciónalo con la forma del acuario que se menciona más adelante ("espacio cóncavo").
  • En la segunda estrofa, la autora lanza dos preguntas consecutivas: ¿De qué escapan si no hay enemigo / en ese espacio cóncavo, artificial? Ella sabe que la huida es / un acto de supervivencia. Si en el acuario no hay depredadores ni peligros aparentes, ¿de qué necesita huir el pez exactamente para poder sobrevivir? Explica la contradicción que plantea el poema entre tener la vida asegurada en un espacio cerrado y la necesidad de huir.

  • Haz la siguiente actividad de Creatividad Literaria: 

  • Explica el significado de los versos finales: "Que sólo el último aliento nos detiene / y, aun así, el viento acabará esparciendo las cenizas". ¿Qué poder se le otorga aquí al viento y a la muerte?

  • ¿Por qué creéis que el sistema nos empuja a ver un examen como el fin del mundo, ignorando 
  • ¿Creéis que la poesía tiene precisamente ese poder: el de salvarnos o prestarnos branquias cuando la realidad real duele demasiado?

  • El comentario habla de aspirar a más, aspirar al agua y a ser pez sin branquias. ¿Qué significa esta metáfora en vuestra vida personal? ¿Qué límites o imposibles os está pidiendo vuestro deseo de libertad que desafiéis a partir de mañana?

  • Seguro que recuerdas la escena de la película sobre Nemo... Haz una reflexión sobre dicha manera de afrontar los problemas del personaje de Dory. 




  • Ya sabéis la diferencia conceptual entre "aprender" y "aprehender". Conectándolo con vuestro paso por la materia de Filosofía, ¿qué contenidos o vivencias sentís que habéis aprehendido (hecho vuestros, asimilado profundamente) y cuáles simplemente habéis aprendido de memoria para volcar en el examen? Sed sinceros, por favor.

  • Abre tu cabeza por última vez. Olvídate de Descartes, de Nietzsche y de los criterios de corrección de la PEBAU. Escribe una Gran Virtud a la que te comprometes a no renunciar jamás durante los próximos años, por muy en ruinas que esté el edificio de ahí fuera.



  • Deja un comentario más abajo, si te apetece.



P.D.: Nos han hecho una entrevista sobre el blog, por si queréis escucharla... Escucha la entrevista en la plataforma IVOOX: https://go.ivoox.com/rf/174500673

Comentarios

  1. Mil gracias, Antonio, por todo. Has sido más que un simple profesor

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