LOS FEROCES AÑOS VEINTE
Abro el año con la prudencia del zorro y la decisión del adolescente, también como el que cala un melón que sabe podrido... y aun así sonrío para el selfie que subo a Instagram, Facebook y Twitter. Abro el año con la ingenuidad del que cree abrir un año. Entre propósitos ajenos y un gélido viento arena, es el año el que, en realidad, se cuela entre nosotros. No sé si se han dado cuenta: los años llegan cada vez más psicópatas más mirada perdida, más reojo traspiés más puñal invisible, más patada ciega más pintada cobarde, más abrazo dolor... pérdida sulfúrica, cruz arma, sonrisa amenaza hermano traición, amistad obscena, latigazo ludópata inquietud cotidiana, hemorragia rotura... Más silencio trampa silencio monotonía silencio cloroformo. Los feroces años veinte acaban de llegar, son feroces porque no queremos escucharlos como a los hijos que nos echarán de nuestras casas ¡ni siquiera han tenido que llamar a la puerta!, les hemos abierto, nos hemos apartado sumisos con u...