LAS MIRADAS SE MALOGRAN SI NO DILATAN LAS NOCHES





Las miradas se malogran si no dilatan la noche. 

Sin un sueño que aloje una moneda en el párpado. 

Sin una muerte heroica tras un día de trabajo al aire libre, 

 batallando en los pantanos y los bosques. 

¿Quién puede abrazar el horror con entusiasmo, 

sin añoranza del verso? 

Por eso no recuerdo haber dicho nunca nada cuerdo, 

pero reconozco al artista que pierde lentamente, 

al niño que se sonroja ante sus matemáticas. 

Sé la dorada primera hora de la noche 

en que muertos y dormidos se confunden. 

La luz dócil del cuerpo, que brota pura de agotada, 

que forma y significa las palabras. 

Pero cantar sin poder, sin responder a la luz, 

sin pasar del otro lado, es desperdicio, 

lujuria de rostros ciegos. 



DATOS DEL POETA: Pedro Alcarria (Barcelona, 1975) es poeta, traductor y gestor cultural. Es autor de los poemarios 'El dios de las cosas tal y como deberían ser' (ArtGerust, 2013), 'Camada' (Ediciones Vitruvio, 2021; segunda edición, 2024), seleccionado como uno de los mejores poemarios de 2021 por la Asociación de Editores de Poesía (A.E.P.), y 'París Berlín Roma' (Ediciones Vitruvio, 2025), nuevamente destacado por la A.E.P. como uno de los libros de poesía de 2025. Ha realizado la primera traducción al español de 'Las ciudades tentaculares' de Émile Verhaeren (Ediciones Vitruvio, 2022; segunda edición, 2025) y una nueva versión de 'Las flores del mal' de Charles Baudelaire (Ediciones Vitruvio, 2023). Ha colaborado con poemas, reseñas y entrevistas en revistas literarias como Zenda, República Digital, El coloquio de los perros y Casapaís (Uruguay). Poemas suyos se recogen en varias antologías. También ejerce el periodismo cultural en Radio Castelldefels, coordina el Festival de Poesía Ediciones Vitruvio en Barcelona y dirige el ciclo Diàlegs Poètics, en colaboración con el Centre Cívic Can Deu, integrado en la Xarxa de Centres Cívics de l’Ajuntament de Barcelona.


Fuente: ZENDA


COMENTARIO: La lectura de poemas nunca ha sido una cuestión fácil y cada comentario supone un reto para acercarlo a los jóvenes lectores o a los neófitos que pasan por primera vez por el blog. Y lo es, entre otras cosas, porque nos exige abandonar la comodidad de la lectura literal para adentrarnos en los rigurosos terrenos de la inferencia y del pensamiento crítico. ¿De qué sirve la poesía o simplemente leer si no somos capaces de incorporar algo a nuestra propia vida? En una época en la que se busca anestesiar la conciencia y vaciar de sentido las palabras, adentrarse en la creación poética implica un ejercicio de resistencia, bajo nuestro punto de vista. Leer críticamente significa desconfiar de los discursos unívocos, rasgar la superficie de lo inmediato y estar dispuestos a descifrar aquello que se oculta tras la fatiga cotidiana y el ruido de un mundo infantilizado, en muchos casos. Esa misma exigencia de profundidad es la que convierte a la palabra en una amenaza para quienes pretenden silenciar la cultura, ahora que la censura parece volver envuelta en posiciones neutrales y que no lo son en modo alguno.

Frente a quienes pretenden domesticar la sensibilidad o reducir la existencia al cálculo del rendimiento, la literatura se alza como el último reducto de la rebeldía humana. Ocultar el pensamiento crítico, la solidaridad y la humanidad es la estrategia deliberada de quienes temen a los ciudadanos conscientes. Sin embargo, la palabra poética actúa como un elemento incómodo que nos recuerda que cantar, pensar y nombrar la realidad no son actos inocuos, sino formas de sacudir las inercias y de rescatar la profundidad de la experiencia frente a la apatía generalizada. 
Por eso, en el poema de esta semana, Alcarria nos invita a mirar de frente a nuestra propia existencia, a nuestro día a día, para recordándonos que la auténtica expresión artística solo brota de quienes se atreven a transitar los márgenes sin renunciar a la conciencia. Quizás, haciendo de lo cotidiano, algo extraordinario, con el esfuerzo que dicha tarea supone.

Esta revelación como lector, nos lleva, por los caminos inescrutables de la lectura y las conexiones casuales de la mente, a un relato famoso de 
de Jorge Luis Borges: Biografía de Tadeo Isidoro Cruz. En este relato, Borges nos legó una tesis central de profunda hondura filosófica y existencial. Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es. Ese instante de epifanía no es el fruto del azar cómodo, sino el resultado de atravesar la intemperie, de batallar en los pantanos de la vida y de asumir quiénes somos frente al espejo de la dignidad y de la conciencia -como en el poema de Alcarria. 

La poesía dialoga directamente con ese instante del que habla Borges, al hablarnos de aquellos que eligen la lucidez frente al pragmatismo ciego. Renunciar a la poesía, silenciar la palabra o apagar el pensamiento crítico equivaldría a renunciar a ese momento decisivo en el que descubrimos nuestra verdadera condición humana. Por ello, reivindicar los versos, la sensibilidad compartida y la solidaridad frente a los mercaderes de la indiferencia no es sino un acto de fe inquebrantable: la certeza de que, mientras la palabra siga nombrando el dolor y la esperanza, ningún destino estará escrito de antemano y nuestra libertad seguirá intacta. Porque en este oficio de vivir y de resistir, siempre es necesario pasar al otro lado y dejarse llevar por el caudal inagotable de la belleza y de la conciencia crítica. Gracias a la poesía, pues, gracias a la literatura.

Agradecemos a Pedro Alcarria su envío, ya forma parte de La Voz de la Poesía en el curso 26/27.

ACTIVIDADES: 

  • Inventa un título para el poema. Justifica tu elección.
  • ¿Qué significa en el poema la expresión «batallar en los pantanos y los bosques»?
  • ¿Por qué crees que el autor asocia la verdad y el arte con la fatiga, el esfuerzo físico y la noche?
  • ¿Por qué el poeta reivindica el error, el no haber dicho «nada cuerdo» o el sonrojo del niño ante las matemáticas frente a la fría perfección de los que nunca se equivocan?

  • El verso «Sin un sueño que aloje una moneda en el párpado» evoca directamente una antigua tradición funeraria de la Grecia clásica relacionada con Caronte, el barquero del inframundo, y el pago del llamado óbolo. Investiga en qué consistía este mito clásico, qué función cumplía la moneda según las creencias de los antiguos griegos y qué ocurría con aquellos que no podían pagar el trayecto. ¿Por qué crees que Pedro Alcarria rescata esta imagen mitológica de la muerte? 

  • En relación con el cuento Biografía de Tadeo Isidoro Cruz, Jorge Luis Borges plantea que «cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es». ¿Qué significa exactamente esta afirmación? Piensa en un personaje histórico, literario o incluso en alguien de tu entorno y explica cuál crees que fue (o podría ser) ese «único momento» decisivo en su vida. ¿Crees que las personas nacen con un destino ya escrito o que ese destino se construye y se revela a través de nuestras elecciones y actos cotidianos? Justifica tu respuesta.
  • ¿De qué manera crees que se manifiesta hoy la censura o la autocensura en la sociedad actual (en los medios, en las redes sociales o en las aulas)? ¿Por qué resulta más peligrosa una censura que se disfraza de neutralidad que una prohibición explícita?

  • Deja un comentario más abajo, si te apetece.

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