CÍRCULO




Giramos.
No hacia el sol. 
No hacia el centro.
Solo giramos.

Bajo lunas gastadas
sobre ruedas sin rumbo
en el vientre tibio
de la repetición.

Una pelota choca contra mí:
ping
pong
y no hay mano que la detenga.

No elevo cometas:
suelto globos.
El hilo me quema igual.

Te fuiste 
a buscar
la forma del relámpago
y yo barrí tu rastro
de las sábanas.

Tragué espinas como quien cena.
Recogí cenizas como cartas del tarot.

El mundo,
ese animal ciego,
me pisó la espalda 
una vez más.

Y aún así,
sobreviví al derrumbe
con la forma intacta de mi nombre.


DATOS DE LA POETA: Martha Amor (Cartagena de Indias, Colombia) es una comunicadora social y periodista con maestría en Cultura y Desarrollo que ha sido ganadora del Premio Roche de Periodismo en Salud, de la Fundación Gabo; Premio de Periodismo Semana, destacada en el premio Investiga organizado por la Universidad del Norte y Deutsche Welle.
Ha publicado los libros: Todos tienen el mismo nombre (Cuentos, 2022), La Garita (periodismo, 2023) Cuando no soy Luz soy Luna (novela, 2024). El poema de esta semana pertenece a su poemario No hay mar en el cielo (2025).

COMENTARIO: Que la vida es dura, que está llena de obstáculos y que duele es una experiencia común de todos nosotros. Nadie se libra de ello. Tarde o temprano, el golpe llega y nos deja marcas o heridas que parecen irreparables. Vivimos inmersos en dinámicas repetitivas, en rutinas que a menudo nos arrastran sin un rumbo claro y ante acontecimientos imprevisibles que nos golpean sin que tengamos el control para detenerlos. La vida nos enfrenta con frecuencia al desapego, a la pérdida y al vértigo de ver cómo las expectativas que albergábamos se escapan de nuestras manos, dejándonos una sensación de desidia y desencanto.

Las ausencias y las distancias físicas o emocionales forman parte insustituible de nuestro aprendizaje vital. Hay momentos, como en el caso del poema de Martha Amor, en los que contemplamos cómo alguien decide marcharse en busca de sus propias certezas o de impulsos efímeros, mientras a nosotros nos toca hacer la tarea silenciosa y dolorosa de borrar su rastro en nuestra cotidianidad. Superar la marcha de quienes queríamos implica tragar la amargura del desengaño y aprender a interpretar los restos de lo que fue, buscando respuestas en las cenizas de un pasado que ya no volverá, aunque forme parte del presente. El mundo, con su inercia ciega e indiferente a nuestro sufrimiento, puede llegar a aplastarnos y hacernos sentir que todo a nuestro alrededor se derrumba. De hecho, debemos ser honestos con nosotros mismos y con nuestros lectores del blog: en ocasiones, esa pérdida no se supera del todo. El tiempo no borra la marca sin más y, además, jamás volvemos a ser exactamente la misma persona tras el naufragio: el dolor nos metamorfosea y nos reconfigura por dentro a un altísimo precio que es difícil de asumir. Es decir, hay personas que no lo superan.

Sin embargo, en el caso de Círculo, Martha Amor nos ofrece algo de esperanza. A ella nos aferramos al leerle. Porque es precisamente en el corazón de esa herida donde emerge la verdadera resiliencia. El dolor no llega, para la autor colombiana, para destruirmos de manera definitiva, sino para ponernos a prueba y enseñarnos de qué estamos hechos. Sobrevivir a la adversidad y al abandono exige un acto de afirmación personal: la decisión consciente de no permitir que las heridas alteren la esencia de quienes somos. La distancia y la pérdida nos enseñan que, aunque el entorno colapse y las ausencias pesen, conservamos la capacidad inalienable de ponernos en pie, manteniendo la dignidad y la identidad fundamentales que nos definen.

No es poca enseñanza la del dolor, no es poca enseñanza la del poema que apuesta por resistir. La literatura en general y este poema en particular nos recuerdan que caerse o sufrir no es el fin del camino. La verdadera madurez reside en encajar el impacto, aprender del sufrimiento y salir del naufragio sin haber perdido la integridad ni el valor de nuestro propio nombre. Pero para rescatar ese nombre intacto entre los escombros de la vida, primero hace falta haberlo pronunciado con honestidad, habiendo mirado de frente a nuestras sombras y saber, sin dobles tintas ni autoengaños, quiénes somos realmente cuando todo lo demás falla. Y tú, ¿sabes exactamente cuál es tu nombre? O mejor, ¿sabes nombrar lo que te salva?

Agradecemos la generosidad de Martha Amor con nuestro espacio, ya forma parte de La Voz de la Poesía en este curso 26/27.


ACTIVIDADES:

  • Inventa otro título para este poema. Justifica tu elección.

  • En el poema se describe una sensación de giro constante y repetitivo en el que nos suceden cosas que no podemos detener ni controlar. ¿De qué manera refleja el texto esa impotencia que sentimos a veces ante los problemas o imprevistos de la vida?

  • ¿Por qué el mundo es ciego o sordo a nuestras vidas?

  • El poema contrapone la actitud de quien se marcha a buscar algo deslumbrante con la de quien se queda limpiando los restos de la ausencia. Reflexiona sobre esa situación: ¿Por qué resulta tan difícil gestionar las ausencias o las rupturas con personas que eran importantes para nosotros?

  • En el poema hay un elemento que no se puede reproducir y que solo se puede apreciar con una imagen. Míralo aquí:

¿Cómo explicarías esa decisión de la autora? Justifica tu posición.

  • Escucha esta breve entrevista de nuestra poeta.


¿Qué conclusiones extraes sobre la personalidad de la autora y sobre su visión de la literatura y de la poesía en particular?


  • Busca desde la lupa en este blog otros poemas sobre "enseñanzas del dolor" o "resilencia" o "autenticidad". Compara dichos poemas con el de Martha Amor. ¿Con cuál de ellos te identificas más?

  • Intenta nombrar tres cosas o personas que te salven en los momentos más difíciles de tu vida.

  • Escribe un breve texto reflexivo (de entre 8 y 10 líneas) sobre una lección importante que hayas aprendido tras superar un momento difícil en tu vida. Sin necesidad de contar detalles íntimos, concéntrate en explicar qué fortaleza descubriste en ti mismo/a tras ese obstáculo.

  • Deja un comentario, si e apetece, sobre el poema o sobre esta entrada.

Comentarios

  1. Este poema se te queda clavado, porque refleja muy bien la frustración de querer mantener algo a tu lado, de querer sostenerlo y la imposibilidad de mantenerlo sujeto a tu lado: se escapa de entre los dedos.

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  2. Este poema se queda clavado porque refleja muy bien la frustración de todo aquel que quiere mantener a alguien a su lado. La imposibilidad de sostenerlo y de mantenerlo: se escapa entre los dedos.

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  3. Cuántas cosas giran en el mundo? Dónde están, puede detenerse? Por qué tantas? Qué quiere decir que siempre hay un punto a dónde volver? Por qué? Si llegásemos a tener alma, también siempre giran ?

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  4. El mensaje de este poema me invita a pensar en la resiliencia como la mejor forma de enfrentar los problemas. Me encanto ese poema.

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