BORGES SE EQUIVOCA

 


Hoy es mágico el mundo: las estrellas 

velan el sueño dulce de los vivos.

Hay piscinas azules, bibliotecas.

Las lámparas se encienden en la noche

y leo las historias de lo antiguo.



Miro el pelo dorado de mi madre,

hilatura de sol. Y me conmueven

las arrugas pequeñas de sus manos.


Sé nombrar la infancia, esa palabra.

Pronunciarla despacio y en los ojos

me brota la alegría de existir

y un pájaro en pretérito imperfecto.



Excavo el fondo de mi corazón.

Y venero vivir. Tener pulmones,

respirar doce veces por segundo.



Y sé que es imposible aunque quisiera 

guardar en algún frasco de perfume

El olor de mi hija. Capturarlo.



El mundo es un acuario misterioso:

Adoro nadar ahí.


DATOS DE LA POETA: Carmen María López (Caravaca de la Cruz, 1991) es profesora universitaria y poeta. Ha participado en recitales, presentaciones de libros y talleres de escritura creativa. Es autora de los poemarios Yo también anochezco (Premio Complutense de Literatura 2023), La madre de nadie (VII Premio ESPASAesPOESÍA 2024) y Oración de la lluvia (Premio Adonáis de Poesía 2025). Sus poemas figuran en diversas antologías como Poesía en femenino. Antología de poetas murcianas (Editum, 2025) y medios como Zenda, Anáfora, Culturamas o Vuela Palabra. 


COMENTARIO: Leer es siempre un acto intertextual. Los libros nos llevan a otros libros. Y es que las referencias explícitas o veladas inundan cualquier escrito, porque todos los escritores, torpes o geniales, son siempre ávidos lectores. Por eso necesitamos aventurar algo sobre Borges, ya que el título lo reclama y si no entendemos ese diálogo, algo se pierde los que no tengáis esa referencia clara. No sabemos a qué texto concreto de Borges se puede referir la autora, porque tampoco sabemos si se trata del "universo Borges" o a poemas concretos. Imaginemos, por tanto, que se refiere a esa famosa ironía de El poema de los dones, donde el sabio argentino lamentaba que Dios le hubiera dado a la vez los libros y la noche de la ceguera. O a su célebre confesión de haber cometido el peor de los delitos: no haber sido feliz. Frente a ese Borges cerebral, melancólico, atrapado en laberintos, espejos y bibliotecas infinitas, Carmen María López contesta con una enmienda a la totalidad. Reivindica que la noche no es oscura si hay luces que la iluminan, que el mundo no es una prisión de sombras y que la felicidad no es una entelequia teórica, sino un hecho físico que se respira en el presente.
En cualquier caso, también podemos leer el poema sin referirnos al mundo de Borges. Porque el poema defiende que la verdadera magia del mundo reside en la mirada luminosa sobre lo cotidiano. Frente al desencanto o al pesimismo existencial, la autora nos propone una poética de la gratitud física y sensorial. Celebrar la vida es saber nombrar la infancia para sentir cómo brota la alegría, es conmoverse ante las manos arrugadas de una madre o intentar atrapar en la memoria el olor inasible de una hija. Hay en estos versos un vitalismo casi biológico que nos recuerda que existir es un privilegio milagroso. El poema nos invita a no ser meros espectadores de la realidad, sino a sumergirnos de lleno en ella, entendiendo la vida no como un enigma indescifrable que nos paraliza, sino como ese espacio misterioso y fluido en el que da gusto nadar.

A esta celebración del instante se le suma una hermosísima genealogía del afecto. El poema dibuja un puente invisible que une tres generaciones: la figura materna que encarna la luz y el paso de los años, el propio recuerdo de la autora, que evoca la inocencia de los primeros tiempos y la figura de la hija como promesa de futuro. En esta cadena de cuidados y recuerdos, la literatura no actúa como un refugio helado o distante, se presenta más bien como un territorio cálido donde el tiempo no destruye, sino que preserva. Es en el amor familiar y en la contención de esos lazos donde encontramos, en el poema, la verdadera respuesta a las incertidumbres del destino, demostrando que la eternidad no se construye con teorías ni con abstracciones -a lo Borges, por cierto-, sino con la ternura diaria.

