OTRAS VECES...
Otras veces los azulejos del baño se han empañado.
Es ya casi habitual establecer una relación complicada con
la jabonera, cuando su limpieza
ya no depende solo de mí.
Sentir que el baño es un poco menos mío tiene vocación
de colectividad.
¿Para qué se podría querer ejercer la libertad absoluta
si no fuese agradable darse cuenta
de que la ducha está sucia?
Aunque, por otro lado,
siempre me ha gustado encontrar los productos capilares,
ordenados de mayor a menor intensidad.
Sin interferencias.
El equilibrio es difícil.
Se mece como una Balsa de la medusa
que complica lo poco que hay inteligible en el ser.
-«¡Cómo es Madrid!»-, me dijo.
¿Se puede realmente
conversar sin decir nada?, ¿Sin querer decir nada?
Temo que la batalla sea aún más sencilla,
siempre girando en torno a
cuánta cal es capaz de soportar
el grifo
donde,
quiera o no,
desde el COVID,
siempre tengo que lavarme las manos antes de comer.
Actualmente desarrolla su labor como Personal Docente e Investigador (PDI) en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), dentro de la Facultad de Humanidades y Educación. Imparte docencia en programas de postgrado especializados, como el Máster en Escritura Creativa, el Máster en Didáctica de la Lengua y la Literatura en ESO y Bachillerato.
Como investigadora, forma parte del grupo de investigación del MICCIN "Historia, ideología y texto en la poesía española de los siglos XX y XXI". Ha publicado numerosos artículos científicos y capítulos de libro sobre poetas contemporáneas y el compromiso literario, destacando su labor en la recuperación de voces silenciadas por el canon. Su labor docente se define por la búsqueda de la creatividad en el aula y la aplicación de metodologías activas para abordar la identidad y la colectividad a través del hecho literario.
El poema de Maru Álava se configura como una lúcida crónica de la precariedad urbana en Madrid, pero podría referirse a otras grandes ciudades: Barcelona, Zaragoza, Sevilla, Málaga, etc. No sin ironía y perspicacia, la poeta nos pone delante de los ojos lo más cotidiano y aparentemente insignificante de la vida doméstica, para situarnos de lleno en el debate social y político más urgente de nuestro tiempo: la crisis de la vivienda y la paulatina pérdida de soberanía sobre nuestras propias vidas frente a la presión de la especulación inmobiliaria y los fondos buitre.
El tema central no es únicamente la falta de metros cuadrados en los pisos alquilados de las grandes ciudades, sino algo aún más profundo: la transformación obligada del sujeto individual en un sujeto colectivo. Seguro que alguno de vosotros o vosotras tiene un hermano o un conocido más mayor que, como ella, le toca negociar los límites de la privacidad (las normas en los pisos compartidos) cuando la emancipación individual se convierte en un lujo inalcanzable. Esto, que parece improbable en Marchena, que personas mayores, con trabajo, tengan que compartir piso porque no le da el sueldo y el precio de la vida para vivir solos es común en las ciudades españolas. Y así, frente a la ficción de una libertad entendida como aislamiento, el poema sugiere de forma provocadora que la verdadera libertad y la madurez democrática nacen de la conciencia de lo compartido. No es mala enseñanza, sino nos viéramos forzados a aprender algo así involuntariamente. Reconocer las servidumbres de la convivencia implica asumir que nuestro bienestar propio está inevitablemente ligado a la existencia y a las necesidades del otro.
Esta mirada adquiere una dimensión profundamente política cuando constatamos que lo que ocurre en el interior de un baño, como al que se refiere el poema, es el fiel reflejo de lo que sucede en la plaza pública. El equilibrio de la vida contemporánea se tambalea cuando los derechos fundamentales son devorados por la lógica del mercado. La defensa de una vivienda digna no es una pretensión abstracta, sino un mandato democrático de primer orden. En nuestra propia Carta Magna, el artículo 47 de la Constitución Española consagra que todos los ciudadanos tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, ordenando explícitamente a los poderes públicos regular la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. Impedir la especulación. La fórmula la entendemos todos y todas, la realidad, en cambio, impone sus reglas y se usa la vivienda bajo las reglas del libre comercio, despiadado y, muchas veces, profundamente injusto.
Frente a la voracidad de los poderes económicos, los fondos de inversión y los procesos de gentrificación que expulsan a los vecinos de sus barrios, la respuesta ética y ciudadana exige una defensa cerrada de lo público y del Estado del bienestar. Las movilizaciones históricas, como la Acampada de Sol actual, hasta los movimientos vecinales y la lucha encarnada por figuras como Maricarmen en la defensa del derecho a techo, nos recuerdan que los derechos no se regalan: se conquistan y se protegen colectivamente. La fuerza de la sociedad organizada es la única coraza capaz de amparar a las personas más vulnerables frente a un sistema que pretende convertir la necesidad básica del cobijo en un mero activo financiero.
El Covid parece que nos hizo muy solidarios y empáticos, ¿ya hemos olvidado lo que aprendimos de esa crisis a todos los niveles? Lavarnos las manos juntos, cuidar la salud colectiva y exigir que el agua y el techo sean bienes comunes innegociables es el gesto más radical de resistencia. Porque solo cuando entendemos que nadie se salva solo, cuando abrazamos la incomodidad y la riqueza de lo compartido frente al egoísmo del capital, volvemos a dotar de sentido a la palabra dignidad. También a la palabra Constitución, Democracia, e incluso, estar orgulloso de España.
ACTIVIDADES:
- El poema no tiene título. Inventa uno. Justifica tu elección.
- ¿Qué detalles cotidianos del cuarto de baño utiliza la poeta para reflejar la incomodidad y los límites de la convivencia compartida?
- Explica la alusión a La balsa de la Medusa. ¿Qué sugiere esa comparación artística sobre la estabilidad y la situación en la que se encuentran las personas que habitan el piso.
- En la última estrofa, la autora menciona la costumbre de lavarse las manos tras el COVID y la cal acumulada en el grifo. ¿Qué significado o simbolismo adquiere este hábito diario en el contexto actual?
- Crea carteles con versos del poema de Maru Álava o con frases del comentario para exponer en los pasillos del instituto o en tu clase.
- A partir de los datos que se incluyen entre paréntesis (casi 45 desahucios diarios en España, la mayoría por impago de alquiler), reflexiona: ¿por qué la imposibilidad de acceder a una vivienda afecta directamente a la libertad y a la dignidad de los jóvenes y de las familias vulnerables?
- Investiga: Entra en un portal inmobiliario (tipo Idealista o Fotocasa) y busca la oferta de vivienda en el municipio de Madrid. Busca un estudio o piso de un dormitorio para una sola persona. Anota el precio medio del alquiler mensual. Busca la sección de «Alquiler de habitaciones en pisos compartidos» en barrios céntricos o bien comunicados. ¿Cuál es el precio medio de alquilar simplemente un dormitorio?
Después de lo anterior: El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España o el sueldo medio neto de un joven que accede a su primer empleo ronda entre los 1.000 € y 1.200 € mensuales. Calcula qué porcentaje de ese sueldo supone alquilar un piso completo y qué porcentaje supone alquilar únicamente una habitación. Teniendo en cuenta que los expertos recomiendan no destinar más del 30% del sueldo a la vivienda para poder cubrir comida, suministros y transporte, ¿es económicamente viable para un joven independizarse a un piso propio en Madrid? ¿Qué podemos hacer como ciudadanos ante esa realidad?
- Cuando una persona mayor o una familia con menores es expulsada de su casa en un barrio, hay quien piensa que «es un problema privado entre el propietario y el inquilino en el que nadie debe meterse». ¿Hasta qué punto la vulnerabilidad de un vecino es también responsabilidad de toda la comunidad?
- Trabajo en equipo: A menudo tendemos a pensar que la educación pública, la sanidad, las vacaciones pagadas o el derecho a una vivienda digna han existido siempre o han sido concesiones de los gobiernos. Elige una de las siguientes conquistas sociales históricas:
La jornada laboral de 8 horas.
El sufragio universal.
La creación de la educación pública obligatoria y gratuita.
La defensa del derecho a la vivienda y la dación en pago.
Investiga brevemente qué movilizaciones, sacrificios y movimientos ciudadanos hicieron falta para que esa demanda se convirtiera finalmente en una ley o un derecho constitucional.
- Busca en este mismo blog poemas que tengan que ver con el 12 de octubre o Día de la Hispanidad. Elige el que más te haya llamado la atención y explica tu elección.
- Deja un comentario más abajo si te apetece.
Comentarios
Publicar un comentario