Por último, hay en esta propuesta una lección de resistencia ética a través de la alegría. En un panorama contemporáneo a menudo marcado por el cinismo, el cansancio existencial o la nostalgia paralizante, atreverse a afirmar la dicha es un gesto profundamente revolucionario. La autora nos demuestra que la lucidez no consiste en señalar únicamente las sombras o las grietas del mundo, sino en tener el valor de reconocer la belleza allí donde se manifiesta. Al abrazar la existencia con todas sus imperfecciones y con la certeza de que no podemos retenerlo todo en el tiempo, el poema nos regala una forma de estar en el mundo basada en la presencia plena, la admiración constante y el deseo irrenunciable de seguir habitando la vida con los sentidos despiertos. Para ello, la clave ya la sabemos: saber mirar la realidad desde otra perspectiva, convertir lo ordinario en extraordinario: lo que hace el poema, en suma.

Y es que debería de llover ya, ha pasado demasiado tiempo sin que caiga ni una gota por estos lares. Reclamamos con la autora la lluvia, que se lleve lo malo y que vuelva la garganta a sentir la pasión de vivir. Necesitamos esa lluvia divina que nos despoje del ruido, de las prisas absurdas y de la amargura que nos frena. La poesía de Carmen María López funciona precisamente como esa tormenta necesaria: un agua serena que aclara la mirada, que nos devuelve la capacidad de asombro y nos recuerda que, a pesar de las sombras, la vida sigue siendo un milagro al que merece la pena entregarse con la garganta abierta y el corazón dispuesto. La piel no olvida.

Agradecemos a la autora su participación en nuestro blog, ya forma parte de La Voz de la Poesía, que no deja de crecer otro curso más.




ACTIVIDADES

  • Inventa otro título para el poema. Justifica tu elección.
  • ¿Qué acción física y cotidiana realiza la autora del poema para expresar el hecho de estar viva?
  • En la quinta estrofa, la autora habla de un deseo imposible relacionado con su hija. ¿Qué quiere capturar y por qué crees que resulta inalcanzable guardarlo en un frasco?
  • Lee la entrevista de Javier Gilabert a Carmen María López, pincha aquí. ¿Qué rasgos de su personalidad ves reflejado en este poema en concreto?
  • Tal como hemos leído en el comentario, el título del poema plantea una réplica a Jorge Luis Borges. Investiga brevemente en la biblioteca o en la red qué elementos o temas caracterizan el llamado «universo Borges».
  • Busca y lee el poema «El poema de los dones» (del libro El hacedor, 1960) o el soneto «El remordimiento» de Borges. También puedes leer los poemas del autor argentino en este mismo blog. ¿Qué visión de la felicidad tiene este autor?, ¿y de la noche?,  ¿y de los libros?
  • Gracias a la Universidad Complutense de Madrid, podemos leer en línea el cuento más famoso de Borges, El Aleph. Solo para los lectores y el alumnado audaz: ¿Preferirías tener la capacidad de ver todo el universo de golpe, como en el relato de Borges, o la capacidad de asombrarte cada día con los pequeños como propone Carmen María López? Argumenta tu respuesta, extrayendo en cada caso, ventajas e inconvenientes.
  • Utiliza el buscador del blog o visita La Voz de la Poesía para localizar una entrada de cursos anteriores en la que se evoque la figura de una madre o los recuerdos de la niñez. Compara cómo abordan esa nostalgia ese autor o autora y cómo lo hace Carmen María López.
  • El poema celebra cosas tan sencillas y físicas como tener pulmones y respirar. Haz un inventario personal de 5 hechos o elementos cotidianos de tu día a día que suelas dar por sentados (un vaso de agua fría, la luz al encender una lámpara, el sonido de la lluvia en la ventana, etc.). Redacta una breve descripción de uno de ellos intentando mirarlo como si fueras un habitante de otro planeta o una persona que lo experimenta por primera vez. ¿Qué hace extraordinario lo cotidiano?
  • El poema habla de la imposibilidad de guardar un olor en un frasco. Elige un recuerdo muy vivo de tu infancia o de tu vida familiar que esté asociado a una sensación física (un olor, un sabor, un sonido o una textura) y escribe un texto breve (puede ser un poema, si te atreves...) donde intentes nombrarlo para que no se pierda. Comparte tu creación con el resto de la clase.
  • Deja un comentario, si te apetece, en esta entrada.

